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Todo acontece de la misma manera a todos; un mismo suceso ocurre al justo y al impío... Eclesiastés 9: 2
Las tormentas de la vida
Dios prepara para cada persona una sucesión de acontecimientos que llamamos, según su carácter, felices o infelices. A través de estas circunstancias, Dios desea probar si nuestro corazón, conmovido por lo que sucede, se apoya sólo en Él.
_En lo que respecta a los creyentes, el Señor nunca prometió que estaríamos exentos de pruebas._ Problemas de salud, trabajo y familia nos pueden afectar tanto como a cualquier persona. Estas circunstancias nos brindan la oportunidad de demostrar cómo la fe cristiana transforma nuestra manera de afrontar los problemas.
_Tras desaprobar un examen, un joven incrédulo habla de 'mala suerte o injusticia'. En cambio, un hijo de Dios reconocerá en esta prueba, la mano segura y sabia de Su Señor.
"... Ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes" (Eclesiastés 9: 11). Solo Dios da la victoria y Él dispone todo para nuestro bien, incluso los contratiempos. Tener al Señor, cambia la perspectiva, aunque sabemos que existen muchas circunstancias duras que resultan difíciles de sobrellevar.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4: 13). Debemos _aprender esto con nuestro Señor, Quien desea fortalecernos y darnos la victoria, atravesando con nosotros estas adversidades._ Confiemos en Él, aunque parezca estar «durmiendo» en medio de las tormentas que atravesamos.
Todas las olas, todos los embates del viento, nos llevarán a buen Puerto: más cerca de Él, en Su comunión y presencia.
_Adaptación LSP 2026_

