David escribió:Edison escribió:Ahora, pregunto, en esta edad de la Iglesia:
Posee el evento del arrebatamiento, por si mismo, la fuerza necesaria para frenar la aparición del inicuo o se trata de una Persona?
Mi amado hermano, no pongo el arrebatamiento como el ente "suficiente" o "necesario" para frenar la aparicion del inicuo. Evidentemente, como siempre, es Dios mismo quien da y quita, pone y revoca.
Quisiera poner aquí la opinion que John Newton Darby ofrecía a este respecto:
Siendo la voluntad propia desenfrenada el principio del mal, lo que le pone freno a esta voluntad es la barrera. Ahora bien, esta voluntad se exalta por sobre todo lo que lleva el nombre de Dios, o que es objeto de culto: lo que la detiene es, por tanto, el poder de Dios que actúa en el gobierno aquí abajo como autorizado por Él. Aun el más grosero abuso de poder exhibe este último carácter. Cristo pudo decir a Pilato, "Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba." (Juan 19:11) ...
... Dios tuvo siempre (Él tiene aún) el objeto de su cuidado amoroso en la tierra. El Espíritu Santo estaba aquí abajo, la asamblea, cualquiera fuese su condición, estaba aún en la tierra, y Dios mantenía la barrera. Y del mismo modo que el portero había abierto la puerta a Jesús a pesar de todos los obstáculos, de la misma manera Él sustenta todas las cosas, independientemente de cuán grande sea la energía y el progreso del mal. El mal tiene puesto un freno: Dios es la fuente de autoridad en la tierra. Hay uno que lo detiene hasta que él sea quitado de en medio. Ahora, cuando la asamblea (la asamblea, o sea, la que está compuesta por los miembros verdaderos de Cristo) se haya ido, y, por consiguiente, el Espíritu Santo como el Consolador ya no esté morando aquí abajo, entonces acontece la apostasía, el tiempo de quitar el impedimento ha llegado, el mal ya no tiene freno, y finalmente (sin decir cuánto tiempo tomará) el mal asume una forma definida en aquel que es su jefe. La bestia sube del abismo (Apocalipsis 11:7). Satanás - no Dios - le da su autoridad; y en la segunda bestia toda la energía de Satanás está presente. El hombre de pecado está allí ...
... Mientras la asamblea esté en la tierra, la pretensión del anticristo de ser Dios en Su templo no puede suceder o, al menos, no tendría influencia. Satanás tiene su esfera de acción, y es necesario que la tenga, en el misterio de iniquidad; pero ya no existe más un misterio cuando el lugar de Dios en Su templo es tomado abiertamente. Lo que lo detiene está, por consiguiente, aún presente ...
... La asamblea, los poderes designados por Dios en la tierra, el Espíritu Santo presente aquí como el Consolador en lugar de Cristo, todos ellos (en cuanto a la manifestación del gobierno y la obra de Dios) han cedido el paso al obstinado hombre desenfrenado, y al poder del enemigo.
Muy buena acotación amado hermano.. pues si el hecho de que el Espíritu sea quitado como retenedor de la maldad y consolador de la tierra (y por ende el arrebatamiento de la Iglesia) implicase que deja de operar en todo sentido incluso regenerar, entonces tendríamos que decir que antes de que el Espíritu viniera como consolador (Jn.14:26), tampoco obraba reteniendo la maldad ni regenerando, lo cual es falso..

