07-12-2009, 07:19 PM
Oscar: Es claro que cualquier cristiano, con todo lo que implica serlo, entiende eso.
Pero te salista del tema.
La unción con aceite de la antigüedad sólo era una figura de lo que luego en la dispensación de la Iglesia sería la unción de los creyentes con el Espíritu Santo a partir de Pentecostés. Desde entonces el Espíritu Santo habita en cada creyente que constituye el Cuerpo de Cristo.
Aquí la mención sobre David tenia relación con el argumento de un descarriado de la verdad, que afirmaba que David podría haberse perdido. Más allá de cualquier connotación, lo cierto es que eso no condice con lo que Dios mismo había revelado sobre David, y éste simplemente no se perdió porque Dios cumplió su propósito en él.
Si David personalmente estaba o no seguro de su salvación, bueno, era un problema de él, porque Dios manifestó claramente que, entre otras cosas citadas en el texto que transcribí, no quitaría de él Su misericordia.
Y acertadamente Roberto señaló con base bíblica que lo que había perdido David no era la salvación sino el gozo de la salvación.
Y ese perder el gozo, no la salvación misma, puede ser hoy la experiencia de muchos creyentes que ofenden a Dios a causa de sus pecados y desobediencia, tal como otrora ocurrió con David.
Pero te salista del tema.
La unción con aceite de la antigüedad sólo era una figura de lo que luego en la dispensación de la Iglesia sería la unción de los creyentes con el Espíritu Santo a partir de Pentecostés. Desde entonces el Espíritu Santo habita en cada creyente que constituye el Cuerpo de Cristo.
Aquí la mención sobre David tenia relación con el argumento de un descarriado de la verdad, que afirmaba que David podría haberse perdido. Más allá de cualquier connotación, lo cierto es que eso no condice con lo que Dios mismo había revelado sobre David, y éste simplemente no se perdió porque Dios cumplió su propósito en él.
Si David personalmente estaba o no seguro de su salvación, bueno, era un problema de él, porque Dios manifestó claramente que, entre otras cosas citadas en el texto que transcribí, no quitaría de él Su misericordia.
Y acertadamente Roberto señaló con base bíblica que lo que había perdido David no era la salvación sino el gozo de la salvación.
Y ese perder el gozo, no la salvación misma, puede ser hoy la experiencia de muchos creyentes que ofenden a Dios a causa de sus pecados y desobediencia, tal como otrora ocurrió con David.

