Hace 3 horas
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Pon guarda a mi boca, oh Jehová, guarda la puerta de mis labios. Salmo 141: 3
Hablar es plata, callar es oro (1)
Solemos citar este dicho cuando queremos explicar o justificar nuestro silencio. Efectivamente a menudo es conveniente guardar silencio en lugar de decir cosas innecesarias o incluso hirientes.
¡Podemos hacer mucho daño con nuestra lengua! Se la compara con un fuego que puede incendiar un gran bosque (Santiago 3: 5-6). _¡Cuántas veces una palabra lleva a otra y surgen discusiones!_ «Los labios del necio traen contienda ...» (Proverbios 18: 6).
El Señor Jesús nos enseña: "No lo que entra, en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre" (Mateo 15:11). No se trata sólo de herir, insultar o hablar mal de los demás con nuestras palabras. _A menudo hablamos demasiado de nosotros mismos y nos jactamos de grandes cosas por falta de humildad (Santiago 3:5)._ En tales casos, _¡el silencio es mejor, realmente es oro!_
Esto también aplica no sólo a palabras habladas, sino también a palabras escritas. En tiempos del correo electrónico, de redes sociales (como WhatsApp), las noticias se envían muy rápido. ¿Con qué frecuencia enviamos una respuesta espontánea e irreflexiva o reenviamos innecesariamente un mensaje negativo?
Al hacerlo, recordemos la exhortación: Hermanos, no murmuréis los unos de los otros (Santiago 4: 11). En lugar de eso deberíamos seguir el consejo: "Hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre...en esto pensad". (Filipenses 4: 8).
_Adaptación DHIN 2026_

