Analicemos ahora Marcos 16:16
“El que creyere y fuere bautizado será salvo.
Este versículo también es uno de los clásicos citados por los unitarios para sostener su falsa doctrina.
Así y todo, no están seguros de que el que ha creído y fue bautizado ya es salvo, porque sostienen que el creyente puede caer en la apostasía, lo que significa que una persona, a pesar de creer y ser bautizado, después podría caer de la gracia e ir al infierno.
Claro que si creen que pueden ser salvos por las obras, nunca estarán seguros de la salvación eterna.
Ellos suponen que este versículo enseña que nadie puede ser salvo a menos que sea bautizado, pero es curioso que Ignoren la segunda parte: “Mas él que no creyere, será condenado”. El texto no dice que él que no ha sido bautizado será condenado. Lo que condena no es la falta del bautismo sino la incredulidad, lo que obviamente conduce al pecador al infierno.
Sólo como referencia, digamos que ciertos grupos de orientación pentecostal (evidentemente no los unicitarios, pese a que copiaron la mayoría de sus doctrinas) interpretan que el versículo que analizamos, de ningún modo hace referencia al bautismo en agua sino al bautismo en o por el Espíritu Santo, y ese bautismo sí es necesario para la salvación.
Pero al margen de esa posición, necesariamente debemos interpretar este versículo a la luz de todos los versículos que refieren que somos salvos por la fe en el Señor Jesucristo aparte de las obras. (Juan 1:12; 3:16, 18, 36; 5:24; 6:47; 20:31; Hechos 10:43; 13:39; 16:31; etc.) lo que echa por tierra cualquier vano intento de instituir el bautismo en agua como requisito de salvación.
De cualquier modo, la frase “y fuere bautizado” es meramente una descripción del creyente que como figura de su experiencia espiritual previa, y como resultado de ella, obedece la ordenanza del Señor, bautizándose no para ser salvo sino porque ya es salvo.
Cualquier otra interpretación avasalla las enseñanzas claramente establecidas como un todo en las Escrituras.
Sigamos con el tema.
Un saludo fraternal!
“El que creyere y fuere bautizado será salvo.
Este versículo también es uno de los clásicos citados por los unitarios para sostener su falsa doctrina.
Así y todo, no están seguros de que el que ha creído y fue bautizado ya es salvo, porque sostienen que el creyente puede caer en la apostasía, lo que significa que una persona, a pesar de creer y ser bautizado, después podría caer de la gracia e ir al infierno.
Claro que si creen que pueden ser salvos por las obras, nunca estarán seguros de la salvación eterna.
Ellos suponen que este versículo enseña que nadie puede ser salvo a menos que sea bautizado, pero es curioso que Ignoren la segunda parte: “Mas él que no creyere, será condenado”. El texto no dice que él que no ha sido bautizado será condenado. Lo que condena no es la falta del bautismo sino la incredulidad, lo que obviamente conduce al pecador al infierno.
Sólo como referencia, digamos que ciertos grupos de orientación pentecostal (evidentemente no los unicitarios, pese a que copiaron la mayoría de sus doctrinas) interpretan que el versículo que analizamos, de ningún modo hace referencia al bautismo en agua sino al bautismo en o por el Espíritu Santo, y ese bautismo sí es necesario para la salvación.
Pero al margen de esa posición, necesariamente debemos interpretar este versículo a la luz de todos los versículos que refieren que somos salvos por la fe en el Señor Jesucristo aparte de las obras. (Juan 1:12; 3:16, 18, 36; 5:24; 6:47; 20:31; Hechos 10:43; 13:39; 16:31; etc.) lo que echa por tierra cualquier vano intento de instituir el bautismo en agua como requisito de salvación.
De cualquier modo, la frase “y fuere bautizado” es meramente una descripción del creyente que como figura de su experiencia espiritual previa, y como resultado de ella, obedece la ordenanza del Señor, bautizándose no para ser salvo sino porque ya es salvo.
Cualquier otra interpretación avasalla las enseñanzas claramente establecidas como un todo en las Escrituras.
Sigamos con el tema.
Un saludo fraternal!

