Jesús, Jesús. No me mal interpretes. Ser cristiano es lo más sencillo, porque lo difícil ya lo hizo el Señor.
Es precisamente en tu juventud cuando más necesitas de él, porque en esta etapa se toman las decisiones más trascendentes del resto de tu vida.
Fijate muy bien. En la edad que estás debes elegir la carrera o vocación a la que vas a dedicarte para tu sostenmiento, en esta etapa vas a elegir a la compañera de tu vida y necesitas del mejor consejo que pueda haber y Dios te pude dirigir para que trabajes en aquello para lo que te hizo y te cases con la mujer que tiene predestinada para ti y criar a los hijos que Dios quiere encomendarte para su gloria.
Es con la fuerza de tu juventud que se forjan los destinos de toda una vida cuando es dirigida con la sabiduría que Dios quiere regalarte y que es más valiosa que el oro y que cualquier tesoro que puedas imaginar.
Ser joven no es sinónimo de desenfreno, promiscuidad, vicios, pecado, necedad y mal vivir; en Cristo significa vivir en plenitud, sin cadenas, con propósito, víctoria, amor y saciedad.
Todo lo que tienes que hacer es reconocer que sin Él estás perdido, que Jesucristo es Hijo de Dios que pagó en la cruz tus pecados y quieres pedirle que haga efectivo el pago en tu vida, que entre en ella para que como Señor que es, te lleve en su amor, palabra y Espíritu a cumplir el plan perfecto que tiene para ti y su gloria. Suplicale que te libere de la esclavitud de la lujuría, de las pasiones desordenadas y de las relaciones que no le dan gloria y de aquel terrible pecado y los pecados que le quieras confesar a Él y solo a Él.
¿Lo quieres hacer?
Es precisamente en tu juventud cuando más necesitas de él, porque en esta etapa se toman las decisiones más trascendentes del resto de tu vida.
Fijate muy bien. En la edad que estás debes elegir la carrera o vocación a la que vas a dedicarte para tu sostenmiento, en esta etapa vas a elegir a la compañera de tu vida y necesitas del mejor consejo que pueda haber y Dios te pude dirigir para que trabajes en aquello para lo que te hizo y te cases con la mujer que tiene predestinada para ti y criar a los hijos que Dios quiere encomendarte para su gloria.
Es con la fuerza de tu juventud que se forjan los destinos de toda una vida cuando es dirigida con la sabiduría que Dios quiere regalarte y que es más valiosa que el oro y que cualquier tesoro que puedas imaginar.
Ser joven no es sinónimo de desenfreno, promiscuidad, vicios, pecado, necedad y mal vivir; en Cristo significa vivir en plenitud, sin cadenas, con propósito, víctoria, amor y saciedad.
Todo lo que tienes que hacer es reconocer que sin Él estás perdido, que Jesucristo es Hijo de Dios que pagó en la cruz tus pecados y quieres pedirle que haga efectivo el pago en tu vida, que entre en ella para que como Señor que es, te lleve en su amor, palabra y Espíritu a cumplir el plan perfecto que tiene para ti y su gloria. Suplicale que te libere de la esclavitud de la lujuría, de las pasiones desordenadas y de las relaciones que no le dan gloria y de aquel terrible pecado y los pecados que le quieras confesar a Él y solo a Él.
¿Lo quieres hacer?

