18-05-2013, 06:02 AM
Querido Hermano Heriberto.
Sobre este punto:
Bueno, esto fue lo que intentó con el apóstol Pedro, leemos:
Mat_16:22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
No era Pedro el que quería impedir que el Señor efectuase la Obra de la Redención en el altar de la cruz, aquí está el desenlace de esta maniobra del maligno:
Mat 16:23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Respecto a las personas que durante toda su vida han mostrado una "intachable conducta" y tienen un testimonio aún, en ocasiones, mejor que el de muchos creyentes...me viene a la mente el caso del fariseo que subió al templo a orar:
Luc_18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
Y acto seguido apelaba a sus buenas obras para descalificar al prójimo:
Luc 18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
Quizás el publicano no ayunaba ni pagaba diezmos. Al contrario, los cobraba del pueblo judio para las arcas de Roma haciéndolo aborrecible a los ojos de la ciudadanía.
Que contraste espiritual tan tremendo, aquí el devoto de vida intachable. que da gracias a Dios por no ser como los demás hombres, está totalmente del lado del diablo, mientras que si se viera tentado al pecado declarado, ante los ojos de los demás, bien pudiera ser que fuese llevado a ponerse de rodillas para pronunciar aquella otra oración que traería a todo el cielo en su ayuda.
El publicano se halla humillado, y es probable que de la expresión:
"estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo"
...pueda inferirse que se hallaba postrado.
El punto importante es su reconocimiento de culpa, pues al orar:
"Dios, sé propicio a mí, pecador."
está apelando al propiciatorio, donde la sangre de una víctima inocente es rociada para el perdón de los pecados del pueblo...
CONCLUSION
Una de las «estratagemas» del diablo es «una apariencia de piedad».
Entre los enemigos más peligrosos de Cristo y del cristianismo los hay que viven vidas puras y justas y que predican la justicia. «Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia» con tal de evitar el reconocimiento de la Obra de la Cruz, donde no hay justo ni aún uno, por cuanto pertenecíamos a una generación caída en el pecado. Una Obra donde brilla con luz propia la Justicia de Dios, como está escrito:
2Co 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Un abrazo desde Venezuela
Edison
Sobre este punto:
Cita:Pero... analicemos otro punto de vista: No podemos ignorar que las falsificaciones están a la orden del día en todos los campos, incluido el cristianismo. Los creyentes sabemos que no todo lo que brilla es oro, y una de las trampas del enemigo es hacerle creer al pecador que para transformarse en "buena" persona. puede echar mano de distintos recursos, y prescindir de la Obra redentora del Señor Jesús en la cruz.
Es así que hay en el mundo muchas personas que por esfuerzo propio "muestran" una intachable conducta, y hasta pueden parecerse a los creyentes, con quienes en ocasiones se sientan en un banco de iglesia, y hasta pueden llegar a evidenciar un mejor carácter que ellos.
Bueno, esto fue lo que intentó con el apóstol Pedro, leemos:
Mat_16:22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
No era Pedro el que quería impedir que el Señor efectuase la Obra de la Redención en el altar de la cruz, aquí está el desenlace de esta maniobra del maligno:
Mat 16:23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Respecto a las personas que durante toda su vida han mostrado una "intachable conducta" y tienen un testimonio aún, en ocasiones, mejor que el de muchos creyentes...me viene a la mente el caso del fariseo que subió al templo a orar:
Luc_18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
Y acto seguido apelaba a sus buenas obras para descalificar al prójimo:
Luc 18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
Quizás el publicano no ayunaba ni pagaba diezmos. Al contrario, los cobraba del pueblo judio para las arcas de Roma haciéndolo aborrecible a los ojos de la ciudadanía.
Que contraste espiritual tan tremendo, aquí el devoto de vida intachable. que da gracias a Dios por no ser como los demás hombres, está totalmente del lado del diablo, mientras que si se viera tentado al pecado declarado, ante los ojos de los demás, bien pudiera ser que fuese llevado a ponerse de rodillas para pronunciar aquella otra oración que traería a todo el cielo en su ayuda.
El publicano se halla humillado, y es probable que de la expresión:
"estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo"
...pueda inferirse que se hallaba postrado.
El punto importante es su reconocimiento de culpa, pues al orar:
"Dios, sé propicio a mí, pecador."
está apelando al propiciatorio, donde la sangre de una víctima inocente es rociada para el perdón de los pecados del pueblo...
CONCLUSION
Una de las «estratagemas» del diablo es «una apariencia de piedad».
Entre los enemigos más peligrosos de Cristo y del cristianismo los hay que viven vidas puras y justas y que predican la justicia. «Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia» con tal de evitar el reconocimiento de la Obra de la Cruz, donde no hay justo ni aún uno, por cuanto pertenecíamos a una generación caída en el pecado. Una Obra donde brilla con luz propia la Justicia de Dios, como está escrito:
2Co 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Un abrazo desde Venezuela
Edison

