20-12-2015, 10:15 PM
Hola Usymbv:
Bueno, parece que te enrolas con las doctrinas de los los adventistas o con los Testigos (falsos) de Jehová.
Ellos suponen que el amor de Dios anula Su Justicia, y, en consecuencia, desautorizan la facultad del Señor Jesucristo como Juez de todos, que juzgará con justo juicio a los vivos y a los muertos. (1ª P- 4:5)
Entonces, también cometes el disparate de pensar que un juez que condena a un delincuente por sus fechorías, debe ser considerado como un magistrado cruel. No, amigo, un juez no es cruel por administrar justicia y condenar a un criminal. Tienes un concepto deformado si piensas lo contrario.
Pero veamos lo que dice Dios: "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.
Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. (Hch 17:30/32)
Dios es amor, y en la manifestación de Su Gracia proveyó un Salvador para que el pecador pueda ser perdonado.
Dios pasó por alto la ignorancia del pecador, y le manda que se arrepienta, pero no pasó pòr alto Su Justicia y tuvo que condenar a su Hijo a la muerte más ignominiosa y cruel en la cruz, cargando sobre Él nuestro pecado. No es Satanás el que cargará los pecados del muindo, como erróneamente enseñan los mentores de tu secta, haciéndolo nada meros que co.redentor, sino Cristo nuestro Salvador, que fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. (Ro,4:25)
Pero hay algo más que no has logrado discernir, y es la diferencia entre ser hijo y no serlo. Has citado pasajes sobre el trato de Dios con Su Pueblo en el Pacto Antiguo, y luego asimilas eso a todo el mundo de hoy. Cuando lees las Escrituras siempre debes analizar quiénes son los destinatarios de cada pasaje y, además, discernir que Dios ha prefijado el orden de los tiempos (Hch.17:26) de modo que tienes que ubicar cada pasaje en el tiempo que corresponde a ese orden. Si ignoras esos principios básicos, lo único que consigues es una gran ensalada rusa, como te ocurrió con el artículo que compartes.
Ningún hijo de Dios, salvado por gracia por la fe que es en Cristo Jesús, jamás por las obras humanas, conocerá el infierno, ( el infierno es real, no "tradicional" como lo consideras) ) pero los impíos que desprecian Su Señorío y tienen por inmunda Su sangre derramada a favor de ellos, no tendrán perdón jamás y padecerán eternamente en el lago de fuego. Si Cristo hoy no es tu Salvador, mañana será tu juez justo, y te condenará por tus pecados, conforme a lo que está escrito, y no de acuerdo con tu errónea noción sobre el asunto. .
Seguiremos con este importante tema, y a la luz de las Escrituras descubrirás el gran error en el que te metió tu secta. (Te recomiendo huir de ella con premura, y buscar la genuina Verdad bíblica que ellos te niegan)
Con la mejor intención,
Heriberto
Bueno, parece que te enrolas con las doctrinas de los los adventistas o con los Testigos (falsos) de Jehová.
Ellos suponen que el amor de Dios anula Su Justicia, y, en consecuencia, desautorizan la facultad del Señor Jesucristo como Juez de todos, que juzgará con justo juicio a los vivos y a los muertos. (1ª P- 4:5)
Entonces, también cometes el disparate de pensar que un juez que condena a un delincuente por sus fechorías, debe ser considerado como un magistrado cruel. No, amigo, un juez no es cruel por administrar justicia y condenar a un criminal. Tienes un concepto deformado si piensas lo contrario.
Pero veamos lo que dice Dios: "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.
Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. (Hch 17:30/32)
Dios es amor, y en la manifestación de Su Gracia proveyó un Salvador para que el pecador pueda ser perdonado.
Dios pasó por alto la ignorancia del pecador, y le manda que se arrepienta, pero no pasó pòr alto Su Justicia y tuvo que condenar a su Hijo a la muerte más ignominiosa y cruel en la cruz, cargando sobre Él nuestro pecado. No es Satanás el que cargará los pecados del muindo, como erróneamente enseñan los mentores de tu secta, haciéndolo nada meros que co.redentor, sino Cristo nuestro Salvador, que fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación. (Ro,4:25)
Pero hay algo más que no has logrado discernir, y es la diferencia entre ser hijo y no serlo. Has citado pasajes sobre el trato de Dios con Su Pueblo en el Pacto Antiguo, y luego asimilas eso a todo el mundo de hoy. Cuando lees las Escrituras siempre debes analizar quiénes son los destinatarios de cada pasaje y, además, discernir que Dios ha prefijado el orden de los tiempos (Hch.17:26) de modo que tienes que ubicar cada pasaje en el tiempo que corresponde a ese orden. Si ignoras esos principios básicos, lo único que consigues es una gran ensalada rusa, como te ocurrió con el artículo que compartes.
Ningún hijo de Dios, salvado por gracia por la fe que es en Cristo Jesús, jamás por las obras humanas, conocerá el infierno, ( el infierno es real, no "tradicional" como lo consideras) ) pero los impíos que desprecian Su Señorío y tienen por inmunda Su sangre derramada a favor de ellos, no tendrán perdón jamás y padecerán eternamente en el lago de fuego. Si Cristo hoy no es tu Salvador, mañana será tu juez justo, y te condenará por tus pecados, conforme a lo que está escrito, y no de acuerdo con tu errónea noción sobre el asunto. .
Seguiremos con este importante tema, y a la luz de las Escrituras descubrirás el gran error en el que te metió tu secta. (Te recomiendo huir de ella con premura, y buscar la genuina Verdad bíblica que ellos te niegan)
Con la mejor intención,
Heriberto

