Ciertamente la pregunta es:
¿La salvación se pierde? Y la respuesta debe ser un rotundo si o un rotundo no. Aquí no caben respuestas a medias, por lo que la razón debe estar perfectamente bien documentada. hablar de temas paralelos, sería conveniente tratarlos a parte.
La salvación no se puede perder, porque quien la tiene es sostenida por el mismo Señor Jesucristo y quién no la ha tenido, pues, no puede perder lo que nunca se ha tenido.
Juan 10:27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
Esto no significa que quien es salvo, va a vivir de manera pecaminosa, pues la muestra de una oveja del Señor es que OIGA SU VOZ. "Por sus frutos los conoceréis"
En los lugares en donde se juntan los rebaños para beber agua, cada pastor conoce a sus ovejas y esas ovejas conocen a su dueño y es muy notorio esto, pues cuando uno de los pastores, después de que ha dejado a su rebaño el debido tiempo para beber, las llama de una manera particular, algunos pastores les chiflan de una manera determinada y éstas, corren a su dueño; otros les gritan, y corren presurosas para ir con su respectivo pastor y notoriamente, ninguna se va con el que no sea su amo.
La ilustración del Señor es muy clara, por eso dice en otra parte "no todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos", porque no son ovejas suyas, porque han obedecido otras voces, otros llamados de extraños y han acudido a sus legítimos dueños, pero no al del Señor.
Las que siguen al Señor, son porque son del Señor y debo aclarar esto, porque habrá algunos que dirán que el requisito para ser del Señor es obedecer al Señor y esto no es así; lo siguen porque reconocen la voz de su Señor, no es por obras, es por "ser" que demostrarán su fe, que se traduce en obras siguiendo al Señor, cualquier otro orden, es desvirtuar lo que dice el santo evangelio.
Juan 3:16 dice:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna
Ciertamente Dios envió a su Hijo por amor al mundo, pero para ser salvo, debe tener una peculiaridad que no todos los del mundo tienen. ¿Cual es esa peculiaridad? Qué crean en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. Pero ¿Fe nacida de la mente carnal de cualquier hombre y mujer que decidan así creer?
El verso 16 del capítulo 3 del evangelio de Juan, está contenido en el contexto en donde Nicodemo y el Señor Jesús tienen su trascendental charla en la noche en que el primero lo fue a ver y es una plática que se pasa desapercibida, en su gran mayoría y solo consideran el verso 16 sin tomar en cuenta los 15 versículos anteriores para una interpretación axacta.
Les invito a leerlos:
Juan 3:1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?
11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.
12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
¿Quién era Nicodemo? Un fariseo, principal entre los judíos. Este hombre, no era cualquier hombre, era un hombre con profundo conocimiento de las escrituras, un hombre líder religioso; podríamos decir que representa a todos los hombres religiosos, es más, sería la representación más correcta de lo que significa ser un hombre creyente de Dios, un hombre tradicionalista, apegado a la ley mosaica, un hombre que no necesitaba más presentaciones, era un hombre famoso por su liderazgo.
Lo curiosos es que se acerca al Señor de noche, como ocultando algo, como quien no quiere que se enteren que va a hablar con el Señor y es muy sorprendente el registro de su comentario en el verso 2, pues le dijo en pocas palabras: "creemos en ti" "creemos en ti por las señales que haces" En otras palabras. "Si no hicieras las señales que haces no creeríamos en ti, como el enviado de Dios". De esta fe, no se agrada el Señor, de hecho puede ser ofensiva a su persona, pues deja en entre dicho su palabra: Miren...
Lucas 1:29 Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás.
30 Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.
31 La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.
Su fe, estaba basada en lo que veía.
Es más sorprendente lo que el Señor le contesta, porque parece que le cambia de tema. Nicodemo le hace una confesión de fe y eso debía haber bastado para que el Señor se hubiese quedado complacido con la manifestación de su fe, pero de manera sorpresiva le dice en el verso 3: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios"
¡Sorpresa! El Señor le está diciendo que su fe no sirve para salvación, pues si así hubiera sido, ¿No debía haber concluido la conversación del tema aquí? El Señor prolonga su explicación diciéndole lo que se necesita para salvación y esto es que vuelva a nacer.
Ya parece que leo los escritos de quienes le atribuyen a la obra humana de la fe para salvación y los descalificativos que voy a recibir, pero sin importar lo que me digan, esto es verdad y aquí está bien clarito.
Por supuesto que Nicodemo no podía entender lo que Señor le estaba hablando y no atina más que a imaginarse algo tan disparatado como...
"¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”
A lo que el Señor le tiene que decir:
5 De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
¿Cómo es nacer de agua? Y no me digan que por el bautizo, porque el verso 6 lo aclara perfectamente. “El agua” a la que se refiere el Señor es nacido de carne, es decir, de mujer, lo cual es el primer nacimiento y tan es así que en el verso 7 habla del nuevo o segundo nacimiento, dejando claro que el de madre es el de carne o agua y el segundo es al que el Señor le atribuye como necesario para salvación eterna y que le atribuye a la acción del Espíritu Santo de Dios, dejando perfectamente implicado, al decir que no sabemos a donde viene, ni a donde va, como al viento, la elección libre y soberana de salvación.
Donde “viento” es igual a “Espíritu”.
Calvino, lo sostuvo y lo llamaron y lo siguen llamando apóstata, pero no dijo sino lo que dice la escritura.
Y la pregunta del verso 9, que Nicodemo hizo es la misma que queda pendiente de resolver y que dejaría clara la cuestión de la salvación eterna de nuestras almas.
¿Cómo puede hacerse esto?
Y el Señor le contestó con otra pregunta: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?
¿A que se refería el Señor?
Nicodemo no solo era un principal, era alguien que enseñaba como maestro de la ley, como alguien que sabe mucho de la palabra de Dios y no enseña lo más fundamental para salvación; mostrando que quien confía en la religión para salvación, no le sirve para lograrla, que quien confíe en lo que en su carne pueda lograr, no sirve para salvación y que el pueblo de Israel estaba en la más completa ruina, pues si un experto y además su maestro en temas espirituales no lo sabía, las almas que lo siguieran, lo estaban también.
Ezequiel 11:17 Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. 18 Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. 19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.
La fe es necesaria para salvación, cuando esta es dada por el Espíritu Santo, por eso dice la escritura:
Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Esto es palabra de Dios.
¿La salvación se pierde? Y la respuesta debe ser un rotundo si o un rotundo no. Aquí no caben respuestas a medias, por lo que la razón debe estar perfectamente bien documentada. hablar de temas paralelos, sería conveniente tratarlos a parte.
La salvación no se puede perder, porque quien la tiene es sostenida por el mismo Señor Jesucristo y quién no la ha tenido, pues, no puede perder lo que nunca se ha tenido.
Juan 10:27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
Esto no significa que quien es salvo, va a vivir de manera pecaminosa, pues la muestra de una oveja del Señor es que OIGA SU VOZ. "Por sus frutos los conoceréis"
En los lugares en donde se juntan los rebaños para beber agua, cada pastor conoce a sus ovejas y esas ovejas conocen a su dueño y es muy notorio esto, pues cuando uno de los pastores, después de que ha dejado a su rebaño el debido tiempo para beber, las llama de una manera particular, algunos pastores les chiflan de una manera determinada y éstas, corren a su dueño; otros les gritan, y corren presurosas para ir con su respectivo pastor y notoriamente, ninguna se va con el que no sea su amo.
La ilustración del Señor es muy clara, por eso dice en otra parte "no todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos", porque no son ovejas suyas, porque han obedecido otras voces, otros llamados de extraños y han acudido a sus legítimos dueños, pero no al del Señor.
Las que siguen al Señor, son porque son del Señor y debo aclarar esto, porque habrá algunos que dirán que el requisito para ser del Señor es obedecer al Señor y esto no es así; lo siguen porque reconocen la voz de su Señor, no es por obras, es por "ser" que demostrarán su fe, que se traduce en obras siguiendo al Señor, cualquier otro orden, es desvirtuar lo que dice el santo evangelio.
Juan 3:16 dice:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna
Ciertamente Dios envió a su Hijo por amor al mundo, pero para ser salvo, debe tener una peculiaridad que no todos los del mundo tienen. ¿Cual es esa peculiaridad? Qué crean en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. Pero ¿Fe nacida de la mente carnal de cualquier hombre y mujer que decidan así creer?
El verso 16 del capítulo 3 del evangelio de Juan, está contenido en el contexto en donde Nicodemo y el Señor Jesús tienen su trascendental charla en la noche en que el primero lo fue a ver y es una plática que se pasa desapercibida, en su gran mayoría y solo consideran el verso 16 sin tomar en cuenta los 15 versículos anteriores para una interpretación axacta.
Les invito a leerlos:
Juan 3:1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?
10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?
11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.
12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.
14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
¿Quién era Nicodemo? Un fariseo, principal entre los judíos. Este hombre, no era cualquier hombre, era un hombre con profundo conocimiento de las escrituras, un hombre líder religioso; podríamos decir que representa a todos los hombres religiosos, es más, sería la representación más correcta de lo que significa ser un hombre creyente de Dios, un hombre tradicionalista, apegado a la ley mosaica, un hombre que no necesitaba más presentaciones, era un hombre famoso por su liderazgo.
Lo curiosos es que se acerca al Señor de noche, como ocultando algo, como quien no quiere que se enteren que va a hablar con el Señor y es muy sorprendente el registro de su comentario en el verso 2, pues le dijo en pocas palabras: "creemos en ti" "creemos en ti por las señales que haces" En otras palabras. "Si no hicieras las señales que haces no creeríamos en ti, como el enviado de Dios". De esta fe, no se agrada el Señor, de hecho puede ser ofensiva a su persona, pues deja en entre dicho su palabra: Miren...
Lucas 1:29 Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás.
30 Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.
31 La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.
Su fe, estaba basada en lo que veía.
Es más sorprendente lo que el Señor le contesta, porque parece que le cambia de tema. Nicodemo le hace una confesión de fe y eso debía haber bastado para que el Señor se hubiese quedado complacido con la manifestación de su fe, pero de manera sorpresiva le dice en el verso 3: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios"
¡Sorpresa! El Señor le está diciendo que su fe no sirve para salvación, pues si así hubiera sido, ¿No debía haber concluido la conversación del tema aquí? El Señor prolonga su explicación diciéndole lo que se necesita para salvación y esto es que vuelva a nacer.
Ya parece que leo los escritos de quienes le atribuyen a la obra humana de la fe para salvación y los descalificativos que voy a recibir, pero sin importar lo que me digan, esto es verdad y aquí está bien clarito.
Por supuesto que Nicodemo no podía entender lo que Señor le estaba hablando y no atina más que a imaginarse algo tan disparatado como...
"¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?”
A lo que el Señor le tiene que decir:
5 De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
¿Cómo es nacer de agua? Y no me digan que por el bautizo, porque el verso 6 lo aclara perfectamente. “El agua” a la que se refiere el Señor es nacido de carne, es decir, de mujer, lo cual es el primer nacimiento y tan es así que en el verso 7 habla del nuevo o segundo nacimiento, dejando claro que el de madre es el de carne o agua y el segundo es al que el Señor le atribuye como necesario para salvación eterna y que le atribuye a la acción del Espíritu Santo de Dios, dejando perfectamente implicado, al decir que no sabemos a donde viene, ni a donde va, como al viento, la elección libre y soberana de salvación.
Donde “viento” es igual a “Espíritu”.
Calvino, lo sostuvo y lo llamaron y lo siguen llamando apóstata, pero no dijo sino lo que dice la escritura.
Y la pregunta del verso 9, que Nicodemo hizo es la misma que queda pendiente de resolver y que dejaría clara la cuestión de la salvación eterna de nuestras almas.
¿Cómo puede hacerse esto?
Y el Señor le contestó con otra pregunta: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?
¿A que se refería el Señor?
Nicodemo no solo era un principal, era alguien que enseñaba como maestro de la ley, como alguien que sabe mucho de la palabra de Dios y no enseña lo más fundamental para salvación; mostrando que quien confía en la religión para salvación, no le sirve para lograrla, que quien confíe en lo que en su carne pueda lograr, no sirve para salvación y que el pueblo de Israel estaba en la más completa ruina, pues si un experto y además su maestro en temas espirituales no lo sabía, las almas que lo siguieran, lo estaban también.
Ezequiel 11:17 Di, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la tierra de Israel. 18 Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones. 19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, 20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.
La fe es necesaria para salvación, cuando esta es dada por el Espíritu Santo, por eso dice la escritura:
Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Esto es palabra de Dios.

