¿Cree de verdad en el Señor Jesucristo?
En 1 de Pedro tenemos:
1Pe 1:16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
La palabra “santo” en griego significa “separado a Dios” y en sentido moral “apartado del pecado” por tanto consagrados para Dios.
Esto no significa, como piensan algunos, santo es igual a “sentirse mejor que alguien”; o cuando alguien actúa apartándose del pecador es también mal interpretado como el “sentirse mejor que ellos”. Inmediatamente piensan “como es que se siente un ‘santo’ ¿si también peca?” Al final cristianos o no cristianos ¡igual pecan! ¡Todos pecamos! Nadie es mejor que otro ¡todos tenemos la misma naturaleza pecaminosa! Esta sigue aunque hayamos nacido de nuevo.
Pero permítame un poco de su tiempo y no piense “…y aquí vamos de nuevo, ¡otra vez con lo mismo!” procurare darle un enfoque más claro aunque pueda ser redundante en algunas casos. Existe una diferencia abismal en la cual muchos se equivocan. El nacido de nuevo, a pesar de que cae en pecado, ya no es un alegre practicante del pecado, tiene el Espíritu Santo que le redarguye y le renueva cada día. Le limpia los lentes de los ojos para que vea que el pecado es en realidad desagradable y sucio mientras otros aun corren alegremente a embarrarse en ello porque no desean ser limpiados, el en cambio, da un paso hacia atrás y se vuelve. Y esto no es sentirse “mejor que otros”.
Apo 3:18 “…y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”.
Por tanto el grupo de personas que forman la verdadera iglesia no se sienten exclusivas de nadie. Ni excluye a nadie. Hay más bien un deseo ferviente de que otros se unan y sin ningún límite, la membrecía es automática y gratis convirtiéndose en hermano apenas es nacido de nuevo. Y sin necesidad de que se le imponga nada, el ya desea y se agrada en obedecer a Dios y Sus reglas en Su Palabra. Son en realidad las personas que pretenden avasallar los mandamientos de Dios y que tratan de imponer sus propias ideas e interpretaciones (producto del pecado) los que tildan a los verdaderos hijos de Dios como “exclusivistas”.
Al fallar en imponer sus ideas, aunque se auto-denominen “cristianos” simplemente porque profesan aceptar al Señor Jesucristo como su Salvador, continúan porfiadamente en su error enseñando sus doctrinas anti-bíblicas. Todas las denominaciones se iniciaron de esta manera. Y muchos de los que asisten, confían en que, si su denominación es antigua o si llenan sus locales inmensos de tope a tope “mega iglesias”, es que no pueden estar equivocados. ¡Que error más grande! Esta terquedad en persistir en el error doctrinal se le llama apostasía.
1 Ti 4:1 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;
Muchos en estos lugares, lastimosamente no son verdaderos cristianos, la mayor parte se sonreirá ante esta declaración y dirá tranquilamente, “¿Por qué? Acepte al Señor Jesucristo como mi Salvador y también esto enseñamos”, piénselo bien, no todos los que han aceptado al Señor Jesucristo como su Salvador han nacido de nuevo:
Stg 2:19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.
Aunque hable de Dios y enseñe Biblia pero si se aparta de la Sana Doctrina en alguna manera de los principios bíblicos y de lo que Dios detesta entonces esta apostatando de la fe, y está enseñando o escuchando doctrina de demonios y así siendo engañado y engañando al mismo tiempo, aunque sea involuntariamente, se dirige a la separación eterna de Dios. De estas iglesias el Señor dice que aun toca la puerta y llama para ver si alguno, que se da cuenta que está equivocado y con sinceridad lo quiera seguir:
Apo 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
El Señor Jesucristo no esta rogando a nadie que lo acepte tocándole la puerta del corazón como equivocadamente se enseña. El da la oportunidad de los que son engañados y se levanten, y pongan atención y le oigan. Abran la puerta del lugar blasfemo en donde están y vayan a Su encuentro.
Lamentablemente cuando se habla de este tema la gran mayoría piensa que son “los otros” los que están equivocados y continúan con su error. Se aferran al hecho de que creen en Jesucristo y es suficiente, pero la pregunta clave es, “¿realmente crees?” No quiero ponérselo difícil, solo quiero que se autoanalice con sinceridad y con toda honestidad. Como ya hemos escuchado esto antes, puede ser sincero en sus obras pero estar sinceramente equivocado en su espiritualidad:
Stg 2:18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
De nada sirven las obras insulsas y egoistas sin haber creído de corazón en el Señor Jesucristo, cuando en realidad las obras son el propio testimonio producto de una fe genuina en el Señor Jesucristo.
Veamos lo que quiero decir y analicemos las cosas con más detalle y cuidado porque esto es muy importante.
Una ilustración muy adecuada y que tiene una enseñanza muy eficaz fue cuando los judíos se desanimaron contra Dios y Moisés cuando caminaban por el desierto:
Núm 21:5 Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.
Dios ya molesto por sus inconstancias les envió una plaga de serpientes venenosas y murieron muchos de ellos:
Núm. 21:6 Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.
Los judíos arrepentidos de ello le pidieron a Moisés que Dios les libre de las serpientes:
Núm. 21:7 Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
Dios escucha el pedido de Moises y le da la solucion:
[b]Núm. 21:8 Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
Núm. 21:9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.
Yo pregunto, ¿Por qué Dios simplemente no removió el problema directamente? ¿No era más fácil erradicar las serpientes del todo en vez de fabricar una serpiente? ¿y que estas les continúen picando para así luego tener que mirar esta serpiente de bronce y no morir? ¿Qué objeto tiene todo esto?
Dios les proveyó el remedio pero no les quito el mal. Si nos damos cuenta aquí, a pesar de los milagros que fueron testigos los judíos y de la constante presencia de Dios protegiéndolos, la fe de ellos era muy superficial porque se desanimaban con facilidad. Por este motivo Dios no erradico el mal para así enseñarles de esta manera que era en realidad creer en Dios. O era de simple palabra, que significaría que morirían una vez el veneno actuaba a pesar de contemplar la serpiente, o vivirían si creían de corazón al mirar la serpiente. Es de suponer que unos morían y otros vivían. Este era el propósito. El punto aquí no era mostrarles otro milagro sino una lección de fe.
La palabra hebrea para simplemente “mirar” o “contemplar” es “kjazá” y esto no fue lo que les pidió Dios que hagan. En este caso la palabra “mirar” del versículo 9 se usa la palabra hebrea “nabát” que primariamente significa “examinar” o por implicación significa: considerar con placer o atención. O en nuestras palabras “realmente creer de corazón”.
El Señor Jesucristo citó precisamente este dato ocurrido:
Jua 3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
El Señor objetivamente nos dice que será levantado en una cruz, pero atención! Él cita precisamente este ejemplo de “la serpiente en el desierto” porque implícitamente nos recuerda que no solo debemos creer en Su sacrificio de forma superficial, debemos “¡REALMENTE CREER DE CORAZON!” al que solo lo haga de palabra como la recitación de un loro, así mismo se engaña y morirá de todas maneras!
Cuando un denominado cristiano es muy inconstante, solo asiste a la iglesia para socializar y que le recarguen su batería emocional con predicas sugestivas, cree que las obras esta sobre todo, que esto le impresiona a Dios de ud y ya le dio el cielo por ello, vive en desanimo y temor, cae constantemente en depresiones profundas, depende en gran manera de la gente, no le agrada ni desea leer su Biblia aunque la tenga deshojada y vieja pretendiendo que la estudia y prefiere aprender de las predicas light de los canales de television y de sus programas de auto estima, admira y respeta a todos sus "profetas" y "apostoles", practica el pecado pero lo encubre llamandoles "errores" inocentones, es un buscador de experiencias sobrenaturales atribuyendo que todo es de Dios (hasta la pinchada de su camioneta se la reparo milagrosamente) y no le importa la doctrina más que unos versículos aprendidos de memoria para defenderse y auto complacerse de que es evangélico. Es con mucha probabilidad de que no ha nacido de nuevo. No es malo analizarse. No se engañe mas y permanezca asi complaciente, su vida es muy preciosa para desperdiciarla. Apártese de las herejías destructivas. Crea realmente de corazón en el Señor Jesucristo arrepintiéndose sinceramente de sus pecados y viva.
Willy
En 1 de Pedro tenemos:
1Pe 1:16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
La palabra “santo” en griego significa “separado a Dios” y en sentido moral “apartado del pecado” por tanto consagrados para Dios.
Esto no significa, como piensan algunos, santo es igual a “sentirse mejor que alguien”; o cuando alguien actúa apartándose del pecador es también mal interpretado como el “sentirse mejor que ellos”. Inmediatamente piensan “como es que se siente un ‘santo’ ¿si también peca?” Al final cristianos o no cristianos ¡igual pecan! ¡Todos pecamos! Nadie es mejor que otro ¡todos tenemos la misma naturaleza pecaminosa! Esta sigue aunque hayamos nacido de nuevo.
Pero permítame un poco de su tiempo y no piense “…y aquí vamos de nuevo, ¡otra vez con lo mismo!” procurare darle un enfoque más claro aunque pueda ser redundante en algunas casos. Existe una diferencia abismal en la cual muchos se equivocan. El nacido de nuevo, a pesar de que cae en pecado, ya no es un alegre practicante del pecado, tiene el Espíritu Santo que le redarguye y le renueva cada día. Le limpia los lentes de los ojos para que vea que el pecado es en realidad desagradable y sucio mientras otros aun corren alegremente a embarrarse en ello porque no desean ser limpiados, el en cambio, da un paso hacia atrás y se vuelve. Y esto no es sentirse “mejor que otros”.
Apo 3:18 “…y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas”.
Por tanto el grupo de personas que forman la verdadera iglesia no se sienten exclusivas de nadie. Ni excluye a nadie. Hay más bien un deseo ferviente de que otros se unan y sin ningún límite, la membrecía es automática y gratis convirtiéndose en hermano apenas es nacido de nuevo. Y sin necesidad de que se le imponga nada, el ya desea y se agrada en obedecer a Dios y Sus reglas en Su Palabra. Son en realidad las personas que pretenden avasallar los mandamientos de Dios y que tratan de imponer sus propias ideas e interpretaciones (producto del pecado) los que tildan a los verdaderos hijos de Dios como “exclusivistas”.
Al fallar en imponer sus ideas, aunque se auto-denominen “cristianos” simplemente porque profesan aceptar al Señor Jesucristo como su Salvador, continúan porfiadamente en su error enseñando sus doctrinas anti-bíblicas. Todas las denominaciones se iniciaron de esta manera. Y muchos de los que asisten, confían en que, si su denominación es antigua o si llenan sus locales inmensos de tope a tope “mega iglesias”, es que no pueden estar equivocados. ¡Que error más grande! Esta terquedad en persistir en el error doctrinal se le llama apostasía.
1 Ti 4:1 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;
Muchos en estos lugares, lastimosamente no son verdaderos cristianos, la mayor parte se sonreirá ante esta declaración y dirá tranquilamente, “¿Por qué? Acepte al Señor Jesucristo como mi Salvador y también esto enseñamos”, piénselo bien, no todos los que han aceptado al Señor Jesucristo como su Salvador han nacido de nuevo:
Stg 2:19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.
Aunque hable de Dios y enseñe Biblia pero si se aparta de la Sana Doctrina en alguna manera de los principios bíblicos y de lo que Dios detesta entonces esta apostatando de la fe, y está enseñando o escuchando doctrina de demonios y así siendo engañado y engañando al mismo tiempo, aunque sea involuntariamente, se dirige a la separación eterna de Dios. De estas iglesias el Señor dice que aun toca la puerta y llama para ver si alguno, que se da cuenta que está equivocado y con sinceridad lo quiera seguir:
Apo 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
El Señor Jesucristo no esta rogando a nadie que lo acepte tocándole la puerta del corazón como equivocadamente se enseña. El da la oportunidad de los que son engañados y se levanten, y pongan atención y le oigan. Abran la puerta del lugar blasfemo en donde están y vayan a Su encuentro.
Lamentablemente cuando se habla de este tema la gran mayoría piensa que son “los otros” los que están equivocados y continúan con su error. Se aferran al hecho de que creen en Jesucristo y es suficiente, pero la pregunta clave es, “¿realmente crees?” No quiero ponérselo difícil, solo quiero que se autoanalice con sinceridad y con toda honestidad. Como ya hemos escuchado esto antes, puede ser sincero en sus obras pero estar sinceramente equivocado en su espiritualidad:
Stg 2:18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
De nada sirven las obras insulsas y egoistas sin haber creído de corazón en el Señor Jesucristo, cuando en realidad las obras son el propio testimonio producto de una fe genuina en el Señor Jesucristo.
Veamos lo que quiero decir y analicemos las cosas con más detalle y cuidado porque esto es muy importante.
Una ilustración muy adecuada y que tiene una enseñanza muy eficaz fue cuando los judíos se desanimaron contra Dios y Moisés cuando caminaban por el desierto:
Núm 21:5 Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.
Dios ya molesto por sus inconstancias les envió una plaga de serpientes venenosas y murieron muchos de ellos:
Núm. 21:6 Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel.
Los judíos arrepentidos de ello le pidieron a Moisés que Dios les libre de las serpientes:
Núm. 21:7 Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
Dios escucha el pedido de Moises y le da la solucion:
[b]Núm. 21:8 Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.
Núm. 21:9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.
Yo pregunto, ¿Por qué Dios simplemente no removió el problema directamente? ¿No era más fácil erradicar las serpientes del todo en vez de fabricar una serpiente? ¿y que estas les continúen picando para así luego tener que mirar esta serpiente de bronce y no morir? ¿Qué objeto tiene todo esto?
Dios les proveyó el remedio pero no les quito el mal. Si nos damos cuenta aquí, a pesar de los milagros que fueron testigos los judíos y de la constante presencia de Dios protegiéndolos, la fe de ellos era muy superficial porque se desanimaban con facilidad. Por este motivo Dios no erradico el mal para así enseñarles de esta manera que era en realidad creer en Dios. O era de simple palabra, que significaría que morirían una vez el veneno actuaba a pesar de contemplar la serpiente, o vivirían si creían de corazón al mirar la serpiente. Es de suponer que unos morían y otros vivían. Este era el propósito. El punto aquí no era mostrarles otro milagro sino una lección de fe.
La palabra hebrea para simplemente “mirar” o “contemplar” es “kjazá” y esto no fue lo que les pidió Dios que hagan. En este caso la palabra “mirar” del versículo 9 se usa la palabra hebrea “nabát” que primariamente significa “examinar” o por implicación significa: considerar con placer o atención. O en nuestras palabras “realmente creer de corazón”.
El Señor Jesucristo citó precisamente este dato ocurrido:
Jua 3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
El Señor objetivamente nos dice que será levantado en una cruz, pero atención! Él cita precisamente este ejemplo de “la serpiente en el desierto” porque implícitamente nos recuerda que no solo debemos creer en Su sacrificio de forma superficial, debemos “¡REALMENTE CREER DE CORAZON!” al que solo lo haga de palabra como la recitación de un loro, así mismo se engaña y morirá de todas maneras!
Cuando un denominado cristiano es muy inconstante, solo asiste a la iglesia para socializar y que le recarguen su batería emocional con predicas sugestivas, cree que las obras esta sobre todo, que esto le impresiona a Dios de ud y ya le dio el cielo por ello, vive en desanimo y temor, cae constantemente en depresiones profundas, depende en gran manera de la gente, no le agrada ni desea leer su Biblia aunque la tenga deshojada y vieja pretendiendo que la estudia y prefiere aprender de las predicas light de los canales de television y de sus programas de auto estima, admira y respeta a todos sus "profetas" y "apostoles", practica el pecado pero lo encubre llamandoles "errores" inocentones, es un buscador de experiencias sobrenaturales atribuyendo que todo es de Dios (hasta la pinchada de su camioneta se la reparo milagrosamente) y no le importa la doctrina más que unos versículos aprendidos de memoria para defenderse y auto complacerse de que es evangélico. Es con mucha probabilidad de que no ha nacido de nuevo. No es malo analizarse. No se engañe mas y permanezca asi complaciente, su vida es muy preciosa para desperdiciarla. Apártese de las herejías destructivas. Crea realmente de corazón en el Señor Jesucristo arrepintiéndose sinceramente de sus pecados y viva.
Willy


