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Dios no desea que planifiques todo.
#1
Por:  Jon Bloom

No me malinterpretes. La planificación es algo hermoso. Dios es un planificador magnífico, en la grandeza del universo y en las moléculas más pequeñas. Muchas cosas en la vida sencillamente no suceden sin planificación. Los estadios no se construyen, los sistemas cloacales no se instalan, las redes de energía eléctrica no se mantienen, los niños no se educan, los libros no se escriben, las iglesias no se plantan, las personas no pierden peso, y a menudo el tiempo de oración no sucede sin un plan.

El ministerio escasamente programado de Jesús

Sin embargo, los encuentros más poderosos registrados en el ministerio de Jesús al parecer tuvieron lugar durante momentos inesperados, informales y nada programados. Si le das una ojeada al Evangelio de Juan, verás a qué me refiero. La mayoría de los episodios que Juan registró del ministerio de Jesús —desde su bautismo hasta sus apariciones después de la resurrección— fueron experimentados por sus seguidores y observadores como eventos no planificados y espontáneos.
En otras palabras, la imagen que obtenemos de la estrategia del ministerio terrenal de Jesús no es un plan perfectamente estructurado de tres años con una programación de viajes detallada y un itinerario de predicación ejecutados eficientemente. En vez de eso, lo que vemos es que Jesús permanecía en un estado de oración constante, confiado del plan del Padre y esperando Su iniciativa (Juan 5:19), y que en respuesta a esa iniciativa Él tomaba la decisión de permanecer o viajar, dar un sermón o sanar, decisiones que desde una perspectiva humana parecían espontáneas.

No por poder ni por fuerza, sino por el Espíritu

Entonces ¿qué significa esto para los cristianos occidentales del siglo XXI que viven en una cultura tecnológica muy compleja donde se da muchísimo valor a la planificación estratégica en cada área de la vida, desde el ejercicio hasta la escuela, la crianza de nuestros hijos, el trabajo de jardinería y nuestro ritmo de vida de 9 a. m. a 5 p. m.? Debemos ser conscientes de nuestros valores culturales y evaluarlos críticamente. De nuestra cultura aprendemos que tiene éxito quien hace una planificación y ejecución eficaz. Absorbemos este valor por el solo hecho de vivir en nuestro mundo.
Sin embargo, los ejemplos que encontramos en los Evangelios y Hechos nos muestran que el reino de Dios está siendo edificado de acuerdo con “el plan predeterminado y el previo conocimiento de Dios” (Hechos 2:23), no el nuestro (Isaías 58:8-9). No podemos construir el reino de Dios como si fuera el nuevo estadio de miles de millones de dólares que se está construyendo en Minneapolis. El éxito para nosotros no es meramente una combinación de las metas correctas, el plano correcto, el presupuesto correcto, los recursos correctos, la línea cronológica correcta, el talento correcto y los materiales correctos. La razón es que a menudo ni siquiera sabemos cuáles son los factores clave del ministerio; no sabemos cómo se ven la fidelidad y la productividad en una situación o relación en particular.

El plan deliberado de Dios es edificar su reino mediante las obras de su Espíritu soberano en vez de por pura fuerza y poder humano (Zacarías 4:6). Dios elige intencionalmente edificar su reino usando medios y personas que desde un punto de vista mundano son débiles y tontos (1 Corintios 1:22-29). Dios se propone edificar su reino de formas que son diferentes de las formas en que generalmente funciona el mundo, porque su reino es una nueva creación, no parte de la antigua (2 Corintios 5:17). Es un nuevo orden del mundo "Porque he aqui yo crearé nuevos cielos y nueva tierra, y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá a pensamiento"  (Isaías 65:17). Por lo tanto, es muy importante para Dios que nosotros, como ciudadanos de su país, que es mejor y celestial (Hebreos 11:16), no depositemos nuestra fe “en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:5).

Algunas preguntas de diagnóstico


Esa es una razón significativa por la que Dios eligió moverse como lo hizo en los Evangelios y Hechos. Deseaba mostrarle al mundo que Él existe y que recompensa a quienes lo buscan (Hebreos 11:6); deseaba también que su pueblo no dependiera de su propia sabiduría, sino que fuera devoto en oración, estuviera atento y respondiera con fe cuando Él obra de formas inesperadas.

Y esta razón no ha cambiado.
Dadas nuestras presunciones culturales, debemos preguntarnos a nosotros mismos, ¿cuánto oramos por nuestros planes y programas? Me refiero a ser realmente personas de oración.
¿Realmente le estamos pidiendo a Dios cosas específicas?
¿Realmente estamos escuchando? ¿Realmente estamos observando con atención?
¿Somos flexibles? ¿Estamos dispuestos a responder a un movimiento inesperado de Dios que se salga de nuestros planes?
¿Será que las estructuras que hemos construido en nuestras vidas y ministerios ni siquiera lo permiten?
¿Deseamos siquiera que Dios se mueva de tales formas?
Son simplemente preguntas. Me las estoy haciendo ahora a mí mismo, así que se las hago también a ustedes. Es un ejercicio de diagnóstico. Nosotros, que a menudo nos enamoramos de nuestros planes y programas, debemos cuestionarnos nuestras presunciones culturales. Debemos comparar nuestras vidas con la de Jesús y la iglesia primitiva, y dejar que ellas nos hablen sobre nosotros y nuestras estrategias.

Dios no está en contra de los planes y programas ministeriales. La adoración ampliamente estructurada del templo que se describe en Levítico, la administración compleja y multidimensional requerida para gobernar Israel, y el ritmo normativo de la adoración corporativa y la vida en comunidad del Nuevo Testamento nos lo demuestran. Dios es glorificado por la buena planificación.

Pero Dios no desea ni pretende que planeemos todo. Él está trabajando en un plan meticulosamente detallado y quiere que sigamos ese plan, quizás más de lo que lo hacemos hoy en día. Preguntémonos a nosotros mismos si no nos estamos apoyando —y en qué áreas— en nuestro propio entendimiento al buscar el avance del reino de Dios.

Jon Bloom
(http://www.desiringgod.org/articles/you-...ng?lang=es)
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#2
Muchas veces se escucha "Dios tiene un plan para tu vida" pero el hecho es que luego nos motivamos a falsas presunciones. A metas que en realidad son nuestras y nosotros las planteamos y luego esperamos a que Dios nos acomode el camino en base a ello.

Creo que todo esta en el orar siempre y continuamente y pedir que TODO vaya acorde Su plan y es por parte de nosotros saber dejarnos llevar. Su plan es siempre lo mejor. En el proceso solo debemos orar. Que paso seguir, que hacer, que esperar y Dios nos presenta las pautas y a veces no de inmediato. Es cuando nos apresuramos cuando cometemos mas errores.

Gracias Heriberto, un abrazo.
Willy
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#3
Claro, Willy. Y todo en los tiempos de Dios, que nada tienen que ver con nuestros apresuramientos atolondrados.

Un abrazo,
Heriberto
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#4
Holla hermanos:

¡Cuántos casos se registran en la Biblia de aquellos que se apresuraron a actuar sin esperarar los tiempos de Dios! 

Hoy, en este mundo de ejecutivos expeditivos, sucede lo mismo, y son vastas las consecuencias resultantes de la presumida planificación humana que ignora voluntariamente lo que está escrito.

Sugiero que analicemos en las Escrituras los resultados del apresuramiento y la planificación ajena a lo que Dios planifica.

Queda abierto el tema por si alguien recuerda alguno de los casos bíblicos. 

Saludos fraternales!

Heriberto
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#5
1 Samuel 13:13 Entonces Samuel dijo a Saúl: LOCAMENTE HAS HECHO; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.

2 Crónicas 16:9 Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. LOCAMENTE HAS HECHO en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti.
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#6
También el apresuramiento de Moisés al golpear la peña llevado por la ira que le provocó el pueblo.

Meses antes, ya la peña había sido golpeada y brotaron abundantes aguas...ahora solo tenía que hablarle a la peña...pero llevado por la ira hecho a perder una hermosa figura de Cristo como la Roca golpeada una sola vez.

Esto le costó no entrar a la tierra prometida sino contemplarla de lejos.
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#7
Gracias, Edison. Muy esclarecedores tus ejemplos bíblicos.

Por mi parte, pensé en lo ocurrido en Hechos Cap. 1 : El Señor les mandó a los apóstoles que había escogido: "Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. " (Hch 1:4) 
Sin embargo, ellos no supieron esperar, y leemos: En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos  (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo: Varones hermanos,  era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. (Hch 1:15/17)

Más adelante seguimos leyendo: "Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías. (Hch.1:21/23)

Nos llama la atención que la orden del Señor era "que esperasen" Pero Pedro tomó la iniciativa de "ganar tiempo" instando a los hermanos a elegir al sucesor de Judas.  Así lo hicieron y señalaron a dos candidatos. A continuación le piden al Señor en oración que les muestre cuál de los dos elegidos por ellos, era el escogido del Señor, pretendiendo que pudiera hacerlo por azar. 

No pretendo criticar a aquellos hermanos, que ni siquiera tenían aún el Espíritu Santo, pero tenemos que aprender la lección de tal fallida elección, porque esto sucede hoy en la iglesia del Señor. Los hombres se animan a presentar ternas de candidatos para para los oficios y ministerios en la iglesia, y luego oran para que de esos elegidos humana y compulsivamente, a dedo o por votación, alguno de ellos sea aprobado por Dios, cuando Dios no aprueba semejante pretensión en Su Iglesia, ni el apresuramiento o ansiedad de los "ligeros".  

El Señor quería que los suyos esperaran, y creemos que la elección de apóstol finalmente no recayó genuinamente sobre ninguno de los dos elegidos por los hombres"  

"En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.

Te alabaré para siempre,  porque lo has hecho así;
 Y esperaré en tu Nombre, porque es bueno, delante de tus santos."  (Sal 52:8b/9) 

Hay otros ejemplos bíblicos, que haremos bien en compartir.

Heriberto
  Responder
#8
Si, Heriberto, estamos de acuerdo, la elección de Matías fue generada por el apresuramiento de Pedro.

No es lo mismo el Urim y el Tumín, que la elección personal del mismo Señor.

Ya el Señor estaba a la Diestra de Dios Padre en el mismo cielo...sin embargo lo contemplamos desplazándose hacia la tierra para interceptar a Saulo de Tarso en su camino a Damasco.

El Señor personalmente lo evangelizó de una manera dramática.

Lo transformó completamente, hasta el nombre fue cambiado.

Por tal motivo, estoy seguro que aquí:

Apocalipsis 21:14 Y el muro de la ciudad tenía DOCE CIMIENTOS, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

...leeremos el nombre del apóstol Pablo y no de Matías.

Igualmente ocurre con la elección a dedo de los hombres...no sirve para nada.

En ocasiones, dicha elección está ligada a un parentesco familiar para perpetuar un "mandoneo" familiar.

Algunos han reemplazado el legítimo Vicario de Cristo por la autoridad del hombre.

En tales casos el judaísmo no ha sido superado sino encubierto.

Y esta libertad ha sido contristada.

2 Corintios 3:17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, ALLÍ HAY LIBERTAD.

Ahora es el dedo del hombre.

Esto no es raro en estos tiempos cuando el retorno de Cristo es tan inminente.

Es en el Tribunal de Cristo dónde habrá pérdidas que pudieron haberse evitado como fruto de una buena conciencia delante de Dios.

Pásala bien.
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#9
Otro caso bíblico es lo que ocurrió con los israelitas al pie del Sinaí   a su paso por el desierto con destino a la tierra prometida:  

Éxo 24:13  Y se levantó Moisés con Josué su servidor, y Moisés subió al monte de Dios.
Éxo 24:14  Y dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros; y he aquí Aarón y Hur están con vosotros; el que tuviere asuntos, acuda a ellos.

Éxo 24:18  Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

Éxo 29:45  Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.
Éxo 29:46  Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios.

Éxo 32:1  Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron:  Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

Éxo 32:3  Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón;
Éxo 32:4  y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril,  e hizo de ello un becerro de fundición.  Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
Éxo 32:5  Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová.
Éxo 32:6  Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.

La impaciencia del pueblo, la desobediencia de no esperar como debía, derivó en que se alejara del propósito de Dios, haciendo las cosas a su modo, y sembrando mortandad al rendir homenaje a dioses ajenos, presumiendo que era "fiesta para Jehová."

Otra clara ilustración para nuestros días.  ¿Alcanzan a ver las analogías?
  Responder


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