24-08-2015, 03:59 PM
Hola Francisco:
Sinceramente no encuentro en el pasaje nada que se oponga a la seguridad de la salvación.
Si "alguno" deja de alcanzar la gracia de Dios ¿significa que ese alguno es creyente, o que nunca lo fue?
Desechar al que habla desde los cielos ¿es una acción de un creyente o más bien de un incrédulo? Mira, el libro de Hebreos fue escrito primariamente para los hebreos y hay que considerar ese contexto. Ellos, como hebreos, estaban familiarizados con su propia historia y privilegios, pero eso no los hacía salvos automáticamente.
Lo que a veces no observamos es que el escritor, indudablemente hebreo, trata a los hebreos como "hermanos", y justamente en los libros dirigidos a los hebreos hay que diferenciar cuando se le habla a hermanos "de nacionalidad", y a hermanos en la común fe de los santos. Un ejemplo de esto lo encontramos en el Cap.3 vs.12 en el que una seria advertencia se dirige a "hermanos" connacionales que no necesariamente se trata de hermanos en Cristo: "Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo"
Si en las Escrituras confundimos los destinatarios, podemos terminar torciendo las doctrinas.
Un abrazo,
Heriberto
Sinceramente no encuentro en el pasaje nada que se oponga a la seguridad de la salvación.
Si "alguno" deja de alcanzar la gracia de Dios ¿significa que ese alguno es creyente, o que nunca lo fue?
Desechar al que habla desde los cielos ¿es una acción de un creyente o más bien de un incrédulo? Mira, el libro de Hebreos fue escrito primariamente para los hebreos y hay que considerar ese contexto. Ellos, como hebreos, estaban familiarizados con su propia historia y privilegios, pero eso no los hacía salvos automáticamente.
Lo que a veces no observamos es que el escritor, indudablemente hebreo, trata a los hebreos como "hermanos", y justamente en los libros dirigidos a los hebreos hay que diferenciar cuando se le habla a hermanos "de nacionalidad", y a hermanos en la común fe de los santos. Un ejemplo de esto lo encontramos en el Cap.3 vs.12 en el que una seria advertencia se dirige a "hermanos" connacionales que no necesariamente se trata de hermanos en Cristo: "Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo"
Si en las Escrituras confundimos los destinatarios, podemos terminar torciendo las doctrinas.
Un abrazo,
Heriberto

