23-08-2013, 10:53 PM
Santificación, Justificación, Perfección son palabras QUE SOLO ADQUIEREN SIGNIFICADO BÍBLICO cuando las sustraemos de nuestro común uso; el cotidiano, el de nuestro castellano o español común.
Hermanos lo anterior requiere esfuerzo pues en las Escrituras hay varios usos para la perfección.
PERFECTO solo es Dios, toda Su creación es por definición inferior a Él y por ende IMPERFECTA en términos absolutos.
Y bíblicamente en Filipenses capítulo uno, versículos seis à la letra dice:
Flp 1:6 estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, LA PERFECCIONARÁ hasta el día de Cristo Jesús.
Por tanto no debemos ceñirnos a tal o cual versículo o versículos como si dictaran semántica, morfología y gramática.
Unas reflexiones a continuación:
La perfección de los santos
Nuestro Señor Jesús, en Su Sermón del Monte, nos da, entre Sus mandatos uno que a primera vista parecería tal vez, el más difícil de llevar a cabo:
“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” (Mateo 5:48).
¿Cómo podría un hijo de Dios el cual ha sido JUSTIFICADO, salvado, y regenerado ser “perfecto”? ¿Es que todavía NO somos perfectos? Si todavía no soy perfecto, entonces, ¿qué necesito para ser “perfecto” de acuerdo a nuestro Señor Jesús?
Posicionalmente, un cristiano es perfecto; pero la perfección mencionada por nuestro Señor sólo se logrará verse reflejada en el AMOR con que se ama al hermano(a), al prójimo y a nuestro enemigo.
Un cristiano podría pensar que ama a su prójimo, aún a su enemigo; de hecho, esto es practicado en buena media por personas que no han sido justificadas, salvadas y regeneradas.
El Señor Jesús dice que nos conocerán como Sus discípulos, en cuanto al amor entre nosotros:
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:35).
"soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto." (Colosenses 3:13-14).
“…amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;” (1ª Pedro 1:22).
"Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado." (Juan 17:23).
Roberto Espinoza
Hermanos lo anterior requiere esfuerzo pues en las Escrituras hay varios usos para la perfección.
PERFECTO solo es Dios, toda Su creación es por definición inferior a Él y por ende IMPERFECTA en términos absolutos.
Y bíblicamente en Filipenses capítulo uno, versículos seis à la letra dice:
Flp 1:6 estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, LA PERFECCIONARÁ hasta el día de Cristo Jesús.
Por tanto no debemos ceñirnos a tal o cual versículo o versículos como si dictaran semántica, morfología y gramática.
Unas reflexiones a continuación:
La perfección de los santos
Nuestro Señor Jesús, en Su Sermón del Monte, nos da, entre Sus mandatos uno que a primera vista parecería tal vez, el más difícil de llevar a cabo:
“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” (Mateo 5:48).
¿Cómo podría un hijo de Dios el cual ha sido JUSTIFICADO, salvado, y regenerado ser “perfecto”? ¿Es que todavía NO somos perfectos? Si todavía no soy perfecto, entonces, ¿qué necesito para ser “perfecto” de acuerdo a nuestro Señor Jesús?
Posicionalmente, un cristiano es perfecto; pero la perfección mencionada por nuestro Señor sólo se logrará verse reflejada en el AMOR con que se ama al hermano(a), al prójimo y a nuestro enemigo.
Un cristiano podría pensar que ama a su prójimo, aún a su enemigo; de hecho, esto es practicado en buena media por personas que no han sido justificadas, salvadas y regeneradas.
El Señor Jesús dice que nos conocerán como Sus discípulos, en cuanto al amor entre nosotros:
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:35).
"soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto." (Colosenses 3:13-14).
“…amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;” (1ª Pedro 1:22).
"Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado." (Juan 17:23).
Roberto Espinoza

