06-07-2019, 06:33 AM
Amados Hermanos en Cristo... perdón por no estar al tanto del tema...pero creo percibir una falta de confianza en lo que el Señor ha hecho a favor nuestro, leemos:
Joh_17:19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
Es apenas obvio que la santificación posicional que gozamos en Cristo no elimina nuestra responsabilidad de andadr como es digno de los santos en Cristo, agradándole en todo.
Y esto no es fácil... nuestra santificación práctica es una lucha diaria porque habitamos en un cuerpo de carne que busca ser satisfecho precisamente con aquello que es contrario al Espíritu de Dios, pero encontramos poder en Su Gracia a través del conocimiento de Cristo, de su ejemplo, de sus enseñanzas, de su AMOR.
En el caso de la Iglesia el Espíritu Santo no habita en una naturaleza malvada... leemos:
Eph 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Eph 5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
Eph 5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, SINO QUE FUESE SANTA Y SIN MANCHA.
El caso de la nación de Israel es distinto, leemos:
Rom 11:26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá de Sion el Libertador,
Que apartará de Jacob la impiedad.
Rom 11:27 Y este será mi pacto con ellos,
Cuando yo quite sus pecados.
Rom 11:28 Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.
Rom 11:29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
El Nuevo Pacto es incondicional, allí nada tiene que ver la voluntad del hombre.
Dios se ha comprometido a salvarlos y lo hará.
¿Cómo lo hará?
Tenemos libertad de abrir las Escrituras...
Un abrazo en Cristo.
Joh_17:19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
Es apenas obvio que la santificación posicional que gozamos en Cristo no elimina nuestra responsabilidad de andadr como es digno de los santos en Cristo, agradándole en todo.
Y esto no es fácil... nuestra santificación práctica es una lucha diaria porque habitamos en un cuerpo de carne que busca ser satisfecho precisamente con aquello que es contrario al Espíritu de Dios, pero encontramos poder en Su Gracia a través del conocimiento de Cristo, de su ejemplo, de sus enseñanzas, de su AMOR.
En el caso de la Iglesia el Espíritu Santo no habita en una naturaleza malvada... leemos:
Eph 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Eph 5:26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
Eph 5:27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, SINO QUE FUESE SANTA Y SIN MANCHA.
El caso de la nación de Israel es distinto, leemos:
Rom 11:26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá de Sion el Libertador,
Que apartará de Jacob la impiedad.
Rom 11:27 Y este será mi pacto con ellos,
Cuando yo quite sus pecados.
Rom 11:28 Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.
Rom 11:29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
El Nuevo Pacto es incondicional, allí nada tiene que ver la voluntad del hombre.
Dios se ha comprometido a salvarlos y lo hará.
¿Cómo lo hará?
Tenemos libertad de abrir las Escrituras...
Un abrazo en Cristo.

