Hola hermanos:
La conclusión de lo que veníamos considerando aquí es que la asamblea (no a través de llaneros solitarios) debe preocuparse por los que se ausentan, y la iglesia debe evaluar cada caso en particular. El texto de Hch.15:24 nos puede ilustrar un poco la situación: "algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas..." Esto ocurre cuando los hermanos se cortan solos, sin orden de la iglesia o a espaldas de ella.
Claro que con esto no me refiero a las visitas a título personal, Con todo, esto requiere que el visitador lo haga en el temor del Señor, bajo la guía del Espíritu Santo, y con cierta dosis de sentido común. Se trata de visitar, no de irrumpir en un hogar a la hora de mayor actividad cuando la madre realiza sus tareas domésticas o prepara a sus hijos para llevarlos a la escuela. Peor aún cuando alguien justo elige la hora del almuerzo para ir a "animar" a algún creyente que supuestamente lo necesita, o quizás va a la hora del descanso, y tilda de hogazán a un trabajador que necesita reponer sus fuerzas. Claro que depende del grado de intimidad o amistad con esa persona, y hasta de las costumbres de cada cultura, pero, en general, debe haber prudencia a la hora de hacer una visita sin avasallar el orden (o providencial desorden) del hogar visitado.
Espero vuestras intervenciones!
La conclusión de lo que veníamos considerando aquí es que la asamblea (no a través de llaneros solitarios) debe preocuparse por los que se ausentan, y la iglesia debe evaluar cada caso en particular. El texto de Hch.15:24 nos puede ilustrar un poco la situación: "algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas..." Esto ocurre cuando los hermanos se cortan solos, sin orden de la iglesia o a espaldas de ella.
Claro que con esto no me refiero a las visitas a título personal, Con todo, esto requiere que el visitador lo haga en el temor del Señor, bajo la guía del Espíritu Santo, y con cierta dosis de sentido común. Se trata de visitar, no de irrumpir en un hogar a la hora de mayor actividad cuando la madre realiza sus tareas domésticas o prepara a sus hijos para llevarlos a la escuela. Peor aún cuando alguien justo elige la hora del almuerzo para ir a "animar" a algún creyente que supuestamente lo necesita, o quizás va a la hora del descanso, y tilda de hogazán a un trabajador que necesita reponer sus fuerzas. Claro que depende del grado de intimidad o amistad con esa persona, y hasta de las costumbres de cada cultura, pero, en general, debe haber prudencia a la hora de hacer una visita sin avasallar el orden (o providencial desorden) del hogar visitado.
Espero vuestras intervenciones!

