17-05-2013, 04:37 PM
Hola Edison: Quiero resaltar esta parte de tu reflexión: "El conoce nuestros pensamientos, El lo sabe todo."
Sin duda que un redimido debe evidenciar en su vida que fue rescatado de su vana manera de vivir, con todo lo que implica
Pero... analicemos otro punto de vista: No podemos ignorar que las falsificaciones están a la orden del día en todos los campos, incluido el cristianismo. Los creyentes sabemos que no todo lo que brilla es oro, y una de las trampas del enemigo es hacerle creer al pecador que para transformarse en "buena" persona. puede echar mano de distintos recursos, y prescindir de la Obra redentora del Señor Jesús en la cruz.
Es así que hay en el mundo muchas personas que por esfuerzo propio "muestran" una intachable conducta, y hasta pueden parecerse a los creyentes, con quienes en ocasiones se sientan en un banco de iglesia, y hasta pueden llegar a evidenciar un mejor carácter que ellos.
Conocí a alguien que llegó a ser un profesional exitoso, de un notable buen carácter natural, y un familiar suyo, creyente que le hablaba del Señor, expresaba irónicamente que era tan bueno que ni necesitaba del Evangelio...
Quizás eso pensaba aquella "buena" persona que rechazaba el mensaje del Señor. Pero ocurrió que no pasó mucho tiempo hasta que contrajo una enfermedad oncológica que lo llevó irremediablemente a la muerte, pese a los esfuerzos que hizo para superar su mal, tratándose incluso en los EE.UU.
Fue un buen amigo de mi infancia y correcto compañero de escuela, y no recuerdo que alguna vez manifestara una actitud agresiva con nadie.
Empero, aún la conducta moral intachable que exhibía, lamentablemente no era una "evidencia" de que fuera cristiano, toda vez que no le prestó atención al Evangelio.
Entonces, es necesario que cada creyente se sienta responsable por sí ante el Señor, que todo lo ve y lo sabe. No es cuestión de "mostrarse" como justo ante los demás, quizás amando más que nada la gloria de los hombres, sino de buscar agradar al Señor para la Gloria de Su Nombre.
Hoy en muchos círculos se propician métodos de cambio del hombre desde afuera hacia adentro (algo así como la apariencia farisaica) cuando Dios primero apunta al cambio del corazón, desde donde la piedad se proyectará hacia afuera sin hipocresía ni falsedad.
La venida del Señor revelará definitivamente quiénes son los verdaderos hijos de Dios redimidos y salvados por Su Gracia, "no por obras para que nadie se gloríe".
Un saludo fraternal,
Heriberto
Sin duda que un redimido debe evidenciar en su vida que fue rescatado de su vana manera de vivir, con todo lo que implica
Pero... analicemos otro punto de vista: No podemos ignorar que las falsificaciones están a la orden del día en todos los campos, incluido el cristianismo. Los creyentes sabemos que no todo lo que brilla es oro, y una de las trampas del enemigo es hacerle creer al pecador que para transformarse en "buena" persona. puede echar mano de distintos recursos, y prescindir de la Obra redentora del Señor Jesús en la cruz.
Es así que hay en el mundo muchas personas que por esfuerzo propio "muestran" una intachable conducta, y hasta pueden parecerse a los creyentes, con quienes en ocasiones se sientan en un banco de iglesia, y hasta pueden llegar a evidenciar un mejor carácter que ellos.
Conocí a alguien que llegó a ser un profesional exitoso, de un notable buen carácter natural, y un familiar suyo, creyente que le hablaba del Señor, expresaba irónicamente que era tan bueno que ni necesitaba del Evangelio...
Quizás eso pensaba aquella "buena" persona que rechazaba el mensaje del Señor. Pero ocurrió que no pasó mucho tiempo hasta que contrajo una enfermedad oncológica que lo llevó irremediablemente a la muerte, pese a los esfuerzos que hizo para superar su mal, tratándose incluso en los EE.UU.
Fue un buen amigo de mi infancia y correcto compañero de escuela, y no recuerdo que alguna vez manifestara una actitud agresiva con nadie.
Empero, aún la conducta moral intachable que exhibía, lamentablemente no era una "evidencia" de que fuera cristiano, toda vez que no le prestó atención al Evangelio.
Entonces, es necesario que cada creyente se sienta responsable por sí ante el Señor, que todo lo ve y lo sabe. No es cuestión de "mostrarse" como justo ante los demás, quizás amando más que nada la gloria de los hombres, sino de buscar agradar al Señor para la Gloria de Su Nombre.
Hoy en muchos círculos se propician métodos de cambio del hombre desde afuera hacia adentro (algo así como la apariencia farisaica) cuando Dios primero apunta al cambio del corazón, desde donde la piedad se proyectará hacia afuera sin hipocresía ni falsedad.
La venida del Señor revelará definitivamente quiénes son los verdaderos hijos de Dios redimidos y salvados por Su Gracia, "no por obras para que nadie se gloríe".
Un saludo fraternal,
Heriberto

