Bueno hermanos, me ha tomado regular tiempo leer todas las "posturas" y no creo que convenga inaugurar otra más.
Sólo repito lo que siempre me impresionó:
Sal 51:12 Restitúyeme [devuélveme] el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder.
David estaba destrozado por haber hecho matar a Urías, no perdió la Salvación por aquel pecado (fuera del adulterio) tremendo, perdió EL GOZO DE LA SALVACIÓN.
Sugiero leer todo aquel Salmo 51 como también el 38:
"Señor, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues en tu furor. Porque tus saetas se han clavado en mí, y sobre mí ha descendido tu mano. Nada hay nada sano en mi carne a causa de tu indignación; en mis huesos no hay salud a causa de mi pecado. ... Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, y mis parientes se mantienen a distancia. Los que buscan mi vida me tienden lazos; los que procuran mi mal hablan de mi destrucción, y traman traición todo el día. Mas yo, como el sordo, no oigo; soy como el mudo que no abre la boca. Sí, soy como el hombre que no oye, y en cuya boca no hay réplica... ...Confieso, pues, mi iniquidad; afligido estoy a causa de mi pecado."
Creo que a esto se refiere Heriberto en su comentario "conocimiento de la verdad" para aquel que no solo peca voluntariamente sino que SABIENDO (conocimiento) que lo hace, ni pesar siente, mucho menos reconoce su estado de iniquidad por su pecado.
Para aquel no hay ni sacrificio ni nada que no sea la horrenda expectativa de juicio.
Roberto
Sólo repito lo que siempre me impresionó:
Sal 51:12 Restitúyeme [devuélveme] el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder.
David estaba destrozado por haber hecho matar a Urías, no perdió la Salvación por aquel pecado (fuera del adulterio) tremendo, perdió EL GOZO DE LA SALVACIÓN.
Sugiero leer todo aquel Salmo 51 como también el 38:
"Señor, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues en tu furor. Porque tus saetas se han clavado en mí, y sobre mí ha descendido tu mano. Nada hay nada sano en mi carne a causa de tu indignación; en mis huesos no hay salud a causa de mi pecado. ... Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, y mis parientes se mantienen a distancia. Los que buscan mi vida me tienden lazos; los que procuran mi mal hablan de mi destrucción, y traman traición todo el día. Mas yo, como el sordo, no oigo; soy como el mudo que no abre la boca. Sí, soy como el hombre que no oye, y en cuya boca no hay réplica... ...Confieso, pues, mi iniquidad; afligido estoy a causa de mi pecado."
Creo que a esto se refiere Heriberto en su comentario "conocimiento de la verdad" para aquel que no solo peca voluntariamente sino que SABIENDO (conocimiento) que lo hace, ni pesar siente, mucho menos reconoce su estado de iniquidad por su pecado.
Para aquel no hay ni sacrificio ni nada que no sea la horrenda expectativa de juicio.
Roberto

