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El perdon de Dios
#1
EL PERDON DE DIOS
(Pastor J. Holowaty)
 
LO QUE CREEMOS Y PORQUE
 
Para resolver la cuestión del pecado, necesitamos ser perdonados. Nuestro problema, no solamente es con nosotros mismos y con nuestro semejante, sino muy especialmente con Dios, es aquí donde comienza todo. Hemos pecado contra Él y debemos recordar siempre esto. Necesitamos perdón y el único que puede perdonarnos es Aquel contra quien hemos pecado.
 
En la cuestión perdón hay una parte que corresponde al penitente, y la otra corresponde a Dios. Es muy necesario que cada cristiano sepa qué dice la Biblia sobre esta doctrina llamada «el perdón», cuál es el mecanismo del perdón. Porque la religión ha derivado supuestos poderes que sólo pertenecen a Dios, los ha derivado a los hombres, pero tenemos que distinguir lo que dicen y enseñan los hombres, de lo que enseña la Biblia
 
¿QUÉ DEBE HACER EL PECADOR PARA SER PERDONADO?
 
Primero que todo, el pecador debe arrepentirse. Dice la Biblia y éste es el texto que debe tener en cuenta: “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados…” (Hch. 3:17-19). Este texto no necesita ningún tipo de explicación. Nadie podrá jamás recibir perdón si no se arrepiente y se acerca al Único que tiene autoridad para perdonar pecados.
 
Si un pecador acude a un religioso para que le perdone y le absuelva, puede que sienta algo de alivio, pero es una terapia engañosa. Es un engaño, porque aún no ha recibido perdón Divino, aunque piense que ha recibido perdón. Juan el Bautista comenzó su ministerio con… “arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado…” (Mt. 3:2). Y luego agregó: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mt. 3:8).
 
Lucas relata cómo Jesús se presentó antes sus discípulos después de su resurrección y dice: “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lc. 24:45-47).
 
Si alguien tiene problema para entender qué significa arrepentimiento, debe recordar las
palabras del profeta, y usando sus palabras le daré la explicación de… qué es “arrepentimiento”, “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová,
el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Is.
55:7). Cuando hay arrepentimiento se cumple lo «de dejar» lo que uno vivía y hacía antes.
Cuando usted se arrepiente de algo, deja de hacerlo.
 
• Si creía en la iglesia, ahora ya no cree más en la iglesia, sino en Cristo.
• Si se confesaba ante un hombre, ahora ya no lo hace más, porque sabe que la Biblia no enseña eso.
• Si era un religioso, ahora ya es un regenerado. Sin religión pero con salvación.
Tenga mucho cuidado de no enfatizar demasiado en «recibir a Cristo» y dejar a un lado el “arrepentíos”. No es posible «recibirle» sin el verdadero «arrepentimiento», es que mediante el arrepentimiento comienza en realidad la vida de todo cristiano.
 
HE AQUÍ ALGUNOS OBSTÁCULOS PARA EL PERDÓN
 
Tenemos que conocer también, por lo menos algunos de los muchos obstáculos, los más comunes
que impiden al pecador obtener el perdón. ¿Existen? ¡Sí, existen serias barreras a veces!
 
Si su costumbre es confesarse con un religioso, digamos un católico ante un sacerdote, y piensa
que realmente, ese hombre tiene autoridad para perdonar pecados. Está profundamente equivocado, y aunque sienta cierto alivio y hasta cierta paz, usted todavía sigue con todos sus pecados y no ha sido perdonado de uno solo. La Biblia dice: “¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?... Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados” (Mr. 2:7, 10). Si se confiesa con su líder religioso, usted nunca será perdonado, porque esto es prerrogativa únicamente de Dios. Nadie se puede postular en lugar de Dios y decir: «yo soy representante de Dios aquí».
 
Es probable que usted haya pasado muchos años gimiendo y confesando pecados en el confesionario auricular, aceptando penitencias y convencido o convencida de que todo está bien, porque su líder religioso se lo dijo. Pero… ¿consultó a Dios leyendo su Palabra? ¿Todavía no llegó a la prueba que si es o no válido ese perdón? Porque llegará el día cuando usted partirá de este cuerpo y se encontrará horrorizado al ver lo que le espera más allá, y se dará cuenta que esos “perdones” y “penitencias”, de nada le sirven en la hora de la muerte. El mismo religioso que siempre le estuvo engañando le dará la extremaunción. ¡Nadie puede dar lo que no tiene! Él tampoco sabe lo que es ser salvo, aunque es religioso, esto no tiene ninguna importancia. Hay mucha gente religiosa, “cristianamente” religiosa; sin jamás haber entendido lo que significa el perdón de Dios. Así que, si no confiesa sus pecados directamente a Dios, usted mismo se pone ese obstáculo y no hay perdón.
 
El segundo obstáculo, si usted no se arrepiente. Si usted no quiere arrepentirse, no hay perdón. El
arrepentimiento, además de admitir uno su culpabilidad delante de Dios, es cuando uno decide no continuar en ese pecado que acaba de confesar. La Biblia lo pone así, “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Pr. 28:13). ¡Qué formidable declaración!
 
El arrepentimiento es lo mismo que el alejamiento del pecado en cuestión. No habrá perdón aunque haya un momento de angustia y tristeza, a menos que el penitente esté totalmente decidido
dejar aquello que está confesando y se aleje de verdad. Entonces Dios interviene y es la sangre de Cristo, el secreto del perdón que obtiene. ¿Por qué? Porque el sacrificio de Cristo se nos atribuye
a nosotros.
 
Cuando con Dios tratamos la cuestión pecado, Él nunca nos impone ninguna penitencia. ¿Porqué? Porque todas las penitencias, todas las cuentas por nuestras transgresiones, Él mismo la sufrió en el Calvario; en la Persona de su bendito Hijo Jesucristo. Por eso la Biblia dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9). Él está mucho más interesado en perdonarnos, que nosotros en buscar Su perdón. Así que, si no se arrepiente, éste es otro obstáculo para obtener el perdón.
 
El tercer obstáculo, cuando uno mismo no perdona a quien le ofende. Si no está dispuesto a perdonar, olvídese. Es la tercera razón que impide el perdón de Dios. Cuando usted tiene algún resentimiento contra alguien, y no está dispuesto a perdonar. Si ése es el caso, entonces, no importa cuánto llore, confiese incluso a Dios, y… como que se arrepiente, de nada le servirá.
 
Cuando Jesús ofreció la oración modelo, conocida como el «Padre nuestro», dice en la parte final, “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará
vuestras ofensas” (Mt. 6:14, 15). Estas palabras de Jesús, no necesitan comentario, ni explicación
alguna. Si usted no es de aquellos que perdonan, no espere perdón tampoco. De nada vale, que
incluso confiese sus pecados al mismo Señor y lo haga correctamente, no hay perdón si usted guarda rencor, está resentido, enemistado y no quiere ceder, sino que continúa así contra alguien.
Recordemos además, que no solamente se debe perdonar a quienes nos ofenden, si se quiere el perdón de Dios, sino que, debe hacerse esto de verdad, de todo corazón. Porque Dios también al
perdonar, nos perdona de todo corazón, absolutamente todo y definitivamente no queda pecado
pendiente, algo que nunca nos traerá en cara. Por eso Él exige que sepamos perdonar de todo corazón. Jesús dice, “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas” (Mt. 18:35).
 
Cuarto obstáculo. Si cree que usted no tiene pecado. Si pretende no tener nada que confesar,
entonces tampoco será perdonado. En realidad no puede orar siguiendo las enseñanzas del Señor,
porque Él dice en la oración modelo, que nuestro deber es incluir el pedido de perdón, “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt. 6:12). Esto es para los cristianos, porque la oración comienza con “Padre nuestro”, y Dios es Padre solamente de aquellos que ya son salvos.
 
Existen enseñanzas que afirman que el cristiano ya no peca. Y ciertamente así es, pero el cristiano
que ya no peca… ya está con Cristo, es decir ya murió. Mientras estamos aquí en este cuerpo, la Biblia nos provee recursos para no pecar. Pero también provee recursos para cuando pecamos.
Muy claro lo de 1 Juan 1:10-2:2, “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo”.
 
Debe establecerse una clara diferencia entre «pecar» y «practicar el pecado», decir que «pecamos
», no es lo mismo que decir que «practicamos el pecado». Lo primero es accidental, está fuera
de nuestro programa de vida. Es algo que no nos corresponde, pero más de una vez, lamentamos
que el pecado sí, tiene lugar en nuestra vida. En cambio «practicar el pecado», es un modo de vida,
es vivir diariamente en base a una conducta dominada por el pecado.
 
“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca” (1 Jn. 5:18). Dicho en otras palabras, el cristiano obtuvo perdón completo mediante Aquel que fue engendrado sin pecado, Jesucristo; quien pagó nuestras culpas con su muerte. Ya hemos visto que Pablo se incluyó en el dilema del pecado (Ro. 7). Y Juan hace lo mismo cuando dice, “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros” (1 Jn. 1:8). Definitivamente si usted es de aquellos que gritan a los cuatro vientos que ya no peca, lógicamente no tiene perdón. Usted no considera necesario pedir perdón a Dios por los pecados que no los tiene.
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#2
Recientemente hubo un discurso de Francisco con respecto a este tema y salio publicado en la pagina católica ACIPRENSA, veamos lo que dice su párrafo principal:

Según ACIPRENSA:

Esta es la condición para entrar en el Reino de los Cielos explicada por el Papa Francisco
VATICANO, 12 Nov. 17 / 06:44 am (ACI).- Durante el rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, el Papa Francisco subrayó que para poder entrar en el Reino de los Cielos es necesario permanecer vigilantes durante toda la vida a la espera de la llegada del Señor, pues, como dice el Evangelio, “no sabemos ni el día ni la hora”.
El Santo Padre afirmó que ese estar preparados no significa sólo el permanecer despiertos, sino, que también hay que prepararse llevando una vida cristiana centrada en ayudar al prójimo.

Imaginense, el líder de los católicos, como si fuera dueño del reino de los cielos, da una explicación de que solo es necesario “llevar una vida cristiana centrada en ayudar al prójimo…y permanecer vigilantes” para entrar al cielo. Ignorando de plano al verdadero Dueño de todo.

No hace siquiera mención de que lo esencial es el arrepentimiento de pecados creyendo en el Señor Jesucristo como Salvador. Se supone que ellos leen la Biblia y todo esto esta muy claro, y es la raíz de toda la enseñanza a travez de todo el NT.

¿Por qué lo ignoran? No se necesita ser inteligente para apreciar los versículos que estan muy claros y contundentes. Lo que sucede es que ellos ignoran y rechazan voluntariamente la Palabra de Dios y están a la espera mas bien de otro cristo, ellos mismos le llaman Lucifer quien se viste como un angel de luz.

Ya no hay dudas de ello, ese es el que esperan. El problema de todo es que ellos engañan a muchos enseñando su falsa caridad. ¿Por qué falsa? Porque no practican lo que pregonan. El Vaticano solo a amontonado riquezas por siglos y siglos. Mucha de esta riqueza manchada de sangre y obtenido de saqueos a travez de la historia. Ahora tiene obtenidos grandes capitales a travez de diferentes inversiones. Si ellos realmente hicieran caridad pero en serio y no simples actos de pantalla se podría erradicar la pobreza en casi todo el mundo creando algun programa especifico de inversiones para promover trabajos masivos y todo esto sin entorpecer su bienestar al que están acostumbrados. Pero en realidad todas sus ganancias están centradas en ellos mismos, en amontonar y amontonar, ¿es eso “amar al prójimo”? Eso señores es amarse a si mismos!...y no al prójimo.

Son dueños de hacer con sus riquezas lo que deseen y lo que quieran, inclusive solo amontanarlas, pero por favor que dejen de predicar sus mentiras de "amar al projimo" si nisiquiera parte de ellos mismos.

Willy
Responder
#3
Hola Willy:

Es cierto.  Gracias por tu reflexión. Y fíjate que aún en los círculos llamados "evangélicos" se está predicando un evangelio diferente, porque no "obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo" (2ª Ts 1:8)

Heriberto
Responder
#4
Correcto mi hermano Heriberto. Cada vez es mas común hoy en dia el descubrir que en ciertas denominaciones solo les basta creer en Cristo para ser salvos. Esto y nada mas.

Si fuera asi entonces pues hasta los demonios serian conversos pues ellos también creen en Cristo. Producto de esto es sorprendente la enorme cantidad de cristianos nominales que nos encontramos cada dia y es porque piensan que son salvos simplemente porque hicieron algo de los puntos  siguientes:

- Solo piensan que es suficiente creer en Cristo y esto ya los hizo salvos.

- Piensan que se convirtieron solo por decir “acepto a Cristo como mi salvador”. O en el simple hecho de recitar una oración.

- Y lo mas importante. Inclusive si la persona sigue los pasos correctos de: Reconocer nuestros pecados, aceptar que Cristo murió en la Cruz por ellos y aceptarlo como nuestro salvador personal. Sorprendentemente aun asi una persona puede equivocarse de que fue salva y es por la sencilla razón de que no se arrepintió de corazón sincero de todos sus pecados, y repito todos sus pecados.

Es lo mismo que una unión marital movida por un interés externo. Puede decir todo de cuanto ama a su pareja solo de boca, pero en el fondo no es asi, y su conyugue quedara engañado hasta que logre darse cuenta de su error (si es que lo descubre). Pero a Dios no engañamos, Su Espiritu simplemente no entrara en una persona hipócrita, en este caso el engañado solo llega a ser el que pretende.

El arrepentimiento debe ser sincero y de corazón. De esto ya casi no se enseña.

¿Cuales son las caracteristicas de un cristiano nominal?

1.- Hacen un énfasis desmedido en las obras.

Es muy común escucharlos ante todo y para todo la frase “¿Qué haz hecho para tu prójimo?”. Si bien es cierto que parte de todo cristiano son las buenas obras, este es su lema aunque ellos mismos nunca practican lo que predican.

Lo peor de todo es que creen ser soberanos en su propia salvación. Ellos creen en la salvación por gracia… pero solo de palabras y no por fe ya que tan pronto se “sienten” salvos procuran hacer los esfuerzos suficientes para no perderla, o sea… continúan en las obras. Aunque saben de la gracia no creen en la gracia, ¿no es gracioso?
Lastimosamente hacen miserables la vida de muchas personas enseñando esta doctrina engendrada del diablo.

2.- Detestan la sana doctrina

Por ejemplo sacan fuera de contexto el siguiente versículo:

2Co 3:6  el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.

Refieriendose ellos a toda la Biblia en su totalidad… “la letra mata”; y al vivir solo por experiencias “supuestamente” del Espiritu… “el espíritu vivifica”.

Por tanto no esconden su molestia por los que estudian la Biblia tildándoles de “fariseos”.

No les agrada en absoluto el corregir la falsa doctrina de sus falsos maestros auto proclamados apostoles y profetas a quienes idolatran. Toda vez que se les expone sus falsas enseñanzas responden usando mal los versículos de que se esta murmurando, o entrando en chismes y de que no se debe atacar a estos “hombres de Dios” ya que ellos hacen buenas obras y que mas bien se debería de seguir sus ejemplos en vez de estar “de ociosos” viendo la paja del vecino o de su prójimo.

3.- Evitan hablar del pecado y del infierno.

Siempre critican a la persona que menciona del infierno o expone alguna practica pecaminosa con procurar un acercamiento mas “suave”, o con mas “amor”. Ellos son los “todo amor”.

Refieriendose a “acercamientos mas suaves” al no mencionarles ni su pecado ni el infierno. No vaya a ser que “se espanten” y se vayan como asi fueran “criaturitas tan delicadas y timidas”.

4.- No consideran la Biblia infalible y como única autoridad

No les agrada tomar la Biblia como algo definitivo por lo que un alegato con estas personas se puede tornar en algo extenso y sin ningun fruto. Porque todo se envuelve en torno a sus creencias de experiencias y versículos tergiversados. No se puede entrar en razón porque no estiman las Escrituras con el cuidado que se debe tomar y que esto solo se logra por medio del Espiritu Santo en la persona.
Responder
#5
Hola Willy:

La importancia del tema amerita ampliar cada punto de tu aporte, justamente porque los enemigos de la cruz de Cristo han infiltrado falsas doctrinas en muchos círculos demominados "cristianos", que es necesario refutar.
Volveremos sobre el particular, si te parece bien.

Un abrazo,
Heriberto
Responder
#6
(27-11-2017, 10:44 AM)Heriberto escribió: Hola Willy:

La importancia del tema amerita ampliar cada punto de tu aporte, justamente porque los enemigos de la cruz de Cristo han infiltrado falsas doctrinas en muchos círculos demominados "cristianos", que es necesario refutar.
Volveremos sobre el particular, si te parece bien.

Un abrazo,
Heriberto

Estoy muy de acuerdo Heriberto. Creo que este tema es muy importante inclusive actualizarlo de rato en rato ya que se crea mucha confusión a nuevas personas que buscan a Cristo y son enredados en muchas artimañas de lobos rapaces con apariencia de piadosos.

Un abrazo
Willy
Responder
#7
Hola Willy y hermanos:

Me gustaria analizar los puntos sabiamente aportados en tu escrito, que como dijimos antes tienen gran importancia:

1.- Hacen un énfasis desmedido en las obras.

Creer que la salvación se puede conseguir por medio de las obras, es ignorar los principios elementales del Evangelio del Señor Jesucristo.
¿Qué es el Evangelio?: "Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;" (1ª Co. 15:1)
"Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;"  (1ª Co. 15:3/4)  
 
En esto consiste el Evangelio genuino , y cualquier prédica que no se refiera a Cristo que murió por nuestros pecados y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;" no es predicar el Evangelio.  

El Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.  Creer no es meramente asentir a la veracidad del hecho histórico de la obra de Cristo, o admitir meramente la existencia de Dios, pues cualquier ser con entendimiento reconoce a Dios como creador del universo, del hombre y de todas las cosas, sea que pertenezcan al campo físico o al espiritual.
La Biblia define como necio a quien niega la existencia de Dios: "Dice el necio en su corazón: No hay Dios" (Sal 14:1)  y la Escritura también  declara en Prov. 10:21 "Mas los necios mueren por falta de entendimiento"  

Entonces, no basta con "creer" en un sentido intelectual para alcanzar la salvación y ser hecho un hijo de Dios según el plan establecido por Dios mismo.

Pero, además, hacer énfasis en las obras como medio de salvación, es insultar la Gracia y la Justicia de Dios. Muchos de los que creen superficialmente en Dios ignoran que Él es justo. En contraposición, no hay ningún hombre que pueda serlo por naturaleza o por esfuerzo propio:  "Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Rom. 3:10/12)

Y convengamos que la mayoría de los que pretenden hacer "buenas obras" lo hacen contradiciendo las precisas instrucciones del Señor: "Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha"  (Mat 6:2/3)  

La vanidad huimana requiere flashes y copiosa publicidad por cualquier contribución realizada sea cual fuere su cuantía, pero el Señor define esa actitud, lisa y llanamente como hipocresía. 

Entonces, el hombre, manchado por el pecado, y por lo tanto separado de Dios, no tiene ni una sola posibilidad de agradarle por sus propias obras.

Un famoso traficante de drogas repartía entre los pobres parte de sus cuantiosas ganancias ilícitas. ¿Acaso eso lo convirtió en una buena persona?  De ninguna manera, pues siguió siendo un tenebroso delincuente, con muchas muertes en su haber, hasta el día en que fue abatido por las fuerzas del orden.

El único medio de salvación para un pecador, recordando que no hay ningún justo por mérito propio, es reconocer que su pecado lo condena ante la justicia de Dios, y acercarse a Él con arrepentimiento por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. 

La obra de Cristo en la cruz, derramando Su sangre y muriendo por nuestros pecados, habiendo sido sepultado, y resucitando triunfalmente al tercer día, fue el único y definitivo sacrificio eficaz para lograr la salvación del pecador.  El mismo Señor declaro: "Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí." (Juan 14:6)

Creer en Él implica hacerlo con arrepentimiento (pesar por el pecado y determinación de cambiar de rumbo) y fe en Su Persona y Obra, creyendo en Él para perdón de todos los pecados, recibiéndole como único y suficiente Salvador.
El triunfo de la cruz es el triunfo de cada pecador que ha recibido el perdón de sus pecados, pero también una nueva naturaleza espiritual que, en lugar de pecador, lo hace un hijo de Dios. 

Seguiremos con estos temas en la voluntad del Señor.

Saludos fraternales.
Heriberto
   
Responder
#8
Estimados hermanos:

Por la amplitud del tema propuesto, si ustedes notan que quedan detalles pendientes de considerar, este espacio está abierto a la participación de todos, para enriquecer nuestro entendimiento en la sana doctrina. 
"si en verdad le habéis oído, y habéis sido por Él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. (Efe 4:21) 

Fraternalmente,
Heriberto
Responder
#9
Seguimos con el tema que nos ocupa:

2.- Detestan la sana doctrina

Es increíble que alguien que pretenda servir a Dios, o que simplemente se identifique como cristiano, ignore o rechace la sana doctrina, cambiándola por otra falsa.

Consideremos que desde el comienzo mismo de la Iglesia del Señor, hubo quienes intentaron torcer las sanas enseñanzas divinas.    
Por ejemplo, cuando el Evangelio fue predicado en Antioquía (Hechos 11:19/21) y se estableció la iglesia en esa ciudad, no faltó gente que visitara la nueva congregación intentando introducir un evangelio diferente. Aquellos que se habían convertido al Señor por la gracia de Dios, tuvieron que soportar que personas ignorantes del Evangelio les quisieran enseñar falsedades: Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: “Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos.” (Hch.15:1) 
 
Está claro que tal enseñanza fue rechazada, y hoy difícilmente podría ser introducida en la iglesia del Señor. Sin embargo, hay grupos que apelan a la misma amenaza de perdición, cambiando los motivos. Ya no se trata de la circuncisión, sino de otros asuntos igualmente engañosos, Por ejemplo, cuando algún ministro religioso enseña que la salvación se obtiene por el bautismo, por la mera perseverancia religiosa o por las buenas obras, como Willy ya lo ha descrito. Otros hasta intentan recibir alguna experiencia extática  porque sus líderes les instan a conseguirla por medio de prácticas ocultistas -expresamente prohibidas por Dios- con el peligro que implica para la mente y el espíritu el experimentar con el espiritismo.

No confundir los líderes espiritistas "Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo"  (2ª Co 11:13) con los verdaderos líderes espirituales que sirven a Dios y enseñan "tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, (Luc 1:2)

“Mas evita profanas y vanas palabrerías,  porque conducirán más y más a la impiedad.
Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad,  diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos”   (2ª Ti 2:16/18)   
 
Entonces, el apartarse de la sana doctrina bíblica, inspirada por el Espíritu Santo y puesta por escrito en las Sagradas Escrituras, y dar crédito a las palabras de los charlatanes, que carcomen como gangrena, conduce a la impiedad, al desvío de la verdad del Camino de la Vida y al trastorno de la fe.

"Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas." (2ª Tim. 4:3 /4)  
  
"Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina."   (Tito 2:1  )
Responder
#10
3.- Evitan hablar del pecado y del infierno.


Hace unos años, un trabajador de la empresa en la que yo prestaba servicios, sintió un repentino dolor en un brazo y concurrió al consultorio del médico auditor para exponerle el problema que lo aquejaba y que le impedía continuar con su labor. El profesional lo revisó superficialmente, y en en el acto le dijo que volviera a su trabajo porque “no tenía nada”  El empleado, un hombre joven, regresó a sus tareas hasta que ya no pudo soportar su dolor y creciente debilidad, y le pidió a un compañero suyo que lo trasladara a una clínica próxima. Sin embargo, lamentablemente, los médicos que lo atendieron allí no lograron hacer nada por él, pues el paciente había sufrido un infarto masivo, lo que finalmente lo llevó a la muerte.    
Si el primer médico no hubiera sido tan negligente en cumplir con su deber, el muchacho quizás podría haber recibido a tiempo la atención que requería para salvar su vida.   

No fue mejor la suerte del frívolo profesional,  ya que, con el correr de los años, él mismo terminó con su vida suicidándose en una dependencia pública.

Sirva el incidente relatado como ilustración de cómo proceden ciertos predicadores con su audiencia. Quienes  no advierten a las almas que el pecado las lleva a la perdición eterna, son deshonestos y mentirosos. Solo se interesan en vender sus baratijas (milagros falsos, promesas de prosperidad material, resolución de problemas circunstanciales, etc.) en lugar de predicar el Evangelio de la gracia de Dios, el mensaje de la cruz de Cristo y Su sangre derramada para la redención de quien reconoce su pecado, se arrepiente y acepta el único remedio para ser salvo, según lo que ya hemos considerado en puntos anteriores.

La urgencia  de la enfermedad del pecado que lleva a la muerte, requiere proclamar la Verdad de Dios antes que sea demasiado tarde, sin  dedicarse a entretener o “divertir” a las almas que van camino de la perdición eterna del infierno, lugar del cual no podrán salir jamás.  
Empero, la obediencia del Evangelio es un mensaje de salvación, el remedio oportuno que evita la muerte y conduce a las almas a las moradas celestiales para gozar de comunión eterna con el Señor.

En definitiva, no se debe evitar hablar del pecado y del infierno, sino, más bien, de lo que se trata es evitar que las almas caigan en él, mediante el conocimiento del problema que las aqueja y el remedio que Dios pone a disposición de todos.

Por otra parte, la Escritura advierte contra los falsos ministros:Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación” (Jud 1:4)   

¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.
Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.”  (Judas 1:11/13))   
 
Seguiremos considerando estos temas en la voluntad del Señor.  
Responder


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