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¿Qué es andar en el Espíritu?
#1
Gal 5:16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.


¿Qué es andar en el Espíritu?
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#2
Querido Francisco:

El hombre natural solo esta gobernado por su yo.
El cristiano tiene el yo y el Espiritu Santo. Por lo tanto puede dejarse gobernar por su yo y ¿que obtendra? lo mismo que un hombre natural los deseos de la carne. Sin embargo el cristiano que se deja gobernar por el Espiritu aprendera cosas del Espiritu y hara obras del Espiritu (esto significa andar en el Espiritu).

Sus frutos:

Gal 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
Gal 5:23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Willy
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#3
Francisc0 escribió:Gal 5:16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.


¿Qué es andar en el Espíritu?
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Hola, amado en el Señor Francisco.

Es buena la explicación de Willy y yo te daré otra basado en el texto de donde tomas tu pregunta.

Andar en el Espíritu, es satisfacer a Dios por amor a su bendito nombre y abstenerse, con el poder de su Espíritu, de no satisfacer los deseos carnales o del "yo".

Cuando venimos a Cristo, por medio de la fe y convencimiento del Espíritu Santo, la escritura dice que obtenemos una nueva naturaleza, la naturaleza de los hijos de Dios, es un nacimiento espiritual.

Tenemos entonces y solo entonces, espíritu y carne. Y permíteme el ejemplo con todo el respeto que puedo expresar. Es como si tuviéramos un perro blanco y un perro negro y entre los dos siempre se están peleando.

El blanco, representa al espíritu y el negro a la carne. ¿Quién ganará el combate y por qué?

El perro que gane, será el que esté mejor alimentado, pues estará más fuerte y el menos alimentado, por obvias razones perderá.

La pregunta es entonces. ¿Cómo se alimenta el espíritu? La palabra de Dios nos dice:

Proverbios 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de él mana la vida.


El corazón es nuestra mente. ¿Cómo alimentamos a nuestra mente? Por medio del oído, vista, olfato, gusto y tacto.

Hay música con letras que edifican, si quieres fortalecer tu espíritu, bien puedes balancear tu dieta espiritual con escucharla. Cuida tus ojos de lo que miran; cuidado con la pornografía por Internet; Con lo que comes o bebes, no bebas alcohol, no es sabio; con lo que tocas y que no es tuyo para codiciarlo; no huelas cosas intoxicantes a tu cuerpo y mente.

Alimentar, sanamente al espíritu es leer, estudiar, memorizar, meditar, estudiar la palabra de Dios. Pasar tiempo en oración y poner por obra, lo que el Señor dice en su palabra porque lo amamos y queremos agradarlo, queremos satisfacerlo a él.

Hacer morir las obras de las carne, es andar en el Espíritu.

Caminito.
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#4
Gracias hermanos por sus valiosos aportes los cuales me sirvieron para poder profundizar sobre este importantisimo tema. Espero que lo que escribí sea útlil para sus vidas como lo es en la mía gracias al Señor.

La santificación: Andar en el Espíritu y hacer morir la carne

Andar en el Espíritu, es decir, vivir bajo la guía y dirección del Espíritu Santo constituye la forma de alcanzar una vida cada vez más santa y una comunión cada vez más cercana con Dios. Nos permite vivir unidos a la vid verdadera (Jn.15) y producir en nosotros los frutos que Él desea (Gal.5:22), al mismo tiempo que nos alejamos cada vez más de este mundo, somos fortalecidos para vencer la carne y nos volvemos capaces de vestirnos de la armadura de Dios para resistir las asechanzas del enemigo (Ef.6:11). Resulta entonces muy necesario tener una clara comprensión de lo que Dios a través de su palabra nos enseña sobre qué es lo que Él ha hecho para que pudiésemos andar en obediencia a Su palabra.

El apóstol Pablo en su carta a los romanos, dedica los capítulos seis, siete y ocho a este tema. Capítulos que nos identifican como cristianos y que por lo mismo se vuelven vida en nuestros corazones.

Nuestro viejo hombre fue crucificado con Cristo

”sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” (Romanos 6:6)

El capitulo seis nos presenta el fin de nuestro viejo hombre, cuando éramos enemigos de Dios, esclavos de nuestros vicios, del mundo, la carne y de Satanás (Ef.2; Stg.4:4). Sin embargo nos sentíamos libres, como si nada nos atara. Nos creíamos buenas personas sin deberle nada a nadie, ni sintiendo culpa alguna hasta el momento en que Dios ilumino nuestro entendimiento para que la luz del evangelio de la gloria de Cristo resplandeciese en nuestros corazones (2Cor.4:4) y pudiésemos contemplar nuestra real situación, completamente separados de Cristo nuestro Señor y su palabra (Ro.3:23). Ya nada es como antes, nuestro nuevo ser ya no está poseído por deseos que no glorifican a Dios, pues ya no disfrutamos hacer lo que antes hacíamos, ahora no podemos ser indiferentes cuando la carne o el mundo nos tientan a servirles. Esto es porque no somos los mismos, ahora existe una lucha, donde la carne busca incansablemente reinar en nosotros como lo hacía en el viejo hombre ya crucificado, pero ahora no se le es tan fácil, pues nuestros ojos han sido abiertos.

Ya no somos esclavos de la carne

“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. (Romanos 6:12-14)”

Ahora ya podemos hacer frente al pecado, no solo oponer resistencia sino que hemos sido capacitados para alcanzar victoria. Es por esto que el apóstol escapas de exclamar “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal…”. El hecho es que no debemos creer que no podemos, pues Él nos dice que sí. No dejemos que nuestros sentidos nos engañen por más intensa que sea la tentación, la palabra de Dios es verdadera y real, ¿cómo no creer en ella?. Sobre esta forma de pensar El apóstol expresó “… vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.” (Ro.6:11) No es que nuestro nuevo hombre ya sea libre de la influencia de la carne, sino que somos libres del dominio de ésta y debemos recordarlo, considerarlo y creer esta realidad. El Dr. Thomas Constable lo explica así:

"Debido a que Dios nos ha unido a Cristo, debemos “considerarnos” como aquellos que ya no están más bajo la dominante influencia del pecado. ”Consideraos” es un verbo que está en presente imperativo en el texto griego y así indica que nosotros debemos definitiva y constantemente vernos a nosotros mismos de esa manera. Debemos darnos cuenta que somos libres de disfrutar para siempre de nuestra nueva relación con Dios. Pablo anteriormente enfatizó la importancia de saber ciertos hechos (vv. 3,6, 9). Ahora dice que debemos tomarlos como verdad. No solamente debemos entenderlos sino creerlos. Él usa aquí la misma palabra griega (logisthesetai) como lo hizo en su explicación de la justificación (2:26; 4:3, 4, 5, 6, 8, 9, 10, 11, 22, 23, 24). Dios registró la justicia en la cuenta del creyente. De la misma manera, nosotros registramos como verdad que nuestra relación con el pecado y la muerte ha cambiado. Solamente si lo hacemos podremos relacionarnos con la tentación, el pecado y la muerte en forma realista. Si fallamos al creer que el pecado ya no nos domina, seremos mucho más vulnerables a ceder a la tentación, a practicar el pecado y a temer la muerte. Sin embargo, si creemos que el pecado ya no tiene poder, seremos más aptos para resistir la tentación, para estar limpios de pecado y para anticipar la muerte menos temerosamente. “Consideraos” está en el texto griego en tiempo presente, e indica así que necesitamos mantener una vista realista de nuestra relación con el pecado (es decir “tenerlo en consideración”). “La palabra considerar es una palabra para fe –a la luz de las apariencias–” (Constable, Notas sobre Romanos, pag. 71)

La lucha interna


“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?.Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.” Romanos 7:18-24

Como se mencionó antes, una vez nacido de nuevo nos enfrentamos a esta realidad. Encontramos un enemigo que antes no percibíamos, nuestra propia carne. Pablo le llama la ley del pecado, es decir, una fuerza que me impulsa a hacer el mal que no quiero. Nuestro enemigo no es débil, y es por lo mismo que debemos saber cómo enfrentarlo para poder avanzar. Pablo expresó el clamor de un cristiano atrapado por su pecado, sintiendo que no puede cumplir la ley de Dios porque hay una fuerza en su interior que se lo impide (la ley del pecado), pero Pablo no nos deja así, pues en el capitulo siguiente nos explica cómo se efectúa la liberación y que provisión tenemos para poder avanzar y no vivir atrapados. De ahí la expresión de gratitud que nos introduce a la liberación del capítulo ocho.

“La última parte de este versículo (7:25) es otro resumen. “Yo mismo” contrasta con “Jesucristo”. Aparentemente Pablo quería establecer de nuevo la esencia de la lucha que acaba de describir para preparar a sus lectores para la gran liberación que expondría en el siguiente capítulo.” (Constable, Notas sobre Romanos pag.86)

La liberación de la “ley del pecado”

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” Romanos 8:1-2

Este capítulo parte recordándonos nuestra justificación, el perdón de todos nuestros pecados como base para nuestra santificación, pues para crecer en santidad necesitamos saber que somos aceptables en todo momento delante de Dios, por Cristo Jesus. El perdonó nuestros pecados, el es nuestro abogado a quien acudimos confesando nuestras faltas cuando caemos (1Jn.1:9).

Luego se nos explica qué hace posible nuestra liberación, esto es “la ley del Espíritu”, ésta ley es la influencia del Espíritu Santo para hacer la voluntad de Dios, esta influencia no consiste solo en un deseo sino también en poder para obedecerle (Filip.2:13; 2Tim.1:7) y librarnos de la esclavitud de la carne. William Mcdonald da un muy buen ejemplo de esto:

"La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Tenemos aquí dos leyes o principios en oposición. El principio característico del Espíritu Santo es dar energía a los creyentes para una vida santa. El principio característico del pecado morador es el de arrastrar a una persona hacia la muerte. Es como la ley de la gravedad. Cuando echas una pelota al aire, vuelve a descender porque es más pesada que el aire que desplaza. Un ave viviente es también más pesada que el aire que desplaza, pero cuando la echas al aire, emprende el vuelo a las alturas. La ley de vida en el ave vence a la ley de la gravedad. Y así el Espíritu Santo da la vida de resurrección del Señor Jesús, liberando al creyente de la ley del pecado y de la muerte."

Hacer morir la carne a través del Espíritu

porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Romanos 8:13-14

Se necesita dejar de confiar en nuestras fuerzas para lograr confiar en el poder del Espiritu Santo. Esto significa que cuando la tentación nos asecha no debemos dudar en aferrarnos a la palabra de Dios que nos dice que el poder del Espíritu Santo nos libra del poder del dominio pecado sobre nosotros, esta “ley del pecado” que antes nos obligaba a obedecerle. Sin embargo si nos aferramos a nosotros mismos como la fuente de poder para vencer la influencia del mal en nosotros, entonces terminaremos en la derrota continua y no podremos avanzar en obediencia y santificación pues el único “método” establecido por Dios para alcanzar ésto es a través del poder del Espíritu que ha puesto en nosotros de modo que toda la gloria sea para el único que la merece, nuestro Dios. Ésta forma de pensar y de vivir es la de un cristiano siendo guiado por el Espíritu, andando en Su poder. Lo cual al cumplirse en nuestras vidas confirma que somos hijos de Dios. Nuestra fe debe estar puesta en el poder de Dios para librarnos del mal y no en nosotros mismos.
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#5
Hermanos les ruego si me pueden comentar alguna discrepancia sobre lo que escribí. Aunque traté de ser cuidadoso en mi investigacion, simpre esta la posiblidad de no haber discernido bien. Les ruego si me pueden dar su opinion de este tema tan fundamental.

Un abrazo
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#6
Francisco, no te preocupes que si la hubiera ya lo sabrías. He notado que cuando la exposición de la palabra de Dios es totalmente apegada a ella y dirigida por su Santo Espíritu, del cuerpo de Cristo no encontrarás a nadie que te diga nada.

Gracias a Dios que te ha usado para esta tremenda exposición. Dios habló por medio de ti. Humildemente, dale la gloria a él y confía que la usará para edificación de otros.

Es muy normal que en ocasiones busquemos aprobación en lo que hacemos y sin darnos cuenta podemos hacerlo con el motivo de recibir reconocimiento de los demás, pero es mejor pensar en agradar a Aquel que nos dio vida eterna en Cristo Jesús, para alabanza y gloria de su nombre.

Has todo buscando la perfección y para la gloria de Dios y gózate cuando le sirvas a él y a los demás y en tu corazón dale la gloria, pues somos bendecidos para bendecir, somos canal de bendición a los que nos rodean y servimos cuando el motivo es el amor a él, a sus amados y a los que aun no lo conocen.

Un abrazo.
Caminito
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#7
Gracias hermano por responder, pero sinceramente en este tema tan importante queria saber si hay discrepancia de interpretación de algún forista, yo llegue a la conclusión que esta es la forma correcta de entender Rom. 6 7 y 8.
Yo estaba confundido sobre que significa que el viejo hombre este muerto y que significa considerarlo asi (rom.6). Pues creía que Pablo mandaba a autoconvencerse de que ya no tenemos la parte carnal o vieja naturaleza a pesar de que si existiera. Pero el viejo hombre no es la carne o vieja naturaleza sino todo lo que eramos antes de ser cristianos, es decir un pecador con los ojos vendados. Es decir, a pesar que el viejo hombre esta muerto, la naturaleza vieja aun permanece, pero ya no soy la misma persona por que ahora puedo discernir el pecado y librarme de la carne por el Espíritu, y ya no soy su esclavo.

Otro punto de discrepancia es Rom 7, pues surgen tres alternativas de lo que el apostol estaba tratando de explicar:

1)Es la experiencia de un no cristino
2) Es la experiencia correcta y normal de un cristiano
3)Es la experiencia anormal de un cristiano, es decir viviendo de forma legalista, sin luchar por el poder del Espíritu.

De las cuales me parece que la tercera es la correcta, pues el capitulo 8 muestra la liberación de la ley del pecado del capitulo 7, que es efectuada por la ley del espíritu. Como expliqué en ese mensaje.

Querido hermano, de verdad no busco reconocimiento alguno sino discrepancias. No he podido acudir a mi pastor para preguntarle si mi discernimiento en este tema ha sido bueno, él esta haciendo un duro trabajo este mes, esta escribiendo una sintesis de doctrina y no he querido ir a su casa pues debe terminarla para marzo. Y nos gusta conversar mucho de la palabra cuando trato preguntas con el. Es por eso que no le he querido molestar y he pedido vuestros comentarios.

Un abrazo
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#8
Mira como dice el texto:

Romanos 7:6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

Por fe, cuando el Señor Jesucristo murió en la cruz, los verdaderos creyentes morimos con él:

2 Corintios 5:14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Y continúa...

Romanos 7:7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
8 Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.
9 Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí
.

La ley no puede obrar en la carne, pues la carne, por naturaleza caída, no puede sujetarse a la ley, ésta, al conocerla, produjo en mí el pecado, no porque la ley fuese mala, sino porque el pecado mora en mi carne.

10 Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte;
11 porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató.
12 De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno
.
13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.
14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.

Dice la escritura en otra parte:

Juan 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Una persona que no ha vivido el nuevo nacimiento, está muerto espiritualmente y no puede vivir la vida espiritual, ni entender las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios.

Una persona carnal, tiene alma en donde residen las características de la persona como intelecto, emociones y voluntad, pero carnales; un nacido de nuevo nace espiritualmente y en su espíritu residen también el intelecto, las emociones y la voluntad espirituales; pero dentro de si hay un conflicto. Mira con mucha atención el versículo que sigue:

Romanos 7:15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.
16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.
17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.
18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.
20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.
22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
24 !!Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
25 Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado
.

Por favor nota la conjugación del verbo. Está en primera persona del singular y tiempo presente, refiriéndose claramente al apóstol Pablo quién habla y dice de sí mismo, que en su carne, no mora el bien, sino el pecado.

Tienes mucha razón cuando afirmas que no se puede agradar a Dios por obras carnales, sino solo por la obra de su Espíritu en nosotros. Por eso se habla de una regeneración en Tito 3:5, 6. Sin esta, todo lo que se haga es obra vanal, de la carne.
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#9
Ja, ja. Amado hermano. No quise hacer ver alguna discrepancia, sino reforzar lo que muy bien has expuesto. No sé muy bien que quieres decir con "discrepancia". Si es en relación con el texto mismo, o con tu interpretación; pero sinceramente no la veo.

Te pido de tu paciencia y me ayudes a ver puntualmente a que te refieres.

Un abrazo.
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#10
jaja Big Grin aveces se mal entienden las cosas por este medio

Un abrazo
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