05-09-2012, 07:06 PM
Otra vez. El problema de la miseria humana se origina en la naturaleza perversa del hombre, no en la condición de ser rico o pobre, Se tiende a suponer que todos los pobres son buenos, y todos los ricos malos, lo que obviamente es una ficción. Santiago no critica a los ricos por ser ricos, sino por ser ricos mezquinos y estafadores, que amaban tanto sus riquezas que las multiplicaban inescrupulosamente, robando aún a sus propios trabajadores.
La Biblia nos habla de ricos que hicieron la voluntad de Dios y le agradaron, como fue el caso de Abraham, que no tuvo que hacer ningún voto de pobreza para servir a Dios.
Pero también encontramos el caso de Nabal, un rico miserable que el relato bíblico describe así: "pero el hombre era duro y de malas obras" (1º Sam. 25:3) Malo fue y malamente murió, alcanzado por el juicio de Dios: "Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente.
Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra. Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió. (1º Sam. 25:36/38)
Lo que no podemos pasar por alto es que Dios no es sólo un testigo silencioso de los actos del hombre, sino que a su tiempo juzgará tanto a los ricos como a los pobres.
Un ejemplo: "Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?" (Apoc.6: 15/17)
Por eso es mejor atender el consejo de Dios:
"Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.
Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. (Jer 9:23)
La Biblia nos habla de ricos que hicieron la voluntad de Dios y le agradaron, como fue el caso de Abraham, que no tuvo que hacer ningún voto de pobreza para servir a Dios.
Pero también encontramos el caso de Nabal, un rico miserable que el relato bíblico describe así: "pero el hombre era duro y de malas obras" (1º Sam. 25:3) Malo fue y malamente murió, alcanzado por el juicio de Dios: "Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente.
Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra. Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió. (1º Sam. 25:36/38)
Lo que no podemos pasar por alto es que Dios no es sólo un testigo silencioso de los actos del hombre, sino que a su tiempo juzgará tanto a los ricos como a los pobres.
Un ejemplo: "Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?" (Apoc.6: 15/17)
Por eso es mejor atender el consejo de Dios:
"Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.
Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. (Jer 9:23)

