Hace 8 horas
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Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua... Juan 4: 6–7
_Un hermano que trabajó muchos años en Guinea Ecuatorial comparte estos pensamientos:_
Al leer el relato del encuentro del Señor con la mujer samaritana, nos maravilla Su humildad. El Hijo de Dios, Dios mismo, el Creador de todas las cosas, muestra Su humildad. Entabla una conversación con esta mujer agobiada, dejando de lado sus propias necesidades.
_Hace años, la región de África Occidental era conocida como la tumba del hombre blanco. Se dice que más del 50% de los misioneros de Norteamérica y Europa que fueron allí, murieron de malaria y fiebre amarilla.
¿Y nosotros, ¿ Estamos dispuestos a dejar de lado nuestras comodidades personales para servir al Señor? ¿Estamos dispuestos a caminar o conducir una hora para llegar a una reunión, para visitar a un hermano o hermana que no puede salir de casa, que está en el hospital o en una residencia de ancianos? Los misioneros tardaban semanas en llegar y ahora nos quejamos de las molestias de viajar en vehículos rápidos y cómodos.
El Señor era diferente. Su alimento era hacer la voluntad de Quien lo envió, lo cual demostró aquel día con la mujer samaritana. Sufrió el calor del día, la sed y el cansancio, buscando y salvando a esta oveja perdida. Vemos al Señor entregándose por completo, compadeciéndose tanto de individuos como de multitudes, sacrificando Su comodidad para cumplir la voluntad de Su Padre. Sigamos Sus pasos en Su ministerio terrenal. _¡Que sea nuestro deseo hacer la voluntad de nuestro Padre!_
_Adaptación TLN: Albert Blok_

