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Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él. Proverbios 20: 7
La Palabra de Dios nos manda a instruir a nuestros hijos para ser encaminados en la Verdad: Proverbios 22:6.
Es preocupante ver cómo ciertas ideologías se han infiltrado profundamente en nuestras mentes, y aún en hogares de familias que aman al Señor. Se confunde amor con permisividad. A la falta de disciplina y corrección se le llama paciencia y tolerancia. Pero el miedo a incomodar, hace que los padres reemplacen la exhortación bíblica y no instruyan a sus niños.
La Palabra de Dios nos amonesta a que 'entrenemos' sus corazones, formemos su voluntad y establezcamos una autoridad amorosa y ordenada en el hogar. Leer 1 Samuel 15: 22.
Instruir no es sólo acompañar, observar o reaccionar. Instruir implica dirección, repetición y corrección. No es simplemente «educar». Es introducir a alguien en un camino, marcar una dirección y establecer una trayectoria de vida. Un padre piadoso prepara a su hijo con la meta eterna en vista, iniciandolo en el camino de la fe.
La Palabra de Dios aprueba la autoridad paterna como algo protector, formativo y amoroso. Si Dios nos disciplina por amor, ¿por quépensamos que amar a nuestros hijos significa no disciplinarlos? La falta de disciplina no es amor. Es abandono, temor y negligencia disfrazado de ternura. _No dejemos a nuestros hijos a la deriva. Marquemos desde temprano la senda de vida que los llevará a la salvación de sus almas y a ser testigos fieles del Señor Jesús.
_Adaptación de pensamientos_

