19-10-2025, 11:40 PM
El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mí, y no hubo; y consoladores, y ninguno hallé. Salmo 69: 20
Cuatro preguntas
En el Huerto de Getsemaní, los discípulos dormían a pesar de que el Señor Jesús oraba con tanto fervor que Su sudor era como "grandes gotas de sangre".
- Se acercó a ellos y les preguntó: "¿Por qué dormís?" (Lucas 22: 46). ¡Qué dolor debió haber sido esto para el Señor! Con ternura, les advirtió: _"Levantaos, y orad para que no entréis en tentación"._
- Al salir del huerto, le salió al encuentro una tropa de soldados armados, liderada por Su discípulo Judas. Este traicionó a su Maestro con un beso, señal para quienes habían venido a apresarlo. "Amigo, ¿a qué vienes?" (Mateo 26: 50). Estas palabras deberían haber derretido el corazón de Judas, si no hubiese estado endurecido como una piedra.
- Luego llevaron al Señor Jesús ante Caifás, para ser juzgado. Pero no se hallaron cargos contra Él. Esto no impidió que uno de los guardias lo golpeara. Entonces Jesús le preguntó: "¿Por qué me golpeas?" (Juan 18: 23).
- Pero la pregunta más dolorosa que escuchamos al pie de la Cruz fue: "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has desamparado? " (Mateo 27: 46). El Señor Jesús expresó allí Su dolor más profundo.
La respuesta a este "por qué la tenía Él mismo: Tú eres santo (Salmo 22: 3). ¡Él cargó con nuestros pecados! (1 Pedro 2: 24).
_Adaptación DHIN _
Cuatro preguntas
En el Huerto de Getsemaní, los discípulos dormían a pesar de que el Señor Jesús oraba con tanto fervor que Su sudor era como "grandes gotas de sangre".
- Se acercó a ellos y les preguntó: "¿Por qué dormís?" (Lucas 22: 46). ¡Qué dolor debió haber sido esto para el Señor! Con ternura, les advirtió: _"Levantaos, y orad para que no entréis en tentación"._
- Al salir del huerto, le salió al encuentro una tropa de soldados armados, liderada por Su discípulo Judas. Este traicionó a su Maestro con un beso, señal para quienes habían venido a apresarlo. "Amigo, ¿a qué vienes?" (Mateo 26: 50). Estas palabras deberían haber derretido el corazón de Judas, si no hubiese estado endurecido como una piedra.
- Luego llevaron al Señor Jesús ante Caifás, para ser juzgado. Pero no se hallaron cargos contra Él. Esto no impidió que uno de los guardias lo golpeara. Entonces Jesús le preguntó: "¿Por qué me golpeas?" (Juan 18: 23).
- Pero la pregunta más dolorosa que escuchamos al pie de la Cruz fue: "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has desamparado? " (Mateo 27: 46). El Señor Jesús expresó allí Su dolor más profundo.
La respuesta a este "por qué la tenía Él mismo: Tú eres santo (Salmo 22: 3). ¡Él cargó con nuestros pecados! (1 Pedro 2: 24).
_Adaptación DHIN _

