22-08-2013, 11:38 AM
Roberto: Ya que mencionas el caso de David, observemos también el siguiente pasaje:
"He exaltado a un escogido de mi pueblo.
Hallé a David mi siervo;
Lo ungí con mi santa unción.
Mi mano estará siempre con él,
Mi brazo también lo fortalecerá.
No lo sorprenderá el enemigo,
Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;
Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos,
Y heriré a los que le aborrecen.
Mi verdad y mi misericordia estarán con él,
Y en mi nombre será exaltado su poder.
Asimismo pondré su mano sobre el mar,
Y sobre los ríos su diestra.
El me clamará: Mi padre eres tú,
Mi Dios, y la roca de mi salvación.
Yo también le pondré por primogénito,
El más excelso de los reyes de la tierra.
Para siempre le conservaré mi misericordia,
Y mi pacto será firme con él.
Pondré su descendencia para siempre,
Y su trono como los días de los cielos.
Si dejaren sus hijos mi ley,
Y no anduvieren en mis juicios,
Si profanaren mis estatutos,
Y no guardaren mis mandamientos,
Entonces castigaré con vara su rebelión,
Y con azotes sus iniquidades.
Mas no quitaré de él mi misericordia,
Ni falsearé mi verdad.
No olvidaré mi pacto,
Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
Una vez he jurado por mi santidad,
Y no mentiré a David.
Su descendencia será para siempre,
Y su trono como el sol delante de mí.
Como la luna será firme para siempre,
Y como un testigo fiel en el cielo. Selah
(Salmo 89:24/37)
Consideremos cómo es el método de Dios:
Un ungido, es decir todo creyente genuino que, por serlo, tiene la Unción del Espíritu Santo, si se rebela contra Dios será disciplinado por Él "con vara y azotes" pero no le será quitada Su misericordia. Es decir, el creyente nunca pierde su salvación, pero, si no vive acorde con su vocación, sin duda experimentará la disciplina que merece.
Heriberto
"He exaltado a un escogido de mi pueblo.
Hallé a David mi siervo;
Lo ungí con mi santa unción.
Mi mano estará siempre con él,
Mi brazo también lo fortalecerá.
No lo sorprenderá el enemigo,
Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;
Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos,
Y heriré a los que le aborrecen.
Mi verdad y mi misericordia estarán con él,
Y en mi nombre será exaltado su poder.
Asimismo pondré su mano sobre el mar,
Y sobre los ríos su diestra.
El me clamará: Mi padre eres tú,
Mi Dios, y la roca de mi salvación.
Yo también le pondré por primogénito,
El más excelso de los reyes de la tierra.
Para siempre le conservaré mi misericordia,
Y mi pacto será firme con él.
Pondré su descendencia para siempre,
Y su trono como los días de los cielos.
Si dejaren sus hijos mi ley,
Y no anduvieren en mis juicios,
Si profanaren mis estatutos,
Y no guardaren mis mandamientos,
Entonces castigaré con vara su rebelión,
Y con azotes sus iniquidades.
Mas no quitaré de él mi misericordia,
Ni falsearé mi verdad.
No olvidaré mi pacto,
Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.
Una vez he jurado por mi santidad,
Y no mentiré a David.
Su descendencia será para siempre,
Y su trono como el sol delante de mí.
Como la luna será firme para siempre,
Y como un testigo fiel en el cielo. Selah
(Salmo 89:24/37)
Consideremos cómo es el método de Dios:
Un ungido, es decir todo creyente genuino que, por serlo, tiene la Unción del Espíritu Santo, si se rebela contra Dios será disciplinado por Él "con vara y azotes" pero no le será quitada Su misericordia. Es decir, el creyente nunca pierde su salvación, pero, si no vive acorde con su vocación, sin duda experimentará la disciplina que merece.
Heriberto

