El amor según el espíritu del anticristo
Los párrafos que cito a continuación proviene de un articulo de una revista cubana de pensamiento socioteologico, revista.ecaminos.org
Titula “psicología pastoral en las comunidades eclesiales de hoy” escrita por Jorge Leon, capacitador pastoral de iglesias evangelicas.
El señor Jorge Leon describe el amor como sigue:
“El odio es la otra cara del amor. Sólo se puede odiar a quien se ama. Lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia. Se denomina transferencia positiva a aquella donde prevalece el amor, y negativa, a aquella donde prevalece la agresividad o el odio.”
Antes que nada veamos los sinónimos de odio: repugnancia, aborrecimiento, fobia, enemistad, hostilidad, abominación, antipatía, aversión, resentimiento, rencor, ira, rabia, desprecio, indiferencia, irreverencia.
Según este texto si solo se puede odiar a quien se ama sacamos también la conclusión de que solo se ama al que se conoce porque no se puede amar sin conocer. Para conocer se necesita tener una relación y comunión de amistad. Con esta definicion cometeríamos el grave error de injerir de que Dios no fue puro en Su santidad porque si El aborrece el pecado es porque tambien lo experimento. Dicho según la explicación que leimos, Dios tendría que haber tenido una “transferencia” negativa hacia el pecado. De esta forma pondríamos a Dios al mismo nivel que nosotros porque nos hizo a Su imagen y semejanza pero con la única diferencia de que El es un ser celestial y nosotros aun no lo somos. El articulo dice:
“Un cristiano es alguien que se encuentra en proceso de convertirse a la imagen de Dios. Un cristiano es también un peregrino buscando la plenitud de Cristo (Ef 4,13-14). Jesús sabía que hay una imago Dei aun en el peor de los seres humanos y que, por causa del pecado, la imagen de Dios está pidiendo completamiento. Cada ser humano necesita descubrirse a sí mismo como tal, como un ser perfectible a la luz de Jesucristo.”
De esta forma se ajusta fácilmente a lo que ellos declaran de que Jesucristo es tanto Señor de la iglesia como Señor del mundo:
“Hasta ahora no se ha intentado una psicología pastoral que pueda orientar adecuadamente a las iglesias a distinguir entre lobos y pastores en el mundo secular. La situación de nuestra sufrida América Latina hace necesario ampliar la acción de la psicología pastoral, sin caer en la política partidista. Esta es una deuda pendiente de la pastoral con el mundo del cual forma parte. La iglesia debe irradiar el amor de Dios sobre todos por igual, por cuanto Jesucristo es el Señor tanto de la iglesia como del mundo. El versículo bíblico más recordado por los cristianos evangélicos debe ser también el más practicado en nuestro diálogo con el mundo en el cual estamos inmersos: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16).”
De esta forma entonces el sacrificio de nuestro Señor llega a quedar solamente como un mero formulismo. Sabemos que Dios ama al mundo pero no sus pecados.
El verdadero cristiano que predica que la salvación es por la sangre de Jesucristo queda relegado a una persona egoísta y exclusivista como se declara a continuacion:
“… También encontramos muchos vendedores de imágenes de “corderitos” que son verdaderos lobos rapaces; en su conjunto, estos ponen en peligro la existencia de la humanidad. Sólo les interesa sacar provecho para ellos, sin darse cuenta de que navegamos en el mismo barco, al que necesitamos mantener a flote si queremos disfrutar la vida. Hasta ahora no se ha intentado una psicología pastoral que pueda orientar adecuadamente a las iglesias a distinguir entre lobos y pastores en el mundo secular…”
La abominación que Dios tiene hacia el pecado es producto de Su naturaleza de perfecta santidad y pureza, la que no podemos nisiquiera percibir. Solo por medio del Espiritu Santo es que el cristiano puede tener esta repugnancia hacia el pecado. Esto no es debido a una “transferencia” de amor como lo explica la psicología, que dice que el hombre por si mismo obra para su propia mejoría aun manteniendo su mismo estado original solo que va “cambiando su gusto” o transferencia de lo malo a lo bueno. Como estar parado en un pivote, que se apoya en un punto fijo que es el amor pero depende a donde lo inclinamos a lo negativo o lo positivo del mismo y para conocer como inclinar a lo positivo se requiere la guía de sesiones de “sanidad interior” Este fenómeno dice que lo experimento Pablo en Rom. 7:7-25, como sigue:
“ La armonía entre ambos “mundos” ayuda tanto a la salud mental como a la salud espiritual. Es decir, debemos lograr la armonía entre los deseos inconscientes y los conscientes. Pablo la encuentra en Jesucristo cuando clama: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo, Señor nuestro! Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, pero con la carne a la ley del pecado” (Rm 7,24-25).”
Entonces ¿es odio otra expresión de amor?, veamos en las Escrituras:
Pro 10:12 El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.
El amor es una cosa y el odio lo opuesto, la palabra “pero” es el puente que separa estas diferencias. Las Escrituras dicen que falsear esta palabra proviene de mentirosos:
Pro 10:18 El que encubre el odio es de labios mentirosos;
Claramente el Señor nos da advertencias de toda esta maldad encubierta que se muestra como bondad.
Si el verdadero opuesto del amor es la indiferencia, como también indican los psicólogos, entonces Dios seria indiferente al pecado, esto seria como decir que no le interesa. Estos términos descontextuados provocan la anarquía que estamos siendo testigos hoy en las iglesias evangelicas. Ahora, tambien esta ganando mucho apogeo el relativismo, o sea que lo malo o lo bueno es relativo segun el punto de vista de cada persona, esto puede ser variable según la educación, costumbres, cultura o ámbito social donde se encuentre el individuo. El propósito es amoldar lo espiritual al mundo.
Willy
Los párrafos que cito a continuación proviene de un articulo de una revista cubana de pensamiento socioteologico, revista.ecaminos.org
Titula “psicología pastoral en las comunidades eclesiales de hoy” escrita por Jorge Leon, capacitador pastoral de iglesias evangelicas.
El señor Jorge Leon describe el amor como sigue:
“El odio es la otra cara del amor. Sólo se puede odiar a quien se ama. Lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia. Se denomina transferencia positiva a aquella donde prevalece el amor, y negativa, a aquella donde prevalece la agresividad o el odio.”
Antes que nada veamos los sinónimos de odio: repugnancia, aborrecimiento, fobia, enemistad, hostilidad, abominación, antipatía, aversión, resentimiento, rencor, ira, rabia, desprecio, indiferencia, irreverencia.
Según este texto si solo se puede odiar a quien se ama sacamos también la conclusión de que solo se ama al que se conoce porque no se puede amar sin conocer. Para conocer se necesita tener una relación y comunión de amistad. Con esta definicion cometeríamos el grave error de injerir de que Dios no fue puro en Su santidad porque si El aborrece el pecado es porque tambien lo experimento. Dicho según la explicación que leimos, Dios tendría que haber tenido una “transferencia” negativa hacia el pecado. De esta forma pondríamos a Dios al mismo nivel que nosotros porque nos hizo a Su imagen y semejanza pero con la única diferencia de que El es un ser celestial y nosotros aun no lo somos. El articulo dice:
“Un cristiano es alguien que se encuentra en proceso de convertirse a la imagen de Dios. Un cristiano es también un peregrino buscando la plenitud de Cristo (Ef 4,13-14). Jesús sabía que hay una imago Dei aun en el peor de los seres humanos y que, por causa del pecado, la imagen de Dios está pidiendo completamiento. Cada ser humano necesita descubrirse a sí mismo como tal, como un ser perfectible a la luz de Jesucristo.”
De esta forma se ajusta fácilmente a lo que ellos declaran de que Jesucristo es tanto Señor de la iglesia como Señor del mundo:
“Hasta ahora no se ha intentado una psicología pastoral que pueda orientar adecuadamente a las iglesias a distinguir entre lobos y pastores en el mundo secular. La situación de nuestra sufrida América Latina hace necesario ampliar la acción de la psicología pastoral, sin caer en la política partidista. Esta es una deuda pendiente de la pastoral con el mundo del cual forma parte. La iglesia debe irradiar el amor de Dios sobre todos por igual, por cuanto Jesucristo es el Señor tanto de la iglesia como del mundo. El versículo bíblico más recordado por los cristianos evangélicos debe ser también el más practicado en nuestro diálogo con el mundo en el cual estamos inmersos: “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16).”
De esta forma entonces el sacrificio de nuestro Señor llega a quedar solamente como un mero formulismo. Sabemos que Dios ama al mundo pero no sus pecados.
El verdadero cristiano que predica que la salvación es por la sangre de Jesucristo queda relegado a una persona egoísta y exclusivista como se declara a continuacion:
“… También encontramos muchos vendedores de imágenes de “corderitos” que son verdaderos lobos rapaces; en su conjunto, estos ponen en peligro la existencia de la humanidad. Sólo les interesa sacar provecho para ellos, sin darse cuenta de que navegamos en el mismo barco, al que necesitamos mantener a flote si queremos disfrutar la vida. Hasta ahora no se ha intentado una psicología pastoral que pueda orientar adecuadamente a las iglesias a distinguir entre lobos y pastores en el mundo secular…”
La abominación que Dios tiene hacia el pecado es producto de Su naturaleza de perfecta santidad y pureza, la que no podemos nisiquiera percibir. Solo por medio del Espiritu Santo es que el cristiano puede tener esta repugnancia hacia el pecado. Esto no es debido a una “transferencia” de amor como lo explica la psicología, que dice que el hombre por si mismo obra para su propia mejoría aun manteniendo su mismo estado original solo que va “cambiando su gusto” o transferencia de lo malo a lo bueno. Como estar parado en un pivote, que se apoya en un punto fijo que es el amor pero depende a donde lo inclinamos a lo negativo o lo positivo del mismo y para conocer como inclinar a lo positivo se requiere la guía de sesiones de “sanidad interior” Este fenómeno dice que lo experimento Pablo en Rom. 7:7-25, como sigue:
“ La armonía entre ambos “mundos” ayuda tanto a la salud mental como a la salud espiritual. Es decir, debemos lograr la armonía entre los deseos inconscientes y los conscientes. Pablo la encuentra en Jesucristo cuando clama: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias doy a Dios, por Jesucristo, Señor nuestro! Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, pero con la carne a la ley del pecado” (Rm 7,24-25).”
Entonces ¿es odio otra expresión de amor?, veamos en las Escrituras:
Pro 10:12 El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.
El amor es una cosa y el odio lo opuesto, la palabra “pero” es el puente que separa estas diferencias. Las Escrituras dicen que falsear esta palabra proviene de mentirosos:
Pro 10:18 El que encubre el odio es de labios mentirosos;
Claramente el Señor nos da advertencias de toda esta maldad encubierta que se muestra como bondad.
Si el verdadero opuesto del amor es la indiferencia, como también indican los psicólogos, entonces Dios seria indiferente al pecado, esto seria como decir que no le interesa. Estos términos descontextuados provocan la anarquía que estamos siendo testigos hoy en las iglesias evangelicas. Ahora, tambien esta ganando mucho apogeo el relativismo, o sea que lo malo o lo bueno es relativo segun el punto de vista de cada persona, esto puede ser variable según la educación, costumbres, cultura o ámbito social donde se encuentre el individuo. El propósito es amoldar lo espiritual al mundo.
Willy

