05-08-2016, 04:21 PM
Para reflexionar... (04-07/08/16) -
¿Cuál es el secreto?
"y dijo: en mi angustia, clamé al Señor, y él me respondió" (Jonas 2:2).
Un ateo decidió construir una casa de espectáculos con atracciones nocturnas, lo que disgustó a la iglesia que quedaba justo al lado. Los líderes de la iglesia solicitaron al empresario que no la construyera allí, llevando su proyecto a otro lugar. El Ateo, no importándole el hecho de tener una iglesia como vecina, continuó en su propósito. El pueblo de la iglesia pasó una noche en oración y en la semana anterior a la inauguración, un rayo destruyó por completo el edificio de la casa nocturna. El empresario acudió a la justicia culpando a la iglesia y exigiendo una indemnización.
En el día del juicio, los representantes de la iglesia alegaron que no tenían la culpa por lo ocurrido, mientras que el ateo insistía en que habían sido las oraciones de ellos la causa de la destrucción. El Juez, en una sola frase, resumió el problema: " el ateo cree más en las oraciones a Dios que los cristianos."
Nuestra ilustración es sólo una anécdota. Pero ¿hasta que punto nosotros creemos en nuestras oraciones? Hemos buscado a Dios en momentos difíciles? ¿Hemos confiado en la intervención del Señor a nuestro favor? ¿O incluso después de que oramos, seguimos lamentando y murmurando por causa de los problemas?
Son muchos los momentos de angustia que pasamos en la vida. Dios permite que esto suceda para que confiemos más en él, para que crezcamos en la fe y para que nuestra vida espiritual sea moldeada según su voluntad. Y cuando eso pasa, damos más valor a la vida y somos más felices. Son las luchas del día a día que nos hacen acumular victorias.
Si quiere saber el secreto para alcanzar la realización de sus sueños y superar los obstáculos del camino, la respuesta es simple: Ore!
Paulo Barbosa. Ministerio para refletir
Enviado por paulobarbosa@ministeriopararefletir.com.br
¿Cuál es el secreto?
"y dijo: en mi angustia, clamé al Señor, y él me respondió" (Jonas 2:2).
Un ateo decidió construir una casa de espectáculos con atracciones nocturnas, lo que disgustó a la iglesia que quedaba justo al lado. Los líderes de la iglesia solicitaron al empresario que no la construyera allí, llevando su proyecto a otro lugar. El Ateo, no importándole el hecho de tener una iglesia como vecina, continuó en su propósito. El pueblo de la iglesia pasó una noche en oración y en la semana anterior a la inauguración, un rayo destruyó por completo el edificio de la casa nocturna. El empresario acudió a la justicia culpando a la iglesia y exigiendo una indemnización.
En el día del juicio, los representantes de la iglesia alegaron que no tenían la culpa por lo ocurrido, mientras que el ateo insistía en que habían sido las oraciones de ellos la causa de la destrucción. El Juez, en una sola frase, resumió el problema: " el ateo cree más en las oraciones a Dios que los cristianos."
Nuestra ilustración es sólo una anécdota. Pero ¿hasta que punto nosotros creemos en nuestras oraciones? Hemos buscado a Dios en momentos difíciles? ¿Hemos confiado en la intervención del Señor a nuestro favor? ¿O incluso después de que oramos, seguimos lamentando y murmurando por causa de los problemas?
Son muchos los momentos de angustia que pasamos en la vida. Dios permite que esto suceda para que confiemos más en él, para que crezcamos en la fe y para que nuestra vida espiritual sea moldeada según su voluntad. Y cuando eso pasa, damos más valor a la vida y somos más felices. Son las luchas del día a día que nos hacen acumular victorias.
Si quiere saber el secreto para alcanzar la realización de sus sueños y superar los obstáculos del camino, la respuesta es simple: Ore!
Paulo Barbosa. Ministerio para refletir
Enviado por paulobarbosa@ministeriopararefletir.com.br

