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Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo... 1 Tesalonicenses 1: 2-3
En sus epístolas, el apóstol Pablo insiste en dar gracias a Dios por todos los hermanos. _¿Y nosotros?_ Quizás oramos por nuestros hermanos en Cristo, pero ¿damos gracias a Dios por ellos?
Dar gracias primero, luego pedir: ese es el orden correcto según Dios. _Cuando los motivos correctos (fe, amor y esperanza) impulsan a los creyentes a la acción, se experimenta la frescura y la dulzura del primer amor._
* - La fe nos permite ver a Dios. Al mismo tiempo, nos muestra quiénes somos ante Él. Es un poder vivo que actúa y da fruto.
* - El amor actúa con energía. Es paciente, todo lo soporta, todo lo sufre (1 Corintios 13). Continúa actuando y sirviendo incluso ante la negativa, el desprecio y el rechazo. Nace en un corazón que conoce y aprecia el amor de Dios.
* - La esperanza tiene a Cristo como su meta.Estamos seguros de que Él vendrá pronto y que el Señor es la respuesta a todos los problemas. Esta certeza nos permite estar tranquilos, felices y pacientes en toda circunstancia.
Todo está «delante de nuestro Dios y Padre en nuestro Señor Jesucristo». El Señor Jesús mismo es la encarnación de todas estas bendiciones. Nuestro Dios y Padre lo sabe todo y comprende nuestras circunstancias. _¡Qué aliento nos brindan estas certezas!_
_Adaptación LSP _

