27-01-2012, 12:03 AM
Continuemos con el tema del epígrafe:
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38)
Otro problema que surge en la pretensión de sustentar con este texto el bautismo para la salvación, es que el mandato “bautícese” no sugiere por sí la necesaria intervención de otra persona para administrar el bautismo. Es decir que el precepto podría ser interpretado en el sentido de que el creyente pudiese auto-bautizarse, lo que obviamente sería un gran disparate. No afirmo que alguien lo haga, pero lo menciono como otro ejemplo de cómo se puede sostener cualquier herejía cuando se ignora el contexto de un tema.
Pero veamos qué dice el idioma griego respecto del texto de que se trata:
La frase “para” (perdón de los pecados) es una traducción del vocablo griego “εις” (eis) que significa también: “debido a”, “por causa de”, “con motivo de” o “respecto de” Vale decir, que si optamos por estos otros significados, concluimos en que el bautismo no es un requisito “para el perdón de los pecados” sino que es necesario “con motivo del perdón de pecados”, a modo de testimonio público de la fe profesada.
Aunque todos son mandados a arrepentirse, solamente los que se han arrepentido deben ser bautizados con motivo del perdón de sus pecados. Los pecados son perdonados primero, la obediencia del bautismo viene después, sólo como un símbolo o figura visible de la experiencia interior de salvación.
Por supuesto que debemos seguir analizando el tema como un todo a la luz de las Escrituras y no a través de dos o tres textos aislados que nos permitirían interpretaciones parciales o erróneas.
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38)
Otro problema que surge en la pretensión de sustentar con este texto el bautismo para la salvación, es que el mandato “bautícese” no sugiere por sí la necesaria intervención de otra persona para administrar el bautismo. Es decir que el precepto podría ser interpretado en el sentido de que el creyente pudiese auto-bautizarse, lo que obviamente sería un gran disparate. No afirmo que alguien lo haga, pero lo menciono como otro ejemplo de cómo se puede sostener cualquier herejía cuando se ignora el contexto de un tema.
Pero veamos qué dice el idioma griego respecto del texto de que se trata:
La frase “para” (perdón de los pecados) es una traducción del vocablo griego “εις” (eis) que significa también: “debido a”, “por causa de”, “con motivo de” o “respecto de” Vale decir, que si optamos por estos otros significados, concluimos en que el bautismo no es un requisito “para el perdón de los pecados” sino que es necesario “con motivo del perdón de pecados”, a modo de testimonio público de la fe profesada.
Aunque todos son mandados a arrepentirse, solamente los que se han arrepentido deben ser bautizados con motivo del perdón de sus pecados. Los pecados son perdonados primero, la obediencia del bautismo viene después, sólo como un símbolo o figura visible de la experiencia interior de salvación.
Por supuesto que debemos seguir analizando el tema como un todo a la luz de las Escrituras y no a través de dos o tres textos aislados que nos permitirían interpretaciones parciales o erróneas.

