Hola Mariano: Bueno, el caso es que cuando nos referimos a "perder la salvación" podemos hacerlo desde distintos puntos de vista. Uno es el caso de alguien que habiendo recibido el conocimiento del Evangelio, aunque sea simpatizante y frecuente las reuniones de la iglesia no lo cree de corazón y muere en sus pecados. Ahí podríamos afirmar que "perdió la salvación" porque no creyó en el Señor Jesucristo, aunque tuvo oportunidad de ser salvo.
Ahora bien, otra cosa distinta es que un creyente, es decir, alguien que creyó verdaderamente en el Señor Jesucristo para salvación, y fue regenerado por la acción del Espíritu Santo, pueda perder la salvación.
El creyente genuino no pierde la salvación sencillamente porque la salvación le pertenece a Dios y Él se encarga de cuidar a sus hijos. ¡Qué Dios chiquitito tendríamos si fueramos capaces de soltarnos de Su mano! ¿No te parece?
Resumiendo, el que se pierde, se pierde porque nunca fue salvo, el que se salva, se salva porque nació de nuevo y es un hijo de Dios, que por lo tanto jamás perderá la salvación.
Ahora bien, otra cosa distinta es que un creyente, es decir, alguien que creyó verdaderamente en el Señor Jesucristo para salvación, y fue regenerado por la acción del Espíritu Santo, pueda perder la salvación.
El creyente genuino no pierde la salvación sencillamente porque la salvación le pertenece a Dios y Él se encarga de cuidar a sus hijos. ¡Qué Dios chiquitito tendríamos si fueramos capaces de soltarnos de Su mano! ¿No te parece?
Resumiendo, el que se pierde, se pierde porque nunca fue salvo, el que se salva, se salva porque nació de nuevo y es un hijo de Dios, que por lo tanto jamás perderá la salvación.

