mapguayca escribió:Hoy estoy ante la eminente situacion de tener que divorciarme y esto me tiene muy triste. mi esposa y yo tenemos dos hijos en comun y cuando nos casamos solo ella era creyente y yo hasta ahora senti la presencia de Dios en mi corazon, pero el caso es que por mi vida en el mundo, la falta de valorarla, mi frialdad para con ella y otras cosas mas detestables ante la presencia de Dios ella ya no quiso mas seguir conmigo, tanto que en la actualidad no vivimos juntos. Quisiera un consejo basado en la Biblia de parte de ustedes. Bien se que fui el culpable de que eso pasara pero luego de esto me di cuenta cuanto la Amo y lo tanto que amo a mis hojos y la falta que me hacen ella y los niños. Aun no hemos firmado el divorcio pero es lo que esta por venir debido a que sin importar las tantas veces que le he pedido perdon de corazon ella no quiere seguir conmigo. Le estoy orando a diario a Dios que ilumine mi camino, me de el entendimiento necesario y me de sabiduria para enfrentar esto y es por ello que quisiera sus buenos consejos
Apreciado amigo...nunca ha sido la voluntad de Dios el repudio o divorcio entre su pueblo.
La causal que aparece en Mt.19:9 donde leemos:
Mat 19:9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer,
salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
...es una excepción permisiva que nada tiene que ver con la voluntad de Dios...sino con la dureza del corazón del hombre bajo la ley de Moisés.
Pero bajo la gracia...estoy en absoluto rechazo al divorcio entre cristianos por cuanto habiendo conocido a Dios...no le hicieron el Señor de sus vidas, ni fueron agradecidos, al contrario, cada uno se aferró a sus propios razonamientos y se envanecieron sin importarles que el divorcio arrojaba lodo al testimonio de Cristo y sufrimiento a los hijos.
De acuerdo a su relato...sus procederes con la esposa son fruto de un impío y nunca de un creyente verdadero como usted mismo confiesa, cuando reconoce:
"y otras cosas mas detestables ante la presencia de Dios"
No le queda otro recurso que recibir verdaderamente a Cristo...y empezar a orar insistentemente al Señor Jesucristo...pidiéndole perdón por haberlo defraudado al engañar a su Esposa y demás personas haciéndoles creer que era un creyente...cuando en realidad los frutos que usted mismo presenta, tales como:
1. pero el caso es que por mi vida en el mundo,
2. la falta de valorarla,
3. mi frialdad para con ella
....son la evidencia que jamás recibió a Cristo en su corazón.
Deje a su Esposa quieta...porque su palabra no le inspira ninguna confianza...y empiece a actuar en Cristo con la confianza que solo El puede arreglar su situación...aquí le dejo algunas reflexiones:
1Pe 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente,
dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
Eph 5:21
Someteos unos a otros en el temor de Dios.
Eph 5:22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;
Eph 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Eph 5:24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Eph 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres,(E) así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Eph 5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
Eph 5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Eph 5:28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.
Eph 5:29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,
Eph 5:30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
Eph 5:31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.(F)
Eph 5:32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
Eph 5:33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
Edison