Hace 10 horas
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"No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día". Salmo 91: 5
El "terror de la noche" suele ser más intenso que la "flecha de dia". No sólo afecta las circunstancias externas, sino también el corazón. Toca nuestros miedos internos. Es precisamente en esta situación que Dios nos dice: "No tenerás". Es una promesa firme porque reside en Dios mismo, no en nosotros.
El Salmo 121 lo resume maravillosamente: "He aquí, no sé adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel ". Mientras nosotros estamos despiertos o dormimos inquietos, Dios permanece despierto. ¡Para Él no hay diferencia entre el día y la noche!
Dios es incansable en Sus cuidados. La paz del creyente radica en que Dios vela por nosotros, aún cuando descansamos. Esto no significa que no surjan pensamientos preocupantes. Incluso un hijo de Dios tiene noches de insomnio. Pero estos pensamientos no tienen por qué dominarnos. La clave está en "morar" con Dios y en permanecer conscientemente en comunión con Él.
Quien haya aprendido a derramar su corazón ante Dios en oración, encontrará refugio en esas noches difíciles. Se trata de realizar que Dios lo tiene todo en Sus manos.
Cuando llegan las preocupaciones, llevémoslas a Dios. ¡No tenemos que cargarlas nosotros! Aquel que ha guardado a Israel, se hace cargo de nuestra carga. ¡Con esta certeza, soltemos ese gran peso!
El «terror de la noche» es real, pero no tiene la última palabra. Esa palabra le pertenece a Dios. Y como Él vela, podemos tener paz. _¡Qué consuelo!_
_Adaptación Bibelstudium: E.W.Bremicker_

