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Sombras sobre las Escrituras
#1
SOMBRAS SOBRE LAS ESCRITURAS
Mario E. Fumero
(TOMADO DEL LIBRO EL OCASO DEL CRISTIANISMO)

Si hay algo contra lo cual el diablo ha luchado a lo largo de la historia de la iglesia es el hecho de que la Palabra de Dios circule pura y sin adulteración. Él sabe que donde hay Palabra de Dios, hay verdad, y no podrá prevalecer con sus mentiras y maquinaciones, aunque siempre a tratado de desvirtuar las Escrituras para mantener al mundo en ignorancia y superstición.

Mientras la Palabra de Dios se manifestaba de forma pura; la santidad, el amor fraternal, la sencillez y la pureza fluían en la iglesia, y el engaño del mundo no podía absorber a los discípulos. Sin embargo, cuando ésta se comenzó a diluir, a discutir y a plasmarse en simples credos[1], que emanaban de concilios, y hombres carnales que fueron dando la espalda a la “verdad revelada”, aparecieron las herejías[2], y un paganismo y legalismo degrado que degeneró a la iglesia en la edad media[3].

Cuando la Palabra deja de fluir, o es adulterada, el enemigo tiene las puertas abiertas para colar cualquier doctrina falsa que desplace la verdad revelada, y conducir al pueblo de Dios por un camino falso, en donde la mentira envolverá la fe pura y honesta.

LA ERA DEL ENGAÑO TEOLÓGICO

¿Hasta dónde puede prevalecer el engaño en los últimos tiempos? Es impredecible la operación del misterio de la apostasía anunciada por el Apóstol Pablo (2 Tes 2:3, 1 Tim 4:1), pero Jesús lo describe como una realidad, pues entre sus muchas afirmaciones relacionadas a los últimos tiempo presenta el “engaño”(Mt 24:4, 5,11,24) como la realidad más destacada, y la cual determina que: “aun los escogidos posiblemente sean engañados” (Mt 24:24) razón por lo cual, él tendrá que adelantar su venida[4].

Este proceso de engaño viene acompañado con una premeditada proliferación de des-virtuaciones bíblicas producidas por un fenómeno llamado “el descubrimiento de los textos críticos”, lo cual habré más la puerta a la apostasía. Los defensores de estos textos hace alusión al hecho de que algunos pergaminos descubiertos recientemente, que obedecen a tiempos más antiguos que la mayoría de los textos existentes (definidos como Textos Receptus  o recibido, que es mayoritario)[5] se han convertido en  punta de lanza de la mayoría de las modernas versiones bíblicas actuales, aunque en sí, son textos incompletos, y quizás el producto de algún hereje que en su época apoyará las doctrinas gnósticas, que trataron de entrar en la iglesia procedente del norte de África, (entre los años 200 al 40o d.C.[6]) de donde aparecieron los seguidores de Arrio, que enseñó una doctrina contraria a la divinidad de Cristo. Se cree que muchos arrianos trabajaron en unaS versiones bíblicas que trató de eliminar a Jesús como Dios, para definirlo como criatura que fue engendrado en carne, sin parte de la divinidad[7]. Estos, al sentirse amenazados por la actitud de la Iglesia Europea, optaron por esconder los pergaminos, y librarse del juicio decretado por Constantino a los que pro-movieran estas ideas heréticas[8].

INFLUENCIAS LIBERALES EN LAS TRADUCCIONES BÍBLICAS

¿Quién puede impedir que el diablo en su afán de desdivinizar a Jesús emplee estas artimañas para dar cabida a lo que hoy conocemos como “influencia liberal en el texto bíblico” lo cual domina las traducciones bíblicas   Cuando las versiones se proliferan de forma tan contradictoria, y se les añade notas al pie de página que a veces distorsionan el sentido correcto del texto, ¿No estamos creando un caos que llevará a muchos a la confusión? Y ¿No abré la puerta a que se añadan nuevas revelaciones que hagan menguar o perder la verdad original de la Palabra?[9].

Son muchas las organizaciones que como “Trinitarian Bible Society” señalan los peli-gros existentes en las modernas traducciones, apoyadas por el texto crítico, lo que hace añicos aspectos doctrinales importantes[10], y muchos expertos en ciencias bíblicas ponen en tela de juicio este texto, ratificando como más veras el texto histórico y mayoritario, en el cual se basan las versiones del 1909 de Reina Valera, y la del Rey Jaime[11].

HACIA UNA VERDAD DILUIDA

Si se sigue diluyendo la Palabra de Dios con traducciones cada vez más descafeinadas, llegaremos a la terrible realidad de tener con el tiempo una verdad tan pobre que incluso desaparecerán los conceptos clásicos de la fe cristiana, y poseeremos una nueva Biblia adaptada al ecumenismo y Nueva Era como afirman algunos estudiosos en la materia[12]. En tal caso, si dejamos que la Palabra se adultere, como dice Pablo, lo oculto y vergonzoso ( 2 Cor 4:2) se convertirá en acciones normales y legales dentro de la iglesia apóstata, pues ya hemos visto esta acción cuando en la nueva versión de La Biblia de Estudio “Dios habla Hoy” del 1994 se traduce, en 1 Corintio 6:18, la expresión “Huid de la fornicación” por “Huyan, pues de la prostitución”, por lo que los predicadores liberales afirman que el amor libre no es pecado, ni la entrega sexual, a menos que no exista negocio de por medio. ¿No rompe éste el principio de la castidad, y crea una interpretación errónea del pecado? Indudable-mente, si las cosas siguen como van, la verdad sufrirá mella, como dice San Pablo; “vendrán tiempos (y son éstos) cuando no sufrirán (o soportarán) la sana doctrina” 1 Tim 4:2.

Pudiéramos ser más extensos, y considerar los intereses creados para mercadear la Palabra de Dios añadiéndole modalidades que muchas veces desvirtúan el sentido original, aunque su vocabulario se adapte más a las nuevas corrientes filosóficas existentes, pero lo que vale es el espíritu del escritor y el sentido original y no nuestras supuestas opiniones humanas, muchas veces presente en las modernas versiones bíblicas. No solo somos víctimas de un continuo proceso de traducciones, sino que las influencias del lenguaje inclusivo y del efecto acumulativo se impregna de esas “supuestas traducciones” que en algunos casos son más modificaciones que traducciones.

Reconozco el derecho que tienen los promotores de estas versiones a defender sus puntos de vista, pero además debo reconocer que cada uno de nosotros también debe usar su lógica e inducción investigativa para no permitir que por ser muy crédulos, nos den “gato por liebre”. Creo que es tiempo de reflexionar y    cuestionarnos ¿a dónde iremos a parar si seguimos diluyendo, adaptando y manipulando las traducciones Bíblicas a los deseos y caprichos del humanismo y liberalismo actual?

Quizás pequemos de conservadores, pero yo pregunto: ¿Por qué Dios permitió que hasta los últimos tiempos se descubrieran tantos errores relacionados con las versiones que por más de mil años dominaron en el mundo?
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