• 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
ESTUDIOS SOBRE EL TABERNÁCULO EN EL DESIERTO (1)
#1
"Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de Él decían" (Lucas 24:27)

"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza" (Ro.15:4)

EL TABERNÁCULO, LAS OFRENDAS Y EL SACERDOCIO CONSIDERADOS EN FORMA LITERAL Y SIMBÓLICA

"Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos"
(Ëxodo 25:8)

INTRODUCCIÓN


En el libro del Génesis observamos cómo Dios se dirigió individualmente a ciertos hombres, como fue, por ejemplo, el caso de Abraham, para pedirles que abandonaran el lugar en el que estaban, y se convirtieran en extranjeros y peregrinos mientras esperaban una patria mejor (He.11:13-16)
Del mismo modo, hoy el Señor Jesucristo requiere que el creyente se abstenga de las contaminaciones del mundo (2ª Pe.2:20) y de los deseos carnales, y habite como extranjero y peregrino (1ª Pe.2:11) mientras se encamina al cielo.

Pero, en el libro de Éxodo, Dios nos muestra que Él no solamente se dirigió a individuos, sino que quería tener un pueblo propio en la tierra. A ese pueblo Dios a) lo liberó del poder del enemigo (Faraón), b) lo libró del juicio por medio de la sangre del cordero de la Pascua (Éxodo 12), c) lo separó del mundo (Egipto) por medio del mar Rojo, y d) lo condujo al desierto con destino a la tierra prometida.

En el desierto Dios se reveló como aquél que habría de habitar en medio de ellos
También hoy Dios habita en medio de Sus hijos, quienes formamos un todo: La casa de Dios (1ª Ti. 3:15), casa espiritual integrada por piedras vivas, (1ª P.2:5) y "morada de Dios en el Espíritu" (Ef.2:19/22)

La morada de Jehová, el Dios de Israel, era el Tabernáculo. Estaba en el centro de las doce tribus, orientado hacia el este. La nube se mantenía arriba, y la gloria de Dios permanecía adentro. (Ex.40:34-35)

Cuando Moisés estuvo en el monte con Dios, le fue enseñado un diseño del tabernáculo, recibiendo también detalladas instrucciones de cómo hacer cada parte del mismo. Puesto que todas las cosas tenían un significado espiritual, en las disposiciones divinas no se omitió ni un solo clavo, ni una sola cuerda. Moisés, en forma reiterada, recibió la orden de seguirlas rigurosamente. (Ver Ex. 25:40; 26:30; 27:8).

La casa era de Dios, y Él la ordenó. Como siervo fiel, Moisés obedeció sin reservas. ¡Qué bueno sería que hoy todos los siervos de Dios recordasen que el Señor no ha sido menos cuidadoso en cuanto a la edificación de su Iglesia! Él ha dado el diseño divino y las instrucciones más minuciosas del orden que debe mantenerse en su casa en la tierra.
La voluntad de Dios referida a su iglesia se revela claramente en las Escrituras, particularmente en las epístolas apostólicas, y exige nuestra plena obediencia.

El tabernáculo era la primera morada de Dios sobre la tierra. Él se había paseado por el jardín de Edén buscando a Adán (Gn.3:8) También visitaba a Abraham en las llanuras de Mamre, (Gn.18:1) pero no tenía allí su morada. Sin embargo, en el tabernáculo Dios habitaba ciertamente con su pueblo. (Ex.25:8)

Cumplido el período del Tabernáculo, la presencia de Dios llenaría el templo de Jerusalén (2º Cr.6:3-6), y más tarde, pasado también el tiempo de aquel edificio de piedras, el bendito Hijo de Dios bajaría del seno del Padre y se manifestaría en carne: "Aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria" (Juan 1:14) Es decir, que la gloria de Dios era manifiesta en el templo de su carne, su cuerpo.

Después fue formada la iglesia, una casa espiritual, un templo santo, edificada con piedras vivas. "Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual... (1ª P.2:5). Esta es la morada actual de Dios en la tierra, y ninguna casa de material, por magnífica que fuere, puede pretender ser "la casa de Dios". Él ahora "no habita en templos hechos por manos humanas" (Hch.17:24), y el Señor mismo declaró que "...donde están dos o tres congregados en mi Nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt.18:20)

Simbólicamente, el tabernáculo señalaba a Cristo. "Cristo es el todo" (Col.3:11) Las glorias de su Persona y su obra se ejemplifican en todos los elementos, desde el arca del testimonio detrás del velo, hasta el más pequeño clavo y cuerda del atrio exterior. Entenderemos esto más claramente a medida que consideremos sus partes en detalle.

El tabernáculo también es una figura de la condición de la iglesia de Dios en el mundo (que es un desierto, moralmente hablando) pero sin ser del mundo.



LAS OFRENDAS VOLUNTARIAS
(Éxodo 35:4-29; 36:3-7)

"Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado: Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehová..."

Todos los materiales con los cuales fue edificado el tabernáculo procedían de ofrendas voluntarias del pueblo de Dios, tomadas de entre las pertenencias de ellos. Para construir y adornar la morada del Dios de Israel no era admisible el oro de ningún extranjero o extraño.
Las contribuciones del pecador inconverso no son aceptables al Señor, y por lo tanto no deben asociarse a las ofrendas de los santos (los creyentes). El cristianismo ha pecado gravemente en esto. El mundo mantiene a la iglesia profesante, y muchos mundanos ricos son sus columnas. Dinero mal adquirido -pedido a personas inconversas-, y pretendidamente dedicado en el Nombre del Señor, se usa para edificar ostentosos templos religiosos en los que se exhiben el orgullo y la vanidad de los hombres. Tales sacrificios no agradan a Dios; tienen el sabor de la ofrenda de Caín, y Dios no les da valor alguno.
En 3ª Juan v.7 leemos en relación con los hermanos que estaban dedicados a la obra de Dios: "Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles".
Dios es un dador generoso, y los que disfrutan de las riquezas abundantes de Su gracia bien pueden manifestar su carácter dando de lo recibido de Su mano (1º Cr. 29:14)
El conocimiento de la bondad de Dios estaba presente en los corazones de los integrantes de Su pueblo, y habiendo probado la dulzura de la redención y sus resultados, expresaron su gratitud a Dios ofrendándole lo mejor.
Todos podían dar, pero ninguno estaba obligado a hacerlo. Cada uno daba según sus medios Los príncipes trajeron sus piedras preciosas y especias aromáticas; las mujeres dieron sus brazaletes y sus joyas, y otros no solamente contribuyeron materialmente sino que, además, expresaron su amor por medio de sus trabajos personales; hombres esforzados cortaron árboles de acacia, de noble madera, y las mujeres sabias de corazón cooperaron con sus habilidades para hilar.
Mañana tras mañana llegaban las ofrendas de corazones voluntarios, y con tanta abundancia que a la postre Moisés tuvo que impedirles que ofrecieran más "Pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y sobraba." (Ex.36:7) Así es la abundante gracia de nuestro Dios. ¡Cuán preciosa es!
Esto nos hace recordar también los primeros días de la iglesia cristiana, cuando Mamón (la codicia por las riquezas) había perdido su dominio, y los bienes de los santos fueron dados al Señor para suplir la escasez de los hermanos necesitados. (Ver Hechos 2:45-47)
¡Qué contraste con los días de Malaquías el profeta! El pueblo entonces se había hecho insensible a la bondad de Dios, y preguntaron: "¿En qué nos amaste?" (Mal.1:2) Traían animales defectuosos y enfermos para ofrecerlos a Dios en su altar, y reservaban los mejores para sí. Nadie cerraba una puerta, ni alumbraba el altar, de buena voluntad, ya que siempre demandaban que su tarea fuese retribuida (Mal 1:10). Sin embargo, en el tiempo en que se construyó el tabernáculo, éste pudo construirse porque el corazón agradecido de los hijos de Israel les movió a la generosidad. (Ex.35:29).


LOS OBREROS
(Ex.31:1-6; 35:30-35; 36:1-2)

Bezaleel y Aholiab fueron llamados y preparados para la obra. El primero, de la tribu de Judá, la tribu real (He.7:14) El segundo, de la tribu de Dan. Así el Señor nos enseña que Él puede tomar sus "vasos escogidos" de dondequiera que desee.
Él llamó a un apóstol instruido a los pies de Gamaliel (Hch.22:3) , y a otro del barco de pesca en el lago de Galilea (Mt.4:18-19), uniéndolos como apóstoles de los gentiles y de la circuncisión, respectivamente (Gá.2:9)
A los que el Señor llama, también Él mismo prepara para su servicio. En Éxodo 36:1-2 leemos: "Así, pues Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazón, a quien Jehová dio sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.
Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría..." ¡Que el Señor, por su gracia, fije bien esta verdad en nuestros corazones!
Sabemos que "el tiempo es corto", y no será mucho el que nos quede para servir al Señor. Tengamos presente que nada verdaderamente hecho para Él, con corazón sincero y para Su gloria, será olvidado en Su presencia, "Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia Su Nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún." (He. 6:10)


EL ORDEN

Las instrucciones sobre el tabernáculo y sus vasos, dadas por Jehová a Moisés, respondían a un orden preciso: Desde adentro hacia afuera, (Ver Éxodo Cap. 25 y 26) comenzando con el arca del testimonio, dentro del lugar santísimo, y finalizando con el atrio y sus puertas, afuera. Así observamos que el arreglo divino fue orientado desde Dios hacia el hombre, y esto nos ilustra que la senda del Hijo de Dios fue desde la gloria del Padre hasta el pesebre de Belén, encaminándose al Calvario, donde Cristo alcanzó al pecador en toda su culpabilidad y necesidad.
(Recordemos que el Plan de Salvación fue iniciativa de Dios, y Él soberanamente dispuso cómo salvarnos).
Sin embargo, el orden en que nos vinculamos a la Verdad es inverso, desde afuera hacia adentro.
Entramos por la puerta al atrio, para luego allegarnos al altar del holocausto.
Esto nos resulta claro en el momento en que recordamos que, como pecadores, nuestro estado era sin Dios y alejados de Él, destituidos de la gloria de Dios "sin esperanza y sin Dios en el mundo". (Efesios 2:12) ¿Cómo puede un pecador perdido tener comunión con el Dios santo? ¿Cómo puede entrar en su presencia? La respuesta definitiva proviene de los labios del Señor Jesucristo: "Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo" (Jn.10:9)
Una vez traspuesta la puerta, seguimos hasta el altar, donde aprendemos de Jesús como el Sacrificio y el Sacerdote. Ya salvos por gracia, inmediatamente tenemos entrada al Lugar Santo para adorar a Dios, y "para contemplar la hermosura de Jehová" (Salmo 27:4) dentro de su morada.
Consideremos, respecto de nuestra "posición", que todos los hijos de Dios tenemos el mismo privilegio. Sin embargo, la medida de nuestro crecimiento espiritual individual estará dada por nuestro grado de conocimiento personal e íntimo del Señor -en dependencia de las Escrituras- y nuestra disposición de obedecerle.
"Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan testimonio de mí" (Juan 5:39)
"La Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros..." (Col. 3:16)


EL ATRIO Y LA PUERTA

(Éxodo 27:9-19; 38:9-17,20)

El atrio era un espacio abierto de aproximadamente 45 m. por 22,50 m. de ancho, cercado por una cortina de lino torcido, sostenida perimetralmente por 56 columnas. Cada columna se levantaba sobre una base de bronce y tenía un capitel de plata. Las columnas estaban ceñidas igualmente de plata (Vs17) Así el atrio quedaba completamente rodeado por esa cerca continua que lo separaba del ambiente exterior.
La puerta estaba en el lado oriental, y medía aproximadamente 9 m. de ancho por 2,25 m. de alto. Tenía una cortina con los mismos colores que los velos del tabernáculo, -colores cuyo significado consideraremos más adelante- y estaba suspendida por cuatro columnas. Ésta era la única entrada al lugar de la morada del Dios de Israel, y el que quisiera entrar debía hacerlo por allí, sin opción. Esta verdad es muy solemne: Jesús dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí" (Jn.14:6)
No obstante, ningún querubín impedía la entrada al atrio, como había sucedido antes en el acceso del jardín del Edén. (Gé.3:24).
Por lo tanto, la puerta del atrio simboliza la Puerta de Salvación, y el atrio mismo aquel estado de bendición donde el pecador entra conscientemente cuando ve al Señor Jesucristo por la fe. Esos lugares santos, -figuras de las cosas celestiales- (He.9:24) ilustran la posición del creyente allí como adorador. Aún cuando quizás no llegue a una plena comprensión de todo lo que implica su privilegiada posición, sí sabe que es salvo, librado de la ira divina, y que se halla dentro del círculo de la familia de Dios, donde la gracia y la misericordia caracterizan el ambiente. El hecho de que un hijo de Israel pudiera entrar y estar en el atrio, aún cuando sólo estuviera dando sus primeros pasos en el lugar de Dios, nos muestra simbólicamente la bendita posición y la herencia de un santo.
No nos sorprende que David haya cantado: "Mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad. (Salmo 84:10)
Te rogamos, pecador, que no te quedes fuera de la puerta que pronto se cerrará para siempre.
Nunca hallarás el gozo verdadero en las "moradas de maldad", que muy pronto serán destruidas. Los encantos engañosos de un mundo impío, que jamás satisfacen el alma, habrán desaparecido para siempre.
Bien puede cantar alegremente el creyente: "Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo." (Salmo 65:4)
El bronce (o cobre) simboliza la justicia de Dios actuando en juicio. La plata de los capiteles y molduras es figura de la redención por la sangre de Cristo. Las cortinas del atrio eran de lino fino retorcido. En la tierra ha habido tan solo UNO en cuya vida y en cuyos caminos el lino fino y resplandeciente pudo contemplarse en todo su inmaculado esplendor: "Jesucristo, el justo", el Hombre perfecto, justo para con Dios y los hombres, y en quien no se halló ningún hilo raído ni mancha de injusticia.
En Apoc.19:8 puede leerse que también a la esposa del Cordero, la Iglesia, se le concederá vestirse de "lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos"
Quienes por haber creído en Cristo recibimos "el don de la justicia" (Ro.5:17) no teníamos tal privilegio antes de ser salvos Las mejores obras que un hombre sin Cristo puede hacer, son calificadas por Dios como "trapo de inmundicia" (Is.64:6) ¡Qué notable contraste! ¡Qué enorme diferencia! Antes, en la vida antigua, todas las obras eran como trapo de inmundicia; ahora, en la vida nueva en Cristo, las acciones pueden llegar a ser justas como lino fino, limpio y resplandeciente.

EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO
Éxodo 27:1-8; 37:1-7

En el atrio del tabernáculo estaban el altar del holocausto, (el primer elemento que se encontraba al entrar) y la fuente de bronce.
Ambos se hallaban en línea recta entre la puerta del atrio y la puerta del Lugar Santo.

El altar estaba hecho de madera de acacia y de bronce, y sus medidas eran aproximadamente de 2.25 m de largo por 2,25 m. de ancho, es decir, de forma cuadrada, símbolo que recuerda el alcance universal del sacrificio de Cristo en la cruz (ej: cuatro puntos cardinales, cuatro vientos, etc.) Además, la altura del altar, de 1,35 m., permitía el acceso de todos, grandes o pequeños, así como la cruz de Cristo está ahora igualmente al alcance del pobre pecador, cualquiera sea su condición.
Entonces, el altar era una figura de Cristo (madera de acacia=humanidad incorruptible) que nos lleva a considerar a Cristo como objeto del juicio de Dios sobre el pecado (bronce).

Mientras que estos elementos en el atrio eran de madera de acacia y de bronce, los objetos del lugar santo eran de oro o de madera de acacia cubierta de oro. El cobre nos habla de Dios actuando en juicio, y el oro, de la gloria de Dios y su justicia.
Afuera: Dios procede en justicia con el pecado y toda inmundicia (bronce)
Adentro: Dios es revelado en su gloria divina (oro)

El altar del atrio era el lugar del sacrificio, es decir, un lugar de matanza, donde se derramaba la sangre, la única que hacía expiación por las almas. (Lev.17:11) Nótese que "el altar" se menciona en singular, porque no había otro. Tanto el altar como el sacrificio, así como el sacerdote, nos hablan de Cristo. La totalidad de lo que sucedía en el altar nos presenta la cruz de Cristo, y no hay otro lugar de encuentro entre Dios y el pecador.

En Levítico 4:7 se hace mención del "altar del holocausto, que está a la puerta del tabernáculo de reunión". Y estaba a la puerta porque sencillamente no había otro modo de acercarse a Dios sino por medio de aquel altar. No había acceso a Dios como no fuera sobre la base de sacrificio.

Dos verdades fundamentales se desprenden del altar de bronce y de los sacrificios que se ofrecían en él:

1) La necesidad de sangre para quitar el pecado.
Esta verdad es puesta en evidencia desde Génesis hasta Apocalipsis. "La paga del pecado es muerte" (Ro.6:23) La sangre derramada nos habla de la muerte del culpable o de una víctima ofrecida en su lugar. No hay otro medio para quitar el pecado de delante de Dios.

2) La doctrina esencial de la sustitución.
Según el pensamiento de Dios, una víctima sin defecto podía ser ofrecida en amparo del convicto, tal como el carnero ofrecido en lugar de Isaac (Gé.22) o el cordero de la Pascua que murió en lugar del primogénito (Ex.12) "Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos..." (1ª Pedro 3:18) "al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado" (2ª Co. 5:21)

La llama brillante del fuego ardiendo de día y de noche sobre el altar (ver Lev.6:12) era lo primero que se presentaba a la vista del pecador cuando miraba hacia la morada de Dios. Las demandas divinas debían ser totalmente cumplidas antes de que el israelita pudiera dirigir un solo paso hacia Dios. Esto se cumplió "en el lugar que se llama de la Calavera" (Lc.23:33) del cual hablaba ese altar.
El juicio del pecado, como se ve en la cruz de Cristo, es el testimonio permanente de que "la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Ro.6:23)
Quien sobre la base del sacrificio de Cristo en la cruz se ha acercado a Dios, creyendo en Él por fe, goza de segura salvación y vida eterna.
Por otra parte no podemos dejar de considerar una verdad solemne: Así como el fuego del altar nunca debía apagarse, el fuego inapagable del eterno juicio de Dios será la retribución de quienes no están en Cristo por no haber obedecido el Evangelio. (2ª Tes 1:8).

El altar tenía cuatro "cuernos", uno en cada esquina, que constituían una sola pieza con el altar mismo y no adornos añadidos. Eran igualmente rociados con la sangre de la expiación. (Ex.29:12) El cuerno en las Escrituras muchas veces es símbolo de poder. (Daniel 8:3-20 y Apoc. 17:12)
Las personas que huían buscando refugio eran protegidas cuando se aferraban a esos cuernos. Del mismo modo, el pecador que huye del mal para refugiarse en Cristo, experimentará el poder de Dios para su salvación. En el momento en el que el pecador echa mano de la sangre de Cristo por fe, obra inmediatamente el Poder de Dios, y desde ese instante Cristo es su "cuerno de salvación" (Lc.1:69, Versión Reina Valera 1909) y refugio de la ira venidera.



LAS OFRENDAS

Las disposiciones divinas sobre el culto que el pueblo de Israel debía ofrecer a Dios durante la vigencia del Antiguo Pacto, se encuentran contenidas principalmente en el libro de Levítico.
Allí se establecen CINCO ofrendas distintas: 1) El holocausto, 2) La oblación de presente 3) La ofrenda de paz 4) la ofrenda de expiación del pecado 5) la ofrenda de expiación de la culpa.
Consideradas en conjunto, nos presentan, en figura, la totalidad de la ofrenda de Cristo, única y perfecta.
Examinadas por separado, podemos notar cinco aspectos diferentes en cuanto a la satisfacción -a través de la ofrenda- de las distintas necesidades del pueblo de Dios en su acceso a Él, así como lo referente a su comunión y adoración.

Consideremos que el libro de Levítico fue dado a los israelitas después de su salida de Egipto. Como pueblo apartado para Dios, tenían que ser llevados al desierto para que estuvieran a solas con Dios, y así ser instruidos en relación con su adoración y servicio. Fue allí, en aquel desierto inhóspito, donde el Tabernáculo tenía que ser erigido y llenado de gloria
Fue también allí donde el pueblo terrenal de Dios debía tomar conciencia de sus propias imperfecciones y faltas, y apreciar, a la vez, las provisiones divinas por ellas, manifestadas en los sacrificios y el sacerdocio. Como pueblo recién libertado de Egipto, los israelitas necesitaban recibir esa enseñanza vital.

Consideremos ahora las ofrendas, que encierran instrucción espiritual para el creyente:

Se pueden clasificar en dos tipos:

Las ofrendas de olor grato: a) El holocausto. b) la oblación de presente. c) el sacrificio de paz.
Las ofrendas por el pecado: a) La expiación del pecado. b) la expiación de la culpa.
  Responder


Posibles temas similares…
Tema Autor Respuestas Vistas Último mensaje
  Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (7) Heriberto 4 17,290 26-07-2011, 11:59 AM
Último mensaje: Heriberto
  Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (1) Heriberto 1 24,099 16-12-2009, 11:44 PM
Último mensaje: cesarato
  Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (6) Heriberto 0 6,911 15-07-2008, 06:35 PM
Último mensaje: Heriberto
  Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (5) Heriberto 0 6,557 14-07-2008, 07:51 PM
Último mensaje: Heriberto
  Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (4) Heriberto 0 10,052 12-07-2008, 09:39 PM
Último mensaje: Heriberto
  Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (3) Heriberto 0 7,859 10-07-2008, 07:44 PM
Último mensaje: Heriberto
  Estudios sobre la Primera Epístola a los Corintios (2) Heriberto 0 7,666 08-07-2008, 08:05 PM
Último mensaje: Heriberto
  ESTUDIOS SOBRE EL TABERNÁCULO EN EL DESIERTO (5) Heriberto 0 18,025 02-06-2008, 11:12 PM
Último mensaje: Heriberto
  ESTUDIOS SOBRE EL TABERNÁCULO EN EL DESIERTO (4) Heriberto 0 17,371 02-06-2008, 10:41 PM
Último mensaje: Heriberto
  ESTUDIOS SOBRE EL TABERNÁCULO EN EL DESIERTO (3) Heriberto 0 22,302 02-06-2008, 10:22 PM
Último mensaje: Heriberto

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)