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...Tiempo de callar, y tiempo de hablar Eclesiastés 3: 7
Hablar es plata, callar es oro * (2)
Hemos considerado que a veces es mejor callar que hablar. Sin embargo, no siempre es así, como nos dice el sabio Salomón en el Libro de Eclesiastés. Hay situaciones en las que debemos hablar.
Un ejemplo se encuentra en 2 Reyes 7: Samaria había estado sitiada por un ejército sirio durante tanto tiempo que una gran hambruna azotaba la ciudad. Pero Dios acudió en ayuda de Su pueblo y expulsó a los sirios durante la noche. A la mañana siguiente, cuatro leprosos fueron los primeros en darse cuenta de que el enemigo había huido. No quisieron guardar el secreto, sino que dijeron: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos... (2 Reyes 7: 9). Entonces entraron a la ciudad y anunciaron las buenas nuevas.
Lo mismo se aplica a nosotros: cuando surge la oportunidad de compartir el Evangelio con los incrédulos, el silencio no es una virtud, sino más bien ¡un pecado! En esos momentos, pidamos al Señor pensamientos y palabras apropiadas.
_Demos gracias a Dios porque en muchos países aún existe la libertad de proclamar las Buenas Nuevas._ Cuando a los apóstoles Pedro y Juan se les prohibió enseñar el nombre de Jesús, respondieron con firmeza que les era imposible no hablar de lo que habían visto y oído (Hechos 4: 20). Sabían que era el momento de hablar. ¿Nosotros lo hacemos?
_También debemos alzar la voz cuando se ataca la verdad bíblica o se ridiculiza al Señor._ ¡Esto requiere de valentía, pero honra a Dios!
_Adaptación DHIN 2026_

