19-01-2025, 06:35 PM
Haced esto en memoria de mí.
Lucas 22: 19
Recordar al Señor a través de los símbolos del Pan y el Vino, implica una comunión íntima con É. Su deseo es que disfrutemos plenamente de esta comunión. El hombre no puede dar nada a Dios, sólo puede devolverle lo que Dios le ha dado.
A menudo se insiste en que la reunión para partir el Pan es la reunión más importante. Para un cristiano piadoso, que vive cada día en comunión con su Señor, efectivamente es el momento más importante.
Sin embargo, este no es el caso si hemos permitido que se establezca una cierta distancia, un enfriamiento espiritual, entre nosotros y el Señor.
•La reunión de oración será entonces más importante: estar delante de Él con los demás, nos hará más conscientes de nuestras necesidades, como la falta de coherencia entre lo que decimos y hacemos. Esto nos llevará a confesar que quizás hemos perdido nuestro primer amor por el Señor.
•También es importante asistir a la reunión donde se lea y medite la Palabra de Dios, porque ella hablará a nuestra conciencia y a nuestro corazón. De ese modo, ¡nuestro corazón estará preparado correctamente para el Partimiento del Pan! De lo contrario será grande el peligro de transformar en un ritual lo que es tan precioso para el corazón del Señor (1 Corintios 11: 26).
¿Se ha convertido para usted una simple costumbre asistir al culto de adoración?
Deje que el Señor hable a su corazón: "Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa." (v. 28).
_Adaptación ESEC 2024_
Lucas 22: 19
Recordar al Señor a través de los símbolos del Pan y el Vino, implica una comunión íntima con É. Su deseo es que disfrutemos plenamente de esta comunión. El hombre no puede dar nada a Dios, sólo puede devolverle lo que Dios le ha dado.
A menudo se insiste en que la reunión para partir el Pan es la reunión más importante. Para un cristiano piadoso, que vive cada día en comunión con su Señor, efectivamente es el momento más importante.
Sin embargo, este no es el caso si hemos permitido que se establezca una cierta distancia, un enfriamiento espiritual, entre nosotros y el Señor.
•La reunión de oración será entonces más importante: estar delante de Él con los demás, nos hará más conscientes de nuestras necesidades, como la falta de coherencia entre lo que decimos y hacemos. Esto nos llevará a confesar que quizás hemos perdido nuestro primer amor por el Señor.
•También es importante asistir a la reunión donde se lea y medite la Palabra de Dios, porque ella hablará a nuestra conciencia y a nuestro corazón. De ese modo, ¡nuestro corazón estará preparado correctamente para el Partimiento del Pan! De lo contrario será grande el peligro de transformar en un ritual lo que es tan precioso para el corazón del Señor (1 Corintios 11: 26).
¿Se ha convertido para usted una simple costumbre asistir al culto de adoración?
Deje que el Señor hable a su corazón: "Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa." (v. 28).
_Adaptación ESEC 2024_

