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Corrección
#1
Proverbios 16:6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado,
Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal
.

Lucía, muchacha de 15 años, entro precipitadamente a la sala de su casa con los ojos irritados de llorar, aventó su mochila en el sillón de la sala y subió corriendo a su cuarto en donde fundió su cara con la almohada con sollozos. De todo ello se dio cuenta su mamá a la que llamaremos Martha y cerrando las llaves del gas de la estufa, se quitó el delantal al tiempo que subía la escalera y entró al cuarto de su hija, le acaricio la espalda al tiempo que se sentaba a su lado y le dijo: -¿Qué pasa, Lucía? ¿Por qué estás llorando?- Preguntó inquieta y tratando de disimular su nerviosismo. Lucía se levantó de inmediato, se acurrucó en los brazos de su madre y le dijo: -Es Eduardo, lo he visto abrazar y besar a Karla y él me dijo que sólo a mí me quería, pero me mintió, me siento como una tonta.-

Eduardo es un chico al que su Martha le advirtió que no le convenía como novio e inclusive le prohibió andar con él, pero Lucía, no escuchó a su mamá, desobedeciéndola. En esta historia hay dos posibles finales y podemos escoger uno de los dos.

Un posible final es este:

Martha, separó de sus brazos a Lucía y le dijo con voz sebera: -¿No te dije que no te convenía ese chico y te prohibí anduvieses con él? Merecido te lo tienes. Así aprenderás a no desobedecerme.- Lucía, vio con tristeza y enojo a su madre, se levantó de la cama y salió corriendo de su habitación, de la estancia y de su casa, con la idea fija en su corazón de no volverle a contar nada a su madre. Desde entonces, la relación entre ambas, nunca fue la misma.

Otro posible final, sería:

Martha, la estrechó más firmemente y le dijo con voz calmada y comprensiva: -Lamento mucho que estés pasando por esto, yo misma, alguna vez también experimenté lo que tú estás pasando y es muy triste; pero por otro lado, si lo ves con calma, podrás ver que gracias a Dios te diste cuenta a tiempo que no te convenía. Cuando te prohíbo algo, es porque te amo y no quiero que sufras. Dios nos ha dado autoridades que usa para nuestra protección y ayuda a encontrar lo que anhelamos en los tiempos y formas que en su infinita sabiduría y amor quiere darnos. Por eso debemos obedecerlas, pues es como caminar por senda marcada que nos lleva a puerto seguro-

Martha, besó a su hija y las dos se fundieron en un abrazo; a partir de entonces, Lucía decidió no volver a desobedecer a su mamá y a platicarle todo, pues sabe que siempre recibirá sabios concejos de su madre.

Para corregir, siempre va primero la misericordia, después la verdad y la enseñanza del amoroso Dios es para tener un piadoso temor de nuestro Padre celestial.

¿Qué final prefieres tu vivir?
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