• 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Historia de la Iglesia (8)
#1
"LA IGLESIA PEREGRINA"
Por Edmund Hamer Broadbent

Volviendo al siglo IV, en este período nos encontramos con una de las grandes figuras de la historia, Agustín (354–430),2 cuyas enseñanzas han dejado una huella indeleble a través de todas las épocas sucesivas. En sus voluminosos escritos, y especialmente en su obra "Confesiones", Agustín se revela a sí mismo de una manera tan íntima que da la impresión de ser un conocido y amigo.

Natural de Numidia, Agustín describe sus primeros alrededores, pensamientos e impresiones. Su piadosa madre, Mónica, revive en sus páginas cuando leemos acerca de sus oraciones por él, sus primeras esperanzas, su pesar posterior al ver que su hijo crecía llevando un estilo de vida pecaminoso, y de su fe en su salvación final, reforzada por una visión y el consejo sabio de Ambrosio, Obispo de Milán.

En cambio, su padre se preocupó más por su progreso mundano y material. Aunque buscaba la luz, Agustín se vio irremediablemente envuelto en una vida pecaminosa y llena de excesos. Por un tiempo pensó que había encontrado liberación en el maniqueísmo, pero pronto se dio cuenta de su incoherencia y debilidad.

La predicación de Ambrosio influyó en su vida, pero, aun así, no encontraba la paz que buscaba. Cuando tenía 32 años de edad y trabajaba como profesor de retórica en Milán, ya había llegado a un estado desesperado de angustia. Sus propias palabras nos describen lo que sucedió después: “Me dejé caer, no sé cómo, bajo una higuera, y le di rienda suelta a mis lágrimas (…) pronuncié estas tristes palabras: “¿Cuánto tiempo, cuánto tiempo? ¿Mañana y mañana? ¿Por qué no ahora? ¿Por qué no poner fin a mi impureza en este preciso momento? Me encontraba diciendo estas cosas y llorando en la contrición más amarga de mi corazón, cuando de pronto, escuché la voz como de un niño o niña, no sé exactamente, que provenía de una casa cercana y repetía: “Levántate y lee, levántate y lee”. Mi semblante cambió de inmediato y comencé a considerar más seriamente si era normal que los niños cantaran aquellas palabras en algún tipo de juego, pues no recordaba haberlas escuchado antes. De manera que, conteniendo el torrente de mis lágrimas, me puse de pie, interpretando aquello como una orden del cielo para que yo abriera el Libro y leyera el primer capítulo que apareciera ante mis ojos (…) Tomé la Biblia, la abrí, y leí en silencio el párrafo en el que mis ojos se fijaron primero: “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. No leí más, no lo necesitaba, porque al instante, al concluir de leer el pasaje, por medio de una luz de seguridad infundida a mi corazón, desapareció toda sombra de duda”

Su eventual conversión le causó el mayor de los regocijos, aunque sin tomarla de sorpresa, a su devota madre Mónica, quien falleció en paz un año después cuando regresaban a África. Agustín fue bautizado por Ambrosio en Milán (387 d. de J.C.), y más tarde se convirtió en Obispo de Hipona (luego llamada Bona) en el África del Norte (395 d. de J.C.).

Su vida ajetreada resultó ser una constante polémica. Vivió en la época en que el Imperio Romano occidental se venía abajo. En realidad, Hipona, la ciudad donde él residía, estaba siendo asediada por un ejército bárbaro cuando él murió.

Fue precisamente la caída del Imperio occidental lo que lo motivó a escribir su famoso libro “La ciudad de Dios”. El mismo título, escrito entero, explica la intención y el contenido del libro: “Aunque ha caído la mayor ciudad del mundo, la Ciudad de Dios permanece para siempre”.
Sin embargo, su opinión acerca de lo que para él era la Ciudad de Dios lo condujo a enseñanzas que dieron origen a una miseria indecible, y la notoriedad misma de su nombre acentuó las consecuencias perjudiciales del error que enseñaba. Agustín, más que cualquier otro, formuló la doctrina de que la salvación se alcanza únicamente a través de la Iglesia, por medio de sus sacramentos. Tomar la salvación de manos del Salvador y ponerla en manos de los hombres, e interponer un sistema concebido por el hombre entre el Salvador y el pecador, es precisamente lo opuesto de la revelación del Evangelio. Cristo dice: “Venid a mí”, y ningún sacerdote o iglesia tiene la autoridad para interferir en ello.

Agustín, en su celo por la unidad de la Iglesia y su aborrecimiento auténtico de toda divergencia en doctrina y diferencia de forma, perdió de vista la unidad espiritual, viva e indestructible, de la iglesia y el cuerpo de Cristo, la cual une a todos los que son partícipes mediante el nuevo nacimiento en la vida de Dios. Por consiguiente, él no consideraba posible la existencia de iglesias de Dios en distintos lugares y en todos los tiempos, cada una reteniendo su relación directa con el Señor y con el Espíritu Santo, y al mismo tiempo manteniendo una comunión con las demás a pesar de la debilidad humana, de los niveles variables de conocimiento, de las comprensiones divergentes de las Escrituras, y de las diferencias en práctica. Su visión de la Iglesia como algo externo y una organización terrenal lo llevó, naturalmente, a buscar medios externos y materiales para preservar, e incluso imponer, una unidad visible.

Por tanto, como parte de su conflicto con los donatistas, escribió: “Realmente es mejor (…) que los hombres sean guiados a adorar a Dios por medio de la enseñanza, antes que ser presionados por el temor a un castigo o dolor; sin embargo, esto no quiere decir que por ser la primera alternativa la que produce el mejor modelo de hombres, se deba pasar por alto a los que no se rinden a ella. Para muchos ha resultado provechoso (como hemos comprobado y diariamente comprobamos mediante el experimento práctico) el hecho de verse obligados primero por el temor o el dolor, para luego ser influenciados por la enseñanza o para llevar a cabo en la práctica lo que ya habían aprendido teóricamente (…) Si bien aquellos que son guiados por amor son mejores, en realidad los que son corregidos por el temor son más numerosos. Porque, ¿quién puede amarnos más que Cristo que dio su vida por las ovejas? Sin embargo, después de llamar a Pedro y a los otros apóstoles con palabras solamente, cuando llamó al apóstol Pablo (…) no sólo lo obligó con su voz, sino que, además, lo lanzó al suelo con su poder. Y para lograr por medio de la fuerza que un hombre como él saliera de las tinieblas para desear la luz del corazón, primero lo azotó con una ceguera física de los ojos. ¿Por qué, entonces, no debe la Iglesia emplear la fuerza para obligar a sus hijos perdidos a regresar? (...) El propio Señor dijo: “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar” (…) Por tanto, el poder que la Iglesia ha recibido por designio divino en su justo momento, por medio del carácter religioso y la fe de los reyes, es el instrumento por medio del cual los que se encuentran en los caminos y en los vallados, es decir, en herejías y cismas, son obligados a volver, así que los que son obligados no deben criticar el uso de la fuerza”.

Esta enseñanza, viniendo de semejante autoridad, incitó y justificó los métodos de persecución por medio de los cuales la Roma papal llegó a igualar las crueldades de la Roma pagana. Un hombre como Agustín, de fuertes emociones y de una compasión tierna y espontánea, al apartarse de los principios de las Escrituras, aunque con buenas intenciones, se vio comprometido en un gran sistema de persecución cruel y despiadada.

Alguien con quien Agustín mantuvo bastante discrepancia fue con Pelagio. Oriundo de las Islas Británicas, vino a Roma justo al comienzo del quinto siglo cuando tenía aproximadamente treinta años de edad. Y aunque era laico, pronto llegó ser conocido como un escritor talentoso sobre las Escrituras, y como un hombre de excelente ntegridad. Agustín, aunque después se convirtió en su gran adversario doctrinal. Dieron testimonio de esto los informes despectivos, publicados más adelante por Jerónimo, que parecen haber tenido su origen no tanto en hechos reales, sino en el calor que tomó la polémica.

En Roma, Pelagio conoció a Celestino, que se convirtió en el exponente más activo de sus enseñanzas. Pelagio era un reformista. La falta de disciplina y la autoindulgencia en las vidas de la mayoría de las personas que profesaban ser cristianas lo afligieron profundamente, y por ello se convirtió en un predicador enérgico de la justicia práctica y de la santificación. El ocuparse muy exclusivamente con este aspecto de la verdad lo llevó a enfatizar más en la libertad de la voluntad humana y a minimizar las obras de la gracia divina. Él enseñaba que los hombres no son afectados por la transgresión de Adán, a menos que sea por su ejemplo; que Adán habría muerto de todas formas aunque no habría pecado; que no existe el pecado original, y que los actos de cada hombre nacen de sus propias elecciones. Por tanto, él planteaba que todo hombre podía alcanzar la justicia perfecta. Los niños, decía él, nacen sin pecado. Aquí él entró en conflicto claro con la enseñanza católica. Él enseñaba el bautismo de infantes, pero negaba que este fuera el medio de regeneración, afirmando más bien que el bautismo presentaba el niño a un estado de gracia en el reino de Dios, a una condición donde fuera capaz de obtener salvación y vida, santificación y unión con Cristo.

Agustín, oponiéndose a esta enseñanza, leyó a su congregación una parte de un trabajo de Cipriano, escrito hacía 150 años, según el cual los infantes son bautizados para la remisión de los pecados. Luego le pidió a Pelagio que se abstuviera de una enseñanza que era divergente de una doctrina y práctica tan fundamental de la Iglesia.

Pelagio se abstenía de decir en su oración: “perdona nuestros pecados”, considerando esta frase como inapropiada para los cristianos, tomando en cuenta que no necesitamos pecar; y que si lo hacemos, es el resultado de nuestra propia voluntad y elección, por lo que semejante oración tan sólo sería la expresión de una humildad ficticia.
El conflicto con relación a las doctrinas de Pelagio y Celestino adquirió una gran dimensión y ocupó la mayor parte del tiempo y los esfuerzos de Agustín, quien escribió ampliamente sobre el tema. Durante este período tuvieron lugar varios Concilios .Los de Oriente absolvían a Pelagio, en tanto los de Occidente lo condenaban, esto debido a la influencia de Agustín en las iglesias latinas, la cual había conducido a que estas aceptaran posiciones más definidas y dogmáticas acerca de la relación entre la voluntad de Dios y la voluntad del hombre que en las iglesias de Oriente.
Se apeló entonces a Inocencio, el Papa en Roma, y este recibió con beneplácito la oportunidad de hacer resaltar su autoridad.
Inocencio excomulgó a Pelagio y a sus seguidores, aunque su sucesor, Zósimo, los reintegró.
Los Obispos occidentales, luego de reunirse en Cartago, lograron obtener el respaldo de las autoridades civiles, y Pelagio y sus partidarios fueron desterrados y sus propiedades confiscadas. El Papa Zósimo, al ver esto, cambió de opinión y también condenó a Pelagio.

Dieciocho Obispos italianos rechazaron someterse al decreto Imperial, uno de los cuales, Julián, Obispo de Eclano, contendió con Agustín mostrando una aptitud y una moderación poco común al plantear que el uso de la fuerza y el cambio de opinión de un Papa no eran las armas adecuadas para tratar con temas de doctrina.
Pelagio enseñó muchas cosas ciertas y buenas, pero la doctrina
característica del pelagianismo no sólo se opone a las Escrituras, sino a la realidad misma de la naturaleza humana.

Los tres primeros siglos de la historia de la iglesia demostraron que ningún poder terrenal puede destruirla. Ella es invencible ante los ataques del mundo. Los testigos de sus sufrimientos, e incluso sus perseguidores, llegan a convertirse, y crece más rápidamente de lo que puede ser destruida.

El período siguiente de casi doscientos años muestra que la unión de la Iglesia y el Estado, incluso cuando los poderes del Imperio más poderoso son puestos en manos de la Iglesia, no capacita a ésta para salvar al Estado de la destrucción, ya que al abandonar la posición que su propio nombre implica, de ser “escogida del mundo” y separada para Cristo, pierde el poder que emana del sometimiento a su Señor, y lo cambia por una autoridad terrenal que es fatal para sí misma.

La iglesia de Cristo ha estado sujeta no sólo a la violencia de la persecución externa y a las tentaciones del poder terrenal, sino, además, a las agresiones de las falsas doctrinas. Desde el tercer siglo hasta el quinto siglo se desarrollaron cuatro formas de estas doctrinas falsas, de un carácter tan fundamental que sus obras nunca han dejado de afectar a la iglesia y al mundo.

1. El maniqueísmo: Ataca tanto la enseñanza de la Escritura como el testimonio de la naturaleza de que Dios es el Creador de todas las cosas. Las palabras de apertura de la Biblia son: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1.1).
Además, la Biblia presenta al hombre como la corona de la creación en las palabras: “Y creó Dios al hombre a su imagen” (Génesis 1.27). Y viendo todo lo que había hecho, Dios vio que “era bueno en gran manera” (Génesis 1.31). El maniqueísmo, al atribuir lo visible y corporal a la obra de un poder malvado y oscuro, y sólo lo que es espiritual al Dios verdadero, arremetió contra las raíces de la revelación divina de la cual la creación, la caída y la redención son partes indivisibles y esenciales.
Del concepto erróneo acerca del cuerpo surgen por una parte los excesos del ascetismo, considerando el cuerpo sólo como algo malvado; y por otra parte, las muchas prácticas y doctrinas degradantes alentadas por el hecho de no lograr ver en el cuerpo ninguna otra cosa que no sea animal, por lo que se pierde de vista su origen divino y su consecuente cualidad de poder ser redimido y restaurado a la semejanza del Hijo de Dios.

2.El arrianismo: La revelación más gloriosa, en la cual toda Escritura culmina, es que Jesucristo es Dios manifestado en la carne, dado a conocer a nosotros al convertirse en hombre y al hacer propiciación por el pecado del mundo por medio de su muerte expiatoria. El arrianismo, al negar la divinidad de Cristo declarándolo un ser creado, aunque el primero y el altísimo, mantiene al hombre inmensurablemente distante de Dios, nos impide conocerlo como Dios nuestro Salvador y nos deja únicamente con la esperanza vaga e incierta de alcanzar algo superior a lo que ahora experimentamos mediante el mejoramiento de nuestro propio carácter.

3. El pelagianismo: Niega la enseñanza de las Escrituras en lo que se refiere a la inclusión de todo el género humano en la transgresión de Adán. Al afirmar que el pecado de Adán sólo lo afectó a él y a sus relaciones con Dios, y que cada ser humano nace originalmente sin pecado, esto debilita la necesidad que siente el hombre de un Salvador, le impide llegar a un conocimiento verdadero de sí mismo, y lo lleva a buscar la salvación, al menos hasta cierto punto, en sí mismo. El reconocer nuestra participación en la caída está estrechamente relacionado, en las Escrituras, con el poder
ser partícipes de la obra expiatoria de Cristo, el segundo Adán; y, aunque insistimos en la responsabilidad individual, esto no excluye, sino que va juntamente con la enseñanza referente a la voluntad de Dios y al vínculo existente a nivel de todas las razas del género humano.

4. El sacerdotalismo: Pretende que la salvación sólo se encuentra en la Iglesia y por medio de sus sacramentos administrados por sus sacerdotes. En ese tiempo, por supuesto, al hablar de la Iglesia se referían a la Iglesia Romana, pero la doctrina ha sido, y sigue siendo, adoptada por muchos otros sistemas, grandes y pequeños, que la han aplicado a sí mismos. Nada ha sido enseñado con mayor claridad e insistencia por el Señor y los apóstoles que el hecho de que la salvación del pecador se alcanza por medio de la fe en el Hijo de Dios, en su muerte expiatoria y resurrección.
Una iglesia o grupo que proclama que sólo en ella se encuentra la salvación; hombres que arrogantemente creen tener la autoridad para admitir o excluir a otros del reino de Dios; sacramentos o procedimientos que son convertidos en medios imprescindibles para alcanzar la salvación, todo esto origina las tiranías que traen consigo innumerables miserias sobre el género humano y ocultan el verdadero camino a la salvación que Cristo ha provisto para todos los hombres a través de la fe en él.

(Continuará)
  Responder
#2
Muy interesante el estudio hasta aquí. Gracias por compartirlo, Dios te bendiga.

Salu2.
  Responder
#3
Heriberto escribió:4. El sacerdotalismo: Pretende que la salvación sólo se encuentra en la Iglesia y por medio de sus sacramentos administrados por sus sacerdotes. En ese tiempo, por supuesto, al hablar de la Iglesia se referían a la Iglesia Romana, pero la doctrina ha sido, y sigue siendo, adoptada por muchos otros sistemas, grandes y pequeños, que la han aplicado a sí mismos. Nada ha sido enseñado con mayor claridad e insistencia por el Señor y los apóstoles que el hecho de que la salvación del pecador se alcanza por medio de la fe en el Hijo de Dios, en su muerte expiatoria y resurrección.
Una iglesia o grupo que proclama que sólo en ella se encuentra la salvación; hombres que arrogantemente creen tener la autoridad para admitir o excluir a otros del reino de Dios; sacramentos o procedimientos que son convertidos en medios imprescindibles para alcanzar la salvación, todo esto origina las tiranías que traen consigo innumerables miserias sobre el género humano y ocultan el verdadero camino a la salvación que Cristo ha provisto para todos los hombres a través de la fe en él.

Soy católico, pero por esta razón me aparté de algunos hermanos católicos que no aceptan la menor discusión sobre la doctrina y preceptos del magisterio de la iglesia, parece que en su encanto quisieran revestirlo con un halo de inmaculada perfección; cuando la experiencia tozudamente nos ha demostrado que la iglesia católica se ha equivocado en varias de sus determinaciones, como cuando tuvo que anular la norma que prohibía publicar la biblia en lenguajes populares, o como cuando tuvo que desistir de perseguir a los científicos que empezaban a afirmar que la tierra giraba alrededor del sol.

Recientemente el propio lider de la iglesia, el Papa Francisco contradijo a estos católicos ciegos cuando acertadamente dijo: "La iglesia siempre tiene que reformarse porque en ella hay feligreses, clérigos y Papas pecadores".....
  Responder
#4
Estimado Cesar:

Antes que nada un saludo cordial y un gusto conocerte.
Estas equivocaciones de la iglesia católica son solo el punto del iceberg. La fe católica esta sustentada por fundamentos equivocados, por lo tanto toda la construcción sobre un fundamento como este ya esta destinado a la destruccion aunque se traten de corregir errores o equivocaciones.
  Responder
#5
Gracias por tu saludo... Ante todo, no creo que todo en la iglesia católica es malo, ella enseña muchas cosas buenas y verdaderas, pero también algunas otras que a mi parecer son dudosas. Lo que no quisiera hacer es anular totalmente mi sentido crítico hacia ella, como si lo hacen muchos, mas aún cuando sabemos que no es imposible que ella cometa error ....

Muchos dicen que esos errores de la iglesia son justamante permitidos por Dios para generar un bien mayor, por eso la infalibilidad que se le atribuye.... Eso puede ser posible, pero también puede suceder que no se cumpla en todos los casos; porque no entiendo que bien mayor pretendería sacar Dios al perseguir a Galileo???

Dice un proverbio que mejor amigo es el que te critica justamente que el que te adula, también dice otro que debemos examinarlo todo y quedarnos con lo bueno, ¿entonces porqué no guardar crítica constructiva hacia ella?. El hecho de que cristo prometió estar con la iglesia hasta el fin por medio del espíritu santo, no quiere decir que todos los clérigos reciban esta influencia. La prueba está en las equivocaciones que saltan a la vista y a las que no se les ha visto producir buenos frutos o un bien mayor; por ejemplo: la pedofilia, los lujos, el fanatismo, etc, etc.
  Responder
#6
Estimado Cesar.

Es cierto que cometemos errores, y aun hasta de los que nos enseñan, pero hay en realidad errores que son desicivos, de vida o muerte y hay errores que nos pueden llevar al mismo infierno y a esto es a lo que me refiero. Pero gracias a Dios tenemos el chance de decidir y darnos cuenta.

Provervios dice:

Pro 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho;
Pero su fin es camino de muerte.

Es a este tipo de errores a que me refiero.
La fe en Cristo, como tu sabes es el camino a la vida y eso tu lo crees ¿no es cierto? Hasta aquí estamos bien. Pero según la fe católica declara uno de sus siguientes canonicos:

Sexta sesión canonico 9: Si cualquier persona declara que el pecador es justificado por fe solamente, queriendo decir que nada más es necesario para obtener la gracia de justificación... tal persona será condenada.

Este canonico declara que una persona NO puede ser justificada solo por fe. Implicando que la persona debe cumplir también ciertos rituales y leyes papales para ser declarado salvo, es mas si no lo hace es condenada.

Si tu te consideras cristiano entonces solo debes tener la Biblia como tu única autoridad que es la Palabra de Dios. La cual nos dice en mas de un lugar que la UNICA forma de ser salvo es por medio de la fe en Jesucristo.

Rom 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Entonces ¿A quien debes creer? ¿el canonico 9 según el papado? ¿O romanos 10:9 según Pablo?

Según los principios de la fe católica en contra de la Biblia tenemos un resultado de una fe NO salvadora por lo tanto sus seguidores no son convertidos a Cristo.

Te hago notar que esto no es una critica, es una verdad. Una critica constructiva seria de que el papado se apegue al Señor y no a sus propias liturgias. Que sepan que el único mediador es Cristo y no figuras de santos o la virgen, pero ¿aceptaran esta critica? No, no lo creo.

Si tu has puesto tu fe salvadora en una fe de hombres tu destino es peligroso. Pero como dije, esta en ti la decisión correcta.

Mira Cesar que solo te puse un solo detalle que es muy revelador. Aun hay mucho mas del catolicismo que esta plagado de herejía en contra del Señor por lo tanto esta no es una fe verdadera.

Saludos
willy
  Responder
#7
Hola César. Debo decirte que tu aporte me causó respeto a tu persona, porque veo que eres muy analítico y crítico, eso es fundamental para crecer y quiero felicitarte.

Todos somos falibles, todos cometemos errores y nos equivocamos; la historia no habla de otra cosa que no sea eso, la evidencia es tan contundente, que no hay defensa posible y es por ello, que lo trascendental de la eternidad, no debe ser tomada de ideas que surjan de nosotros, hombres pecadores de todas las razas y de todos los tiempos, inventores de cosas que buscan auto-justificarnos o validar nuestros errores distorsionando la realidad haciendo que el problema se haga aun peor.

Dices cosas muy ciertas:

cesar71 escribió:Gracias por tu saludo... Ante todo, no creo que todo en la iglesia católica es malo, ella enseña muchas cosas buenas y verdaderas, pero también algunas otras que a mi parecer son dudosas. Lo que no quisiera hacer es anular totalmente mi sentido crítico hacia ella, como si lo hacen muchos, mas aún cuando sabemos que no es imposible que ella cometa error ....

Es verdad, tienes muchísima razón, pero aquí me surge una pregunta. Si sabemos que no es infalible, si sabemos que no todo lo que dice es verdad ¿Por qué confiar en ella? Y no solo en ella, en cualquier otra surja del hombre como tu o como yo o como cualquiera. ¿No es verdad que ninguno es perfecto y que todos nos equivocamos?

Fíjate en esto. ¿Qué es peor? ¿Una mentira o error claramente visto? O ¿Una verdad con mentiras? Más claro. Si yo te dijera que la luna es de queso ¿Me creerías? Claro que no. Pero si yo te digo verdades con mentiras ¿Cómo sabrías qué es verdad y que es mentira? ¿Confiarías en mí?

Seguramente que tu respuesta sería NO, no puedes confiar en nadie que mezcle errores con aciertos, ni mucho menos verdades con mentiras y harías bien, serías considerado como un hombre inteligente y todos estarían de acuerdo. El problema es cuando hablamos de religión, porque la fidelidad a una religión es bien vista aunque ésta no sea fiel a la realidad y las evidencias lo demuestren.

Yo no te digo que confíes en mí, pero tampoco a ningún hombre, porque por hombre, es falible diga lo que diga.

Si tu revisas la historia de la iglesia católica, como bien haces, te darás cuenta que está infestada de errores y malas acciones, como las de cualquier religión humana. Menciona la que quieras y todas sin excepción las tienen.

La pregunta es ¿Cómo nos acercamos a Dios de verdad? la única respuesta verdadera es aquella que demuestre que es Dios quien la promueve y sin lugar a dudas.

Todas las religiones surgen desde el hombre hacía a Dios y sólo por principio, ya está equivocada; pero hubo un hombre que cambio el rumbo de la historia, las evidencias de su existencia y de su obra, quedan claramente manifestadas, ese hombre es Jesús, quién dijo que era Dios y que venía a rescatar lo que se
había perdido y yo no sé tu, pero siendo que todos somos falibles, somos pecadores. ¿Eres pecador? Y todos sabemos que pecado y Dios no se llevan de la mano, así que si somos pecadores, debía limpiarnos él. Jesús, entregó su vida en la cruz del Calvario para pagar la deuda de pecado que tu y yo debíamos y con su sangre, limpiarnos de nuestra maldad y para ello allí murió, pero resucitó y esta es la evidencia más contundente, pues el vestigio de este evento es que no hay vestigio y rastro de su cuerpo.

Históricamente es demostrable que existió y los hombres que lo siguieron, sus discípulos y apóstoles, fueron perseguidos por anunciar al mundo que con sus ojos lo vieron vivo después de haber muerto; la evidencia de su testimonio es que muchos murieron asesinados y otros despojados y vejados por decir la verdad; su sacrificio es la mejor evidencia de la verdad.

No sigas a hombres, César, sigue a Jesús, Dios hecho hombre que vino a buscarte y si lees estas líneas, son las mejor prueba de lo que te digo. La Biblia, fue escrita por hombres que inspirados por Dios dicen lo que Dios dijo y la mejor prueba de la verdad, es que las profecías del Mesías, todas se han cumplido en Jesús; lo que dijo Jesús, han sido documentadas en ella y es ahí la fuente de la verdad que nos mostró.

Un abrazo y espero tus comentarios.
  Responder
#8
Querido Cesar

Permiteme agregar algo que es muy interesante e importante para que lo notes.

Martin Lutero, que no es muy bien visto en el ámbito católico se dio cuenta de errores, estos errores resultaron ser muy graves porque se escondia el verdadero camino a la salvación por mucho tiempo y muchas personas en ese periodo fueron almas perdidas.

La iglesia católica se enriqueció cobrando indulgencias para que las almas que estaban en el purgatorio (invento católico) puedan ir al cielo. Por supuesto una gran mentira de lo cual Lutero al estudiar la Biblia se dio cuenta y quedo indignado por este engaño y trampa mortal que era felizmente encubierto por motivos infames y codiciosos.

Lutero no pudo callar esta verdad y ser complice que, a causa de estas mentiras, mucha gente perdida en realidad era enviada al infierno, y gracias a esto y al ser disponible abiertamente la verdad de las Escrituras multitudes de personas en Europa finalmente vio las cosas como son y renunciaron al catolicismo y ser personas rescatadas para Dios.

Por esta causa y cegados con la rabia porque esto significaba perdidas cuantiosas de dinero, Lutero estuvo a punto de ser condenado a la hoguera, el nunca se retracto porque su causa fue verdadera, por el Dios verdadero. Su muerte fue evitada por unos príncipes alemanes declarando que Lutero solo protestaba en contra de Roma. De ahí el termino “protestantes”.

A consecuencia de esto la iglesia católica hizo inmediatamente una contra-reforma. Como una medida desesperada y no perder su feligresia. Puso vigente una serie de decretos, entre los que te cite anteriormente el canonico 9 de la sexta sesión. Esto se hizo en el Concilio de Trento. Con la intención de negar la salvación SOLO por fe en Jesus.
Fue también cuando la iglesia católica incluyo en su Biblia una serie de libros apócrifos.

Debes entender que toda esta serie de decretos y sacramentos son simples papeles sin valor alguno porque estan hechas por simple desicion humana (todas ellas con el sello humano del egoismo, la codicia y el poder). Todo esto es el caso fuera de lo que esta escrito biblicamente (que es lo unico que tiene el sello del Espiritu Santo).

En consecuencia hubo persecusion y odio inflingiendo torturas y muerte hacia verdaderos creyentes declarandolos como herejes.

Como puedes ver, estos no son simples errores. Son errores determinantes en donde la salvación eterna estuvo y esta en juego. Donde la iglesia católica se mancho de mucha sangre pero mas que todo de muchas almas perdidas que persiste hasta el dia de hoy.

Espero que Dios te pueda iluminar y puedas tu tambien ir por el camino correcto.

Un saludo cordial
Willy
  Responder
#9
Gracias por sus palabras muchachos.

Para responder a tu segundo mensaje de ayer Willy.

Veo que eres eres protestante. A mí me gusta oir al pastor Cash Luna, él enseña de una manera interesante.

La Sexta sesión canonico 9 no la conozco exactamente, si en ella la iglesia dice que recibir los sacramentos o pertenecer al catolicismo es imprescindible para salvarse, entonces creo que está equivocada. Y si dice que las obras de amor son necesarias para salvarse, entonces tiene razón, ahí no está equivocada.

Nuestra biblia dice que se salva aquel que cree y tiene fé en Cristo Jesús, pero la fé no es solamente decir con los labios: "creo en Jesus y su resurrección", la fé implica practicar muchas cosas con amor. Si los que decimos creer en cristo, tenemos amor por el prójimo eso es prueba de que creemos y tenemos fé en Jesús y su mensaje. El amor al prójimo nos motiva, nos impulsa a hacer buenas obras con él, por ejemplo: ayudarlo, consolarlo, protegerlo, corregirlo, vestirlo, evangelizarlo, etc.... Si pudiendo hacer el bien nos negamos a hacer alguna buena obra con el hermano o no lo amamos, entonces finalmente demostramos que realmente no cremos en Cristo Jesús, ni vivimos en El. Las obras de amor ayudan a fortalecer el espíritu de gracia que es lo que finalmente nos justifica y son importantes para la salvación.

Creer en Jesús también es estar convencido de sus enseñanzas, por ejemplo la caridad que El nos conminó practicar; el que la practica con amor, es porque está convencido de ella, pero el que pudiendo hacerla se niega a darla, así demuestra que tiene poca fé en cristo y su mensaje salvador que alguna vez escuchó, pues si tuviera fé en EL, la practicaría cuanto mas pudiera.... Tener fé y creer en Cristo implica hacer buenas obras con amor, sin esto no somos nada.

la biblia dice que no seremos justificados por nuestras obras. Eso es correcto porque al final lo que Jesús mide en su balanza, es la pureza, la grandeza y la gracia del espíritu de los hombres, no las obras que lo ayudan a formar. Si nos salvamos por la sola obra, entonces también se justificaría aquel que hace una buena obra solo para aparentar rectitud. Lo esencial es el espíritu de amor que lo mueve todo.

La biblia representa una autoridad para nosotros los cristianos, pero muchos de los hombres encargados de la evangelización, también la tienen para con nosotros, así sean católicos o protestantes, cristo les dió esa autoridad.... jesús dijo a los apóstoles: "Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedarán perdonados y a quienes se los retengan, les quedarán retenidos" (Jn. 20, 22-23). Todo sacerdote o pastor que tenga el espíritu santo, tiene autoridad para hacer esto que Jesús dijo.

Jesús también dijo: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra. Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado."(Mateo 28:18-20)
Así como Jesús dio autoridad a sus apóstoles para evangelizar y bautizar, muchos de los sacerdotes y pastores de nuestros días también la tienen para enseñarnos el buen camino, no todos son malos y muchos pueden aportarnos buenas cosas ya sean católicos o protestantes, muchos tienen sus contradicciones con la biblia, muchos de ellos incluso son mejores cristianos que nosotros, y sería insensato que alguien que por primera vez va a aprender la biblia se niegue a reconocer autoridad para enseñarla a alguien que la haya estudiado lo suficiente para hacerlo.
  Responder
#10
César, muy interesante tu aporte, pero te falta algo y es el punto medular de todo.

Juan 3:1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios
.

Nicodemo era un hombre religioso que practicaba lo que la ley de Dios demandaba. Iba todos los fines de semana al culto, daba sus ofrendas, oraba sistemáticamente, ayunaba, ayudaba a los demás y dijo que creía que Jesús era enviado del mismísimo cielo, pues al ver los milagros que había hecho, demostraba su origen, el cielo.

Pero aquel que es del cielo le dijo algo que parece estar fuera de contexto, pues Nicodemo le dijo que creía en el ¿No es cierto?

Tu crees en Jesús como lo cree Nicodemo, pero el Señor Jesús le responde ante esa manifestación de fe: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios".

En otras palabras el Señor le dice: "Pues tu dices que crees en mí, pero si no naces de nuevo, no puedes ver el reino de los cielos". Tu puedes creer en mi, pero si no naces de nuevo, no puedes ver el reino de los cielos.

Le está diciendo que aunque ha visto las señales y prodigios que ha hecho, Nicodemo está ciego para el reino de los cielos y para poder verlo, es necesario nacer de nuevo.

Pero sigamos el diálogo...

Juan 3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo
.

Nicodemo, como muy bien debes estar tu, no entendió nada y busca comprender lo que el Señor le está diciendo y le manifiesta lo que a él le implica nacer de nuevo. Nicodemo está entendiendo que volver a nacer es volver al vientre de su madre siendo ya viejo y volver a nacer; pero el Señor Jesucristo le aclara que no es a eso a lo que se refiere, le dice que debes nacer de agua y del Espíritu. Más claro, el Señor le dice que no se refiere al nacimiento carnal de mujer como tu, yo y él ya lo hemos hecho, el se refiere a que se debe nacer del Espíritu Santo, por eso no debe sorprenderle que le haya dicho que debe nacer de nuevo, pero no en la carne, sino en el Espíritu.

El Señor le está diciendo a Nicodemo que no ha nacido espiritualmente y por ello no tiene ojos espirituales para ver el reino de los cielos en su intelecto y por eso su fe carnal no le sirve para ver al Rey y su reino que tiene al frente.

Juan 3:8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?


El viento sopla a su voluntad y no sabes a donde va, ni de donde viene. Así, sin que dependa de la voluntad humana, así es el que nace del Espíritu Santo.

Nicodemo que medio comienza a entender le pregunta ¿Cómo se le hace para nacer de nuevo? La respuesta a esta pregunta es la medular. Pero el Señor quiere resaltar algo antes de responderle.

Siendo Nicodemo un hombre religioso y conocedor de la escritura, ¡No sabía como volver a nacer!

En el antiguo testamento, Dios había dado una promesa:

Ezequiel 11:19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.

Hay algo que debes saber César. Humanamente hablando, sin en la condición de volver a nacer, no se puede hacer lo que Dios quiere. ¿Por qué? La palabra de Dios dice:

Romanos 3:10 Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios.
12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno
.

No hay ni siquiera uno, porque por mucho que pienses que haces lo que Dios dice, nuestra condición de pecado no llega al estándar que demanda, por eso el Señor Jesucristo dijo:

Mateo 5:21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.
22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego
.

Los parámetros de Dios son tan altos, que para Dios el enojarte contra tu prójimo es lo mismo que matarlo y ese es un pecado muy grave, con lo que demuestra que no hay pecados pequeños, el pecado es pecado y nos separa de Dios.

Siendo que no hay ni uno solo que haga lo nuevo. ¿Qué podemos hacer para llegar al cielo? Porque la fe carnal no alcanza para ser justificados y para colmo estamos ciegos.

Si no hay quien haga lo bueno, ¿Cómo puedo hacer lo bueno? Volviendo a nacer. Fácil, para Dios, pero para los hombres es imposible.

Estas cosas las sabía Nicodemo, pero nunca las había entendido o visto porque estaba ciego espiritualmente hablando. Tenía un profundo conocimiento intelectual de la palabra de Dios, pero no entendía nada pues estaba ciego intelectualmente. Por eso dice el Señor a Nicodemo:

Juan 3:11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.
12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?


El Señor le dice que no pueden recibir el testimonio de Dios, ni el conocimiento que Dios porque no ha nacido de nuevo, pues necesita al Espíritu Santo para recibir el testimonio, sabiduría y vista de Dios.

Si quieres nacer de nuevo por medio del Espíritu Santo mira lo que dice Dios en su palabra:

Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Reconoce que eres pecador confesando tus pecados, pídele perdón al Señor Jesucristo el cual pago tu pecado en la cruz, pídele que entre en tu corazón y que cambie tu corazón de piedra por uno de carne y te de su Espíritu para que nazcas espiritualmente y dejes de ser un hombre religioso, ciego y te ilumine para ver su reino en tu vida nombrándolo tu Señor y el único Salvador de tu alma, para que te conviertas en un hijo de Dios auténtico tal y como lo ha enseñado en su palabra.
  Responder


Posibles temas similares…
Tema Autor Respuestas Vistas Último mensaje
  Historia de la Iglesia (4) Heriberto 2 3,950 04-11-2015, 12:36 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (67) Heriberto 4 5,252 11-11-2014, 11:59 AM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (66) Heriberto 0 2,823 12-08-2014, 07:19 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (65) Heriberto 0 2,586 11-08-2014, 04:09 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (64) Heriberto 1 4,191 07-08-2014, 01:43 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (63) Heriberto 0 2,757 04-08-2014, 01:11 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (62) Heriberto 0 3,061 02-08-2014, 10:32 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (61) Heriberto 0 9,157 01-08-2014, 07:11 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (60) Heriberto 0 3,006 31-07-2014, 03:59 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (59) Heriberto 0 3,066 29-07-2014, 09:30 PM
Último mensaje: Heriberto

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)