Calificación:
  • 0 voto(s) - 0 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¿Exceso de Dios?
#1
Hola hermanos:

Hace pocos días, durante una entrevista periodística, un legislador argentino manifestó que la gestión del gobierno no lograba ciertos avances a causa de que en el país existe un exceso de Dios.

Es claro que el “misterio de la iniquidad”, descrito claramente en la Biblia, ya está en acción. Pero  la  misma Escritura señala  que hay quien al presente lo detiene, refiriéndose al Espíritu Santo, actuando a través de la verdadera  Iglesia del Señor, que impide aún la instauración del gobierno mundial del Anticristo, hasta que el Señor Jesucristo venga a arrebatar a todos los que integran esa Casa espiritual de Dios, y se precipiten todos los acontecimientos profetizados en la Biblia.  .  .

Cabe aclarar aquí que la Iglesia no es un sistema religioso global organizado institucionalmente, sino un organismo vivo, que se compone de todos los creyentes redimidos por la sangre del Señor Jesucristo, expresado en múltiples congregaciones reunidas sencillamente en el Nombre del Señor en todo el mundo. Por lo tanto, esas iglesias  gozan de la unidad del Espíritu, que en nada se relaciona con los esfuerzos humanos del ecumenismo religioso. Todos esos genuinos hijos de Dios constituyen el Cuerpo de Cristo, del cual Él es su Cabeza, y es de notar que ningún mortal tiene el derecho de usurpar esa función indelegable de Cristo el Señor. . 

Pero, ¿Qué significará un “exceso de Dios?” Para aquellos que, evidentemente, no solo no conocen realmente a Dios sino que hasta se molestan a causa de Sus principios, significa que no quieren que Dios interfiera en sus propias vidas y planes. Sin embargo, aunque tienen otros dioses, por lo que en realidad son hijos del diablo, ellos no perciben que son agentes necesarios para cumplir lo que Dios ha determinado para el futuro de este mundo y la humanidad. Pero, con ello, lamentablemente se exponen finalmente al justo Juicio de Dios, para ser condenados y arrojados eternamente al lago de fuego.

Entonces, el problema no es el exceso de Dios en los asuntos humanos, sino el exceso del hombre al considerarse independiente de Dios y de Sus principios.

El hombre impío pretende ignorar los derechos de Dios sobre toda vida humana. Por ejemplo, el derecho a la vida y la expresa prohibición divina de no matar, no puede ser vulnerado por ningún hombre o mujer, sin vastas consecuencias. El aborto no puede ser legalizado ni practicado porque Dios lo prohibió, y es exceso del hombre  avanzar sobre los dictados de Dios. Nada convierte al aborto en legítimo.

Los legisladores y sus “colaboradores” (generalmente financiados generosamente por oscuros intereses) que promueven leyes aberrantes como las del aborto voluntario o la eutanasia, voluntaria o no, o aun las leyes de presupuestos de hambre, un día serán demandados por la justicia divina, y entenderán que el exceso era de ellos y no de Dios.

Con todo, hay cosas que Dios derrama generosamente sobre todos. Como ser Su Amor, Su Gracia y Su misericordia, que se reflejan en la Obra de la cruz de Cristo, muriendo y resucitando por todos los pecadores, y salvando a aquellos que se arrepienten de sus pecados y que por fe creen en el Señor Jesucristo para salvación eterna.

Recuerde, amigo, además, que su desayuno, almuerzo y/o cena, no provienen de la nada. Dios interviene en Su Creación para proveer sustento a sus criaturas. Si Dios no estuviera presente,Ud.se moriría de hambre y de sed, aunque imprudentemente atribuya su sustento a su dinero. Dios hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre los campos de buenos y malos, aunque los malos carezcan de luz espiritual, y algunos prefieran sus sesiones ocultistas antes que exponer sus obras a la luz divina.

Nadie podrá quejarse de un exceso de Dios cuando todos sean oportunamente juzgados por el Juez, el Señor Jesucristo.             

Un saludo fraternal
Heriberto
Responder
#2
Estimados hermanos:

Cuando percibimos la realidad de que en este tiempo los gobiernos afrentan los principios divinos sin ningún pudor ni sensibilidad, y promueven leyes aberrantes y completamente abominables, nos preguntamos hasta cuándo nuestro Señor seguirá tolerando los excesos de los hombres impíos empeñados en instalar la perversión general.

Por otra parte, también hay razonable preocupación por la posibilidad de que una nueva  guerra mundial, con el empleo de las más sofisticadas armas de exterminio masivo, pueda terminar con la humanidad. Y hasta nos puede parecer  que por su propia y ostensible presunción, alguno de los líderes de los países poderosos pudiera tener la facultad  de apretar un botón y decidir discrecionalmente sobre la paz o la guerra.

Sin embargo, para entender el transcurso de los tiempos, nosotros los cristianos no nos guiamos por los cacareos de los gobernantes ni por los reportes de la prensa tendenciosa, sino por la Palabra de Dios que nos habla claramente del tiempo que nos toca vivir, y hacia dónde se dirige realmente la triste humanidad pervertida.

En las profecías bíblicas encontramos que antes de que el Anticristo aparezca como el gobernante mundial, esperado por las élites políticas, financieras y religiosas para otorgarle el poder concentrado total, será el Señor Jesucristo quien dispondrá el inicio del espantoso Nuevo Orden Mundial, cuando Él mismo desate los sellos del libro de los juicios divinos, comenzando con el advenimiento del  dictador mundial y su cometido (ilustrado por los cuatro jinetes del Apocalipsis)   

Esto será el clímax de lo que las Escrituras señalan como el misterio de la iniquidad que ya está en acción, como cualquier cristiano puede advertirlo en las leyes de perversión y libertinaje impulsadas por los poderes mundiales organizados, que los gobiernos obedecen leal e incondicionalmente, en muchos casos a cambio de ayuda financiera para paliar sus crisis.

Entonces, tengamos claro que los juicios de Dios (Tribulación y Gran tribulación) comienzan cuando el Señor Jesucristo, y solo Él, abra los sellos y permita el advenimiento del nuevo orden mundial, presidido por quien es señalado en el Apocalipsis como “la bestia”. 

La verdadera iglesia del Señor, a la que aludimos en la primera parte de este tema, ya habrá sido arrebatada personalmente por el Señor Jesucristo, por lo que ningún integrante de ella, por ser cristiano genuino, estará sobre la tierra cuando sean abiertos los sellos y desatados los juicios divinos.       

Si desean aportar algo más, pueden hacerlo.

No seamos indiferentes. ¡El Señor viene pronto!  

Un saludo fraternal,
Heriberto
Responder
#3
Debemos considerar, hermanos, que el Nuevo Orden Mundial será una mera utopía, y que solo durará siete años, terminando en el peor desastre que haya sufrido la humanidad, la batalla de Armagedón.

Contrario a lo que muchos suponen, esa guerra devastadora no provocará el fin del mundo, sino que pondrá un definitivo final al gobierno humano, pues a continuación se instaurará con gran poder el Reino Milenial del Señor Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores, restaurando la tierra y comenzando un período sin precedentes, de paz, prosperidad y genuina justicia.  

Posteriormente a ese gobierno perfecto de mil años, ocurrirán sucesos que marcarán la destrucción de esta tierra tal como la conocemos, y la creación de nuevos cielos y nueva tierra.  "pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos." ( 2º Pe 3:7) 

"Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche;  en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas." (2ª Pe 3:10)

"esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2ª Pe 3:12/13)  

Puede que algunos no entiendan por qué el Señor restaura primero la tierra devastada e instaura su Reino, si más tarde la destruye al final de mil años de gobierno pefecto.  Pero consideremos que ese prolongado período solo probará la maldad del hombre, que aun viviendo, sin vaivenes, en condiciones perfectas, sin siquiera faltarle ningún bien material, finalmente se rebelará contra la autoridad del Rey, merced al engaño de Satanás, y definitivamente perderá toda excusa con la que pudiera pretender justificar su pecado y rebelión. Entonces, el veredicto del Juez Divino no se hará esperar y los culpables serán lanzados al lago de fuego por toda la eternidad.

La brevedad con que tratamos el tema  nos impide entrar aquí en mayores detalles de esas profecías bíblicas, pero los estudiosos de las Escrituras pueden acudir directamente a esa fuente, la Biblia, el Libro de Dios. 

Heriberto
Responder
#4
Estimados hermanos:

Algo que no podemos pasar por alto es que, a partir del arrebatamiento de la Iglesia de Dios, que integran solo los verdaderos creyentes cristianos sin discriminar a qué congregaciones pertenezcan, el protagonismo principal de aquel tiempo que consideramos antes, recaerá en el pueblo escogido de Dios, Israel.

Al principio, los israelitas serán engañado por la pericia del gobernante mundial, el anticristo, que astutamente ejercerá su inteligencia y poder manejando hábilmente los asuntos mundiales, y que firmará un pacto con ellos.
Con esto se le permitirá a Israel la construcción del templo que tanto anhelan y el ejercicio de su libertad religiosa.

Ellos creerán que será el Mesías que aún estarán esperando, pero luego de un tiempo, descubrirán que el Enviado no era ese perverso que romperá el mencionado pacto con ellos y se sentará en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios, e Israel sufrirá la peor tribulacíón de su historia, junto con los gentiles incrédulos que hayan quedado sobre la tierra.

Durante ese período, 144.000 israelitas fieles predicarán el Evangelio del Reino, sobre la misma base del Evangelio de la Gracia que ahora se predica, es decir, la muerte del Señor Jesús en la cruz, derramando su preciosa sangre en precio de rescate por los pecadores. su sepultura y su gloriosa resurrección al tercer día, venciendo a la muerte y al diablo.

Aquellos que reciban el mensaje, se arrepientan de sus pecados y crean en el Señor Jesucristo como Salvador y Rey tendrán que perseverar hasta el fin, (de la tribulación o de sus propias vidas) padeciendo persecución y/o la muerte misma. Pero luego podrán entrar en el reino Milenal, luego de ser resucitados los que hayan muerto en el lapso de tal tribulación  

Luego de los siete años de Tribulación con el gobierno de la "bestia", Cristo descenderá a la tierra con sus santos, aniquilando el poder del gobernante mundial y de los enemigos de Israel, y estableciendo Su perfecto Reino de paz y justicia prometido a los judíos desde el Antiguo Testamento.

Aquellos que primero dijeron, refiriéndose a Jesús: "No queremos que éste reine sobre nosotros", por fin reconocerán a su verdadero Mesías y Rey, que reinará desde Jerusalén como capital mundial, y por la Gracia divina ellos mismos serán valorados y reconocidos por todo el mundo como el pueblo privilegiado de Dios.                

Heriberto  
Responder
#5
Estimados hermanos:

En Daniel Cap.4 Vs.17 Leemos: "La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien Él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres."

Un pastor, sin mucho discernimiento, "animaba" a los creyentes a participar activamente en los círculos de la política, a fin de que puedan acceder a funciones de gobierno de su país. 

Más allá de sus supuestas buenas intenciones de que haya políticos cristianos que actúen con honestidad y luchen para erradicar la corrupción existente, hay algo que ese pastor ignoró: Dios no llama a ningún creyente redimido a hacerse cargo de funciones de gobierno "en el reino de los hombres" pues el Altísimo lo gobierna, y  a quien Él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres, por encumbrado que parezca el líder elegido. 

¿Por qué los gobernantes traicionan a sus pueblos. mintiendo descaradamente respecto de promesas que nunca cumplen, y se someten a intereses extranjeros, y empobrecen cada vez más a los propios ciudadanos por los que debieran velar?  ¿Por qué promueven leyes asesinas como el aborto y otras aberraciones; la de perversión moral, camuflada como "Educación sexual", y otras  semejantes?    

Como antes mencionamos, se trata de la acción del "misterio de la iniquidad" que ya está en acción, activamente promovido por los más bajos de los hombres, envueltos en el ocultismo satánico, pero, sin saberlo, cumpliendo el trabajo más sucio del mundo, por disposición de Dios mismo en el cumplimiento de Sus propósitos. 

Ese trabajo está reservado para los más bajos de los hombres, que se creen encumbrados, pero nunca para los creyentes santificados en Cristo Jesús, que somos nada menos que ciudadanos del cielo. 

En la visión de Juan de Apocalipsis 17 se mencionan 10 reyes "que tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia (vs.13) 
y luego, en el vs. 17, se completa la idea: "porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios."

Todo ocurrirá en un futuro muy próximo, pero ahora el escenario mundial se está preparando, y nuestros países ya van perdiendo su autoridad y soberanía a manos de organismos mundiales que convierten a los gobiernos nacionales en marionetas virtuales.   

Esto va señalando el propósito del próximo "Nuevo Orden Mundial" que en realidad no será otra cosa que un descomunal desorden.
y notemos que "hasta que se cumplan las palabras de Dios" denota un tiempo limitado del gobierno humano mundial,  que tendrá su fin definitivo a la llegada del Rey de reyes y Señor de Señores, según lo que antes consideramos. 

Heriberto
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)