• 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Historia de la Iglesia (13)
#1
"LA IGLESIA PEREGRINA"
Por Edmund Hamer Broadbent

... otros les han sacado sus ojos, diciendo: ‘Ustedes son ciegos a las cosas espirituales; por lo tanto no verán las cosas sensibles’”.

El libro armenio titulado ”La llave de la verdad”, al cual se hizo referencia anteriormente y que fue escrito entre los siglos VII y VIX, describe las creencias y prácticas de aquellos que fueron llamados paulicianos o thonraks en aquel tiempo.
Y aunque indudablemente existían muchas diferencias entre las numerosas iglesias dispersas, este relato auténtico dado por uno de ellos mismos se aplica a la mayoría de ellos.
Se desconoce su autor, pero este escribe con autoridad y elocuencia así como con un sentimiento y fervor profundos. Él escribe para darles a los niños recién nacidos de la iglesia universal y apostólica de nuestro Señor Jesucristo la leche espiritual por medio de la cual se puedan alimentar en la fe.
Nuestro Señor, dice el autor, primero pide el arrepentimiento y la fe y luego manda el bautismo. Así que nosotros debemos seguir su enseñanza y no ir tras los argumentos engañosos de otros que bautizan a los incrédulos, a los que aun no pueden razonar, y a los impenitentes. Cuando un niño nace, los ancianos de la iglesia deben aconsejar a los padres para que estos puedan instruirlo en santidad y fe. Esto debe ir acompañado por la oración y la lectura de las Escrituras; además, deben ponerle un nombre al niño. El bautismo debe administrarse debido a una petición sincera de la persona. El bautismo debe realizarse en los ríos o en otras aguas (…)

Al referirse a las imágenes y a las reliquias, el autor escribe: “…Referente a la mediación de nuestro Señor Jesucristo, y no de ningún otro santo, ni de los muertos, ni de las piedras, ni de las cruces ni imágenes. En este asunto algunos han negado la preciosa mediación e intercesión del amado Hijo de Dios, y han ido tras los objetos inanimados, sobre todo tras las imágenes, piedras, cruces, aguas [benditas], árboles, fuentes, y todas las otras cosas vanas; al admitirlas y adorarlas les ofrecen incienso y velas, y les presentan víctimas, siendo todas estas prácticas contrarias a la Divinidad.”

El conflicto que estas iglesias de Dios en los montes del Tauro y en los países vecinos mantuvieron con sus perseguidores en Constantinopla dio lugar a que ellas hicieran más hincapié en algunas partes de las Escrituras que en otras.
La gran organización, que profesaba ser "la iglesia", había incorporado el paganismo a su sistema mediante la introducción gradual de la adoración a la Virgen María, y había traído al mundo a sus filas por medio de la práctica del bautismo de infantes. Esto hizo que las iglesias primitivas insistieran fuertemente en la humanidad perfecta del Señor a la hora de su nacimiento, demostrando que a María, aunque es la madre del Señor, no sería correcto llamarla la madre de Dios. Las iglesias también enfatizaron la importancia del bautismo de Jesús cuando el Espíritu Santo descendió sobre él y la voz del cielo dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3.17).

En las muchas controversias referentes a la naturaleza humana y divina de Cristo, que a pesar de todos los esfuerzos por explicarla aún sigue siendo un misterio, estas iglesias usaban expresiones que sus adversarios interpretaron como indicaciones de que ellos no creían en la divinidad de Cristo antes de su bautismo. Más bien, lo que estas iglesias parecen haber sostenido era que sus atributos divinos no estaban en ejercicio en el tiempo que medió desde su nacimiento hasta su bautismo.
Enseñaban que fue en su bautismo, a la edad de 30 años, que nuestro Señor Jesucristo recibió autoridad, el sumo sacerdocio y el reino. Fue en ese momento que él fue elegido y recibió el señorío. Y también fue entonces cuando se convirtió en el Salvador de los pecadores, fue lleno de la divinidad, y ordenado Rey en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, tal y como él mismo dice en Mateo 28.18: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.

Estas iglesias que en gran medida vivían según los principios del Nuevo Testamento, aunque sin duda con variantes de un lugar a otro, llamadas por sus adversarios maniqueas, paulicianas y otros nombres, sufrieron durante siglos, con paciencia y sin represalias, las espantosas injusticias que contra ellas se cometieron. Durante los reinados de los emperadores bizantinos iconoclastas experimentaron cierta tregua, pero la extraordinaria persecución impulsada por la Emperatriz Teodora llevó a algunos de ellos a la desesperación, incitándolos a tomar las armas contra sus opresores.
En el cumplimiento de las órdenes crueles de Teodora, los verdugos imperiales habían ejecutado, atravesándolo con una estaca, a un hombre cuyo hijo, Carbeas, ocupaba un puesto de alto rango en el servicio imperial. Al enterarse de esto, Carbeas, enardecido por la indignación, renunció toda lealtad a Bizancio. Cinco mil hombres se unieron a él, y se establecieron en Tephrice, cerca de Trebisonda, la cual fortificaron. En alianza con el Califa Saraceno, ellos convirtieron Tephrice en el centro de los ataques contra los países griegos de Asia Menor. Con esta ayuda musulmana ellos vencieron al Emperador Miguel, hijo de Teodora, tomaron las ciudades hasta Éfeso, y destruyeron las imágenes que encontraron allí.
Carbeas fue sucedido por Chrysocheir, cuyas incursiones alcanzaron la costa occidental de Asia Menor, e incluso fueron una amenaza para Constantinopla.
Ancyra, Éfeso, Nicea y Nicomedia fueron conquistadas. En Éfeso la catedral fue utilizada como establo para los caballos, y se les mostró el mayor desprecio a las pinturas y reliquias de aquel lugar que era considerado como un templo idólatra.
El emperador, Basilio I, se vio obligado a pedir la paz, pero Chrysocheir se negó a aceptar cualquier condición que no fuera la retirada de Asia por parte de los griegos. Basilio, obligado a pelear, sorprendió a su enemigo; Chrysocheir fue asesinado y su ejército vencido. El ejército bizantino conquistó Tephrice y dispersó a sus habitantes, quienes después de eso se quedaron en las montañas.

Cuando estos paulicianos rebeldes veían por un lado a los devotos de las imágenes imponiéndoles la opresión más despiadada, y por el otro a los musulmanes, libres de cualquier rasgo de idolatría, ofreciéndoles libertad y ayuda, debió haber sido difícil para ellos decidir cuál de los dos sistemas estaba más cerca, o mejor dicho, más lejos de la revelación divina dada en Cristo. Sin embargo, los musulmanes eran incapaces de progresar debido a su total rechazo de las Escrituras. Y, al escoger por sí mismos ser esclavos del Corán, un libro de origen humano, se vieron imposibilitados de avanzar más allá de lo que había logrado la persona misma que originó el libro.

La Iglesia Romana y la Griega, aunque se habían desviado de la verdad, aún conservaban las Escrituras, es decir, entre ellas quedaba aquello que, mediante el poder del Espíritu Santo, era capaz de dar lugar a un avivamiento.
Al extraer algunos detalles de la historia de estas Iglesias de los escritos de sus enemigos, resulta inevitable notar que estos escritos están cargados de insultos tan fuertes que evidentemente llegan a ser un disparate. Por lo tanto, basar una acusación sobre dichos escritos sería confiar en una evidencia no fiable. Por otra parte, cualquier aspecto positivo que ellos admitan probablemente sea una aceptación de mala gana de lo que no podría negarse, especialmente cuando notamos que generalmente lo positivo, según su explicación, nació de alguna mala intención de parte de los cristianos.

La constante acusación de que defendían el maniqueísmo no es creíble frente a su igualmente constante rechazo por parte de los acusados y por su consecuente enseñanza de, y sufrimiento por, las doctrinas de las Escrituras que son contrarias al maniqueísmo. El hecho admitido de que ellos poseían las Escrituras, o al menos una gran parte de ellas, en su forma pura e inalterada, y que las estudiaban diligentemente, no es compatible con su supuesto maniqueísmo, pues las doctrinas de Mani sólo podían encontrar lugar en aquellos que rechazaban o alteraban las Escrituras.
Los informes de un comportamiento malvado fuera de lo normal no coinciden con el reconocimiento de que ellos eran personas piadosas de excelente conducta, superior a la conducta de las personas entre quienes vivían, y resulta irrazonable explicar que todo su buen comportamiento no era más que hipocresía.
El carácter de los testimonios, un tanto voluminosos, registrados por sus enemigos, unidos a los pocos informes escritos por ellos mismos que han sobrevivido, permiten rechazar con seguridad la leyenda del maniqueísmo y la maldad que se les atribuía, así como reconocer a estas iglesias perseguidas como parte del pueblo de Dios que en su tiempo mantuvo el testimonio de Jesucristo con fe y valentía indómita.

Al dispersar y enajenar a estos valientes y piadosos habitantes de las montañas, y empujarlos a una alianza con los musulmanes, el gobierno bizantino destruyó su propia defensa natural contra el poder amenazante del Islam y preparó el terreno para la caída de Constantinopla.

A mediados del siglo VIII, el Emperador Constantino, hijo de León el Isaurio, quien simpatizaba con la negativa de los hermanos de atribuirle algún valor a las imágenes, trasladó a un grupo de ellos a Constantinopla y a Tracia. Más tarde, hacia mediados del siglo X, otro emperador, Juan Tzimisces, un armenio que liberó a Bulgaria de los rusos, pero luego la anexó a su propio imperio, trasladó a una mayor cantidad de ellos hacia el occidente. Estos vivieron entre los búlgaros, que en el siglo IX habían aceptado el cristianismo por medio de los misioneros bizantinos Cirilo y Metodio, y pertenecían a la Iglesia Ortodoxa Griega.

Allí los inmigrantes de Asia Menor trabajaron por la conversión de muchos, y fundaron iglesias que se propagaron rápidamente. A lo largo de extensas regiones ellos llegaron a ser conocidos como bogomilos, nombre eslavo que significa “amigos de Dios” derivado de la frase, bogu mili, los queridos o aceptados por Dios.

De cada multitud de personas cuyos nombres han sido olvidados, la memoria de unas pocas ha sido preservada. Una de estas personas es Basilio, quien, aunque continuó su práctica como médico, para dar un buen ejemplo al ganarse la vida mediante su oficio y reprender así las vidas perezosas de aquellos que hacían de la religión una excusa para pedir limosnas, fue incansable en la predicación y la enseñanza durante cuarenta años de su vida (1070–1111).

Después de este largo período de ministerio ininterrumpido, Basilio finalmente recibió un mensaje del propio Emperador Alejo en el que le decía que admiraba su carácter, que estaba profundamente interesado en su enseñanza, y que estaba deseoso de convertirse.
Con este mensaje llegó una invitación para tener una entrevista privada en el palacio en Constantinopla. Basilio fue invitado a cenar con el emperador y allí tuvo lugar un gran debate sobre doctrina en el cual Basilio habló con libertad, como dirigiéndose a alguien deseoso de aprender. De pronto, corriendo una cortina, el emperador dejó al descubierto a un taquígrafo que había estado transcribiendo la conversación para después utilizarlo como evidencia en su contra.

El emperador ordenó a sus siervos que apresaran a su huésped y lo encarcelaran. Allí permaneció varios años hasta que en 1119, habiéndose negado a retractarse de las doctrinas que había enseñado, fue quemado públicamente en el hipódromo en Constantinopla.
La hija del emperador, la talentosa Princesa Ana Comneno, describe estos sucesos con satisfacción; los preparativos para el gran día en el hipódromo, el aspecto de Basilio, “un hombre larguirucho, con una barba no muy tupida, alto y delgado”. Menciona también el crepitar del fuego, cómo Basilio apartó la vista de las llamas y cómo su cuerpo se estremeció cuando se acercó a la hoguera. En este tiempo muchos “amigos de Dios” fueron descubiertos y quemados o encarcelados de por vida.
La princesa se burlaba de sus orígenes humildes, de sus apariencias grotescas, y de su costumbre de inclinar su cabeza y murmurar algo entre dientes. (¡Sin duda tenían necesidad de orar en semejante situación!).
La princesa estaba horrorizada de sus doctrinas y de su desprecio por las iglesias y las ceremonias de la Iglesia.
El documento redactado como resultado de la trampa tendida por el emperador a Basilio no tiene mucho valor, teniendo en cuenta que los que lo publicaron pudieron poner en él todo lo que quisieran sin restricción alguna.

Las opiniones expresadas por otros acerca de estas congregaciones de cristianos, tanto en Asia Menor como en Bulgaria, varían grandemente. Mientras era común referirse a ellos y a su doctrina como algo indeciblemente malvado, había muchos que los juzgaban de manera diferente.
Pareciera que los primeros escritores escribieron más como partidarios de algún bando que como historiadores. Ellos acusaban a los “herejes” de practicar pecados carnales viles y depravados, repetían los rumores que se corrían de ellos e incluían muchas de las opiniones de Mani y de lo que se había escrito en su contra.

El escritor Eutimio (fallecido después de 1118) escribió: “Ellos les mandan a los que escuchan sus doctrinas que guarden los mandamientos del Evangelio, que sean mansos, misericordiosos y de un amor fraternal. De este modo seducen a los hombres al enseñarles todas las cosas buenas y las doctrinas útiles, pero poco a poco envenenan sus mentes y los conducen a la perdición”.

Cosmas, un presbítero búlgaro, en sus escritos a finales del siglo X, describe a los bogomilos como personas “peores y más horrorosas que los demonios”, niega que ellos crean en el Antiguo Testamento o en los Evangelios, dice que ellos no le rinden honor a la Madre de Dios ni a la cruz, que hablan injuriosamente de las ceremonias de la Iglesia y de todos los dignatarios de la Iglesia, que llaman a los sacerdotes ortodoxos “fariseos ciegos”, que dicen que estos no cumplen la Cena del Señor conforme a la ordenanza de Dios, y que el pan no es el cuerpo de Dios, sino pan común.
Cosmas atribuye el ascetismo de los bogomilos a su creencia de que el diablo creó todas las cosas materiales, y dice: “Usted verá a los herejes tranquilos y pacíficos como corderos (…) demacrados por su ayuno hipócrita, que no hablan mucho ni se ríen en voz alta” y nuevamente, “cuando los hombres notan su comportamiento humilde, creen que su fe es verdadera; por eso se acercan a ellos y les preguntan acerca de la salud de su alma. Pero ellos, como lobos que van a devorar a un cordero, inclinan sus rostros, suspiran, responden llenos de humildad, y se elevan a sí mismos como si supieran cómo están establecidas las cosas en el cielo”.

El “padre” de la Iglesia, Gregorio de Nisa, dijo, refiriéndose a los thonraks, que a ellos no se les acusaba de llevar una vida de maldad, sino de pensar libremente y de no reconocer autoridad alguna. “Desde una posición considerada por la Iglesia como negativa, esta secta ha tomado una dirección positiva y ha comenzado a examinar el fundamento mismo, las Sagradas Escrituras, buscando en ellas enseñanza pura y dirección segura para la vida moral.”

(Continuará)
  Responder
#2
Muy interesante.
  Responder


Posibles temas similares…
Tema Autor Respuestas Vistas Último mensaje
  Historia de la Iglesia (4) Heriberto 2 4,000 04-11-2015, 12:36 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (67) Heriberto 4 5,316 11-11-2014, 11:59 AM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (66) Heriberto 0 2,850 12-08-2014, 07:19 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (65) Heriberto 0 2,614 11-08-2014, 04:09 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (64) Heriberto 1 4,246 07-08-2014, 01:43 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (63) Heriberto 0 2,785 04-08-2014, 01:11 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (62) Heriberto 0 3,089 02-08-2014, 10:32 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (61) Heriberto 0 9,237 01-08-2014, 07:11 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (60) Heriberto 0 3,035 31-07-2014, 03:59 PM
Último mensaje: Heriberto
  Historia de la Iglesia (59) Heriberto 0 3,100 29-07-2014, 09:30 PM
Último mensaje: Heriberto

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)