22-06-2012, 05:53 PM
¿Qué es el amor?
Muchos tienen conceptos muy sublimes de él, pero a la hora de ponerlo en práctica, cada quien vierte su opinión, pero no se ajusta a otros parámetros necesariamente y siendo cristianos, el Señor nos ha mandado a amar y no podremos hacerlo a menos que sepamos a que se refiere el Señor con ese mandamiento, por ello me parece totalmente trascendente para nuestra vida el conocer más claramente la descripción, según Él, de lo que significa amar.
Marcos 12:30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
Primero: Amar, es un mandamiento. Aquí surge una pregunta. ¿Dios nos pediría hacer algo que no esté sujeto a nuestra voluntad? Muchos piensan que el amor es un sentimiento, pero los sentimientos son tan volátiles y tan estables como la neblina. La neblina por muy espesa que esté, va a pasar, por un momento está, pero más tarde desaparece, no dura. Por lo que entonces, el amor no es un sentimiento, aunque el amor puede producir el sentimiento, aunque no siempre se siente, pero aun así se puede amar.
Siendo un mandamiento, está sujeto a no ser obedecido. Así como decido no robar o no mentir, puedo decidir no amar, por lo tanto…
Segundo: El amor es una decisión.
Como ilustración, me imagino a un hombre que va con su pastor para decirle:
Todos sabemos de sobra, pues lo hemos experimentado o sabido de la antigua frase “prueba de amor”, esta prueba consiste en que convencer a la señorita de tener relaciones sexuales antes del matrimonio, es decir de fornicar a lo cual cede, porque el joven le dice que la ama “mucho” y por “mucho” debe entenderse, sentir “mucho” y como ella, también lo ama “mucho”, cede a su indecorosa y poco amorosa petición y como resultado, ella queda embarazada y el joven al enterarse, desaparece del panorama. Pregunta ¿Dónde quedó el “mucho” amor que sentía por ella?
El verdadero amor, no depende de nuestros sentimientos, pero tampoco de las circunstancias, pues el amor es, en cualquier tiempo. Por eso dice el Señor:
1 Corintios 13:5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
El Señor dice en su palabra:
1 Juan 3:18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
Hace poco, vi una película de nacionalidad coreana, y deben perdonarme pero no recuerdo el título, en la que una madre soltera, regresa al pueblo donde vive su anciana madre y abuela de su hijo, la cual es muda y le deja encargado su vástago, el cual está malcriado, mientras ella regresa a la ciudad en busca de una mejor posición económica. La abuela, no le queda otra y a partir de ese momento, no hay diálogo, porque la anciana mujer, no puede hablar, pero es de lo más elocuente en cuanto a la demostración de su amor por su malcriado nieto pues a pesar de su descortesía y falta de consideración, nunca deja de darle cobijo, alimento, regalos, aunque ello implique caminar 20 Kms. para trasladarse de un pueblo a otro para comprarle lo que su caprichoso nieto quiere, el cual con el tiempo, es transformado por ese amor tan práctico.
Al final, la mamá del muchacho, viene para recoger a su hijo y llevárselo y la despedida es desgarradora, porque el nieto nunca había sido tan atendido, tan escuchado y por tanto tan amado en toda su vida y se volvió cortés, considerado y respetuoso no solo con su abuela, sino con madre también.
El amor no es de palabras solamente, los hechos son los contundentes. Amemos de hechos y no de lengua.
Tercero: El amor es un compromiso.
Cuando dos cónyuges se casan, establecen un pacto mutuo de amor y cuando el novio le coloca el anillo a la novia y la novia al novio, deben jurarse una serie de cosas que la verdad, la mayoría de nosotros, no recordamos:
“Yo fulano, te acepto a ti, fulana, como mi legítima esposa y prometo serte fiel en lo prospero y lo adverso, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza y amarte y respetarte todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe” y después ella dice lo mismo invirtiendo los nombres.
¿Saben? Es muy triste que este compromiso en los hechos, pocos lo recuerdan. Hay muchos varones que abandonan a sus esposas cuando son afectadas por el cáncer y su belleza se marchita, las abandonan a su suerte en los hospitales. Pero también es muy triste que mujeres dejen a sus maridos cuando han perdido el trabajo y no tienen para mantenerlas olvidándose del pacto que se hicieron.
El compromiso no cumplido, no es amor.
Por eso el Señor nos dice:
I Corintios 13:1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor nunca deja de ser;…
Si sientes que ya no puedes amar a tu mujer, ámala como a tu prójimo y si la consideras tu enemiga, ámala, porque el verdadero cristiano, por Cristo y en Cristo ama a Dios con todo su ser y a su prójimo como a sí mismo y obediente obedece a su Señor que le dice “ama a tus enemigos”.
No hay escusa, debemos amar.
Muchos tienen conceptos muy sublimes de él, pero a la hora de ponerlo en práctica, cada quien vierte su opinión, pero no se ajusta a otros parámetros necesariamente y siendo cristianos, el Señor nos ha mandado a amar y no podremos hacerlo a menos que sepamos a que se refiere el Señor con ese mandamiento, por ello me parece totalmente trascendente para nuestra vida el conocer más claramente la descripción, según Él, de lo que significa amar.
Marcos 12:30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
Primero: Amar, es un mandamiento. Aquí surge una pregunta. ¿Dios nos pediría hacer algo que no esté sujeto a nuestra voluntad? Muchos piensan que el amor es un sentimiento, pero los sentimientos son tan volátiles y tan estables como la neblina. La neblina por muy espesa que esté, va a pasar, por un momento está, pero más tarde desaparece, no dura. Por lo que entonces, el amor no es un sentimiento, aunque el amor puede producir el sentimiento, aunque no siempre se siente, pero aun así se puede amar.
Siendo un mandamiento, está sujeto a no ser obedecido. Así como decido no robar o no mentir, puedo decidir no amar, por lo tanto…
Segundo: El amor es una decisión.
Como ilustración, me imagino a un hombre que va con su pastor para decirle:
Todos sabemos de sobra, pues lo hemos experimentado o sabido de la antigua frase “prueba de amor”, esta prueba consiste en que convencer a la señorita de tener relaciones sexuales antes del matrimonio, es decir de fornicar a lo cual cede, porque el joven le dice que la ama “mucho” y por “mucho” debe entenderse, sentir “mucho” y como ella, también lo ama “mucho”, cede a su indecorosa y poco amorosa petición y como resultado, ella queda embarazada y el joven al enterarse, desaparece del panorama. Pregunta ¿Dónde quedó el “mucho” amor que sentía por ella?
El verdadero amor, no depende de nuestros sentimientos, pero tampoco de las circunstancias, pues el amor es, en cualquier tiempo. Por eso dice el Señor:
1 Corintios 13:5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
El Señor dice en su palabra:
1 Juan 3:18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
Hace poco, vi una película de nacionalidad coreana, y deben perdonarme pero no recuerdo el título, en la que una madre soltera, regresa al pueblo donde vive su anciana madre y abuela de su hijo, la cual es muda y le deja encargado su vástago, el cual está malcriado, mientras ella regresa a la ciudad en busca de una mejor posición económica. La abuela, no le queda otra y a partir de ese momento, no hay diálogo, porque la anciana mujer, no puede hablar, pero es de lo más elocuente en cuanto a la demostración de su amor por su malcriado nieto pues a pesar de su descortesía y falta de consideración, nunca deja de darle cobijo, alimento, regalos, aunque ello implique caminar 20 Kms. para trasladarse de un pueblo a otro para comprarle lo que su caprichoso nieto quiere, el cual con el tiempo, es transformado por ese amor tan práctico.
Al final, la mamá del muchacho, viene para recoger a su hijo y llevárselo y la despedida es desgarradora, porque el nieto nunca había sido tan atendido, tan escuchado y por tanto tan amado en toda su vida y se volvió cortés, considerado y respetuoso no solo con su abuela, sino con madre también.
El amor no es de palabras solamente, los hechos son los contundentes. Amemos de hechos y no de lengua.
Tercero: El amor es un compromiso.
Cuando dos cónyuges se casan, establecen un pacto mutuo de amor y cuando el novio le coloca el anillo a la novia y la novia al novio, deben jurarse una serie de cosas que la verdad, la mayoría de nosotros, no recordamos:
“Yo fulano, te acepto a ti, fulana, como mi legítima esposa y prometo serte fiel en lo prospero y lo adverso, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza y amarte y respetarte todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe” y después ella dice lo mismo invirtiendo los nombres.
¿Saben? Es muy triste que este compromiso en los hechos, pocos lo recuerdan. Hay muchos varones que abandonan a sus esposas cuando son afectadas por el cáncer y su belleza se marchita, las abandonan a su suerte en los hospitales. Pero también es muy triste que mujeres dejen a sus maridos cuando han perdido el trabajo y no tienen para mantenerlas olvidándose del pacto que se hicieron.
El compromiso no cumplido, no es amor.
Por eso el Señor nos dice:
I Corintios 13:1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
8 El amor nunca deja de ser;…
Si sientes que ya no puedes amar a tu mujer, ámala como a tu prójimo y si la consideras tu enemiga, ámala, porque el verdadero cristiano, por Cristo y en Cristo ama a Dios con todo su ser y a su prójimo como a sí mismo y obediente obedece a su Señor que le dice “ama a tus enemigos”.
No hay escusa, debemos amar.

