31-07-2025, 09:40 PM
"No os unáis en yugo desigual con los incredulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿ Y qué comunión la luz con las tinieblas?" 2 Corintios 6: 14
Si un creyente se asocia a un incrédulo, entablando una relación estrecha o persiguiendo objetivos comunes, se une al incrédulo en yugo desigual.Siempre estará en desventaja, pues es él quien tendrá algo que perder: la comunión con su Señor.
_Reside en esto un límite significativo para nuestro compañerismo con el mundo._ Ciertamente, no podemos evitar todo contacto con los incrédulos porque tendríamos que abandonar el mundo y eso no es posible (1 Corintios 5: 9-10). En la escuela, en el trabajo, en la vida diaria, en todas partes tratamos con incrédulos y debemos interactuar junto a ellos.
Pero tan pronto como se desarrolla una relación de influencia mutua entre ellos y nosotros (que es lo que indica el yugo), estamos cruzando el límite: la comunión con el Señor se resiente totalmente.
Cuando los principios morales del mundo influyen de tal forma en nosotros que nos volvemos dependientes de ellos, la relación no es conforme a la voluntad de Dios.
Puede ser difícil actuar y tomar decisiones correctas al respecto, pero el Señor no abandonará a nadie que sea sincero y obre rectamente.
"Resplandeció luz en las tinieblas luz a los rectos, Es clemente, misericordioso y justo"_ (Salmo 112: 4).
"Él provee de sana sabiduria a los rectos, Es escudo a los que caminan rectamente". (Proverbios 2: 7).
_Adaptación DHIN 1998_
Si un creyente se asocia a un incrédulo, entablando una relación estrecha o persiguiendo objetivos comunes, se une al incrédulo en yugo desigual.Siempre estará en desventaja, pues es él quien tendrá algo que perder: la comunión con su Señor.
_Reside en esto un límite significativo para nuestro compañerismo con el mundo._ Ciertamente, no podemos evitar todo contacto con los incrédulos porque tendríamos que abandonar el mundo y eso no es posible (1 Corintios 5: 9-10). En la escuela, en el trabajo, en la vida diaria, en todas partes tratamos con incrédulos y debemos interactuar junto a ellos.
Pero tan pronto como se desarrolla una relación de influencia mutua entre ellos y nosotros (que es lo que indica el yugo), estamos cruzando el límite: la comunión con el Señor se resiente totalmente.
Cuando los principios morales del mundo influyen de tal forma en nosotros que nos volvemos dependientes de ellos, la relación no es conforme a la voluntad de Dios.
Puede ser difícil actuar y tomar decisiones correctas al respecto, pero el Señor no abandonará a nadie que sea sincero y obre rectamente.
"Resplandeció luz en las tinieblas luz a los rectos, Es clemente, misericordioso y justo"_ (Salmo 112: 4).
"Él provee de sana sabiduria a los rectos, Es escudo a los que caminan rectamente". (Proverbios 2: 7).
_Adaptación DHIN 1998_

