amén, Heriberto.
Y por si alguien sigue teniendo dudas de que Hebreos no garantiza la seguridad de la salvación, les comparto este pasaje que lo aclara contundentemente.
Hebreos 7:18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia
19 (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.
20 Y esto no fue hecho sin juramento;
21 porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo:
Juró el Señor, y no se arrepentirá:
Tú eres sacerdote para siempre,
Según el orden de Melquisedec.
22 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.
23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;
24 mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;
25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;
27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
La religión hebrea, se recarga en la ley de Moisés, en la cual, por medio de ordenanzas necesitaba sacerdotes mortales que ministraran, sacerdotes que tenían que hacer sacrificios de animales por ellos mismos y por el pueblo, porque no podían quitar el pecado, por lo que no duraban mucho tiempo y día tras día tenían que hacer sacrificios expiatorios para remitir. Algunos, sólo lo hacían por cumplir el mandato externo y así se consideraban justos delante de Dios, aunque en su corazones no había un real arrepentimiento.
Pero venido Cristo, no sólo logra el sacrificio perfecto, por lo cual, no hay más necesidad de sacrificios, sino que nos deja a su Santo Espíritu en aquellos que ven en el Señor a su único, Señor y Salvador de sus almas. Sino además, está delante del trono de Dios, intercediendo por los auténticos creyentes perpetuamente (por siempre). ¿Habrá algo que le niegue el Padre al Hijo?
Hay muchos que se dicen creyentes, pero pueden ser por fuera, pero en su corazón no ha habido una real transformación redentora, obra del Espíritu Santo (Tito 3:5, 6).
Y por si alguien sigue teniendo dudas de que Hebreos no garantiza la seguridad de la salvación, les comparto este pasaje que lo aclara contundentemente.
Hebreos 7:18 Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia
19 (pues nada perfeccionó la ley), y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.
20 Y esto no fue hecho sin juramento;
21 porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero éste, con el juramento del que le dijo:
Juró el Señor, y no se arrepentirá:
Tú eres sacerdote para siempre,
Según el orden de Melquisedec.
22 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.
23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;
24 mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;
25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;
27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
La religión hebrea, se recarga en la ley de Moisés, en la cual, por medio de ordenanzas necesitaba sacerdotes mortales que ministraran, sacerdotes que tenían que hacer sacrificios de animales por ellos mismos y por el pueblo, porque no podían quitar el pecado, por lo que no duraban mucho tiempo y día tras día tenían que hacer sacrificios expiatorios para remitir. Algunos, sólo lo hacían por cumplir el mandato externo y así se consideraban justos delante de Dios, aunque en su corazones no había un real arrepentimiento.
Pero venido Cristo, no sólo logra el sacrificio perfecto, por lo cual, no hay más necesidad de sacrificios, sino que nos deja a su Santo Espíritu en aquellos que ven en el Señor a su único, Señor y Salvador de sus almas. Sino además, está delante del trono de Dios, intercediendo por los auténticos creyentes perpetuamente (por siempre). ¿Habrá algo que le niegue el Padre al Hijo?
Hay muchos que se dicen creyentes, pero pueden ser por fuera, pero en su corazón no ha habido una real transformación redentora, obra del Espíritu Santo (Tito 3:5, 6).

