23-11-2011, 12:42 AM
Hola Hermanos!
Debo decir que también estudié un diplomado de teología, pero, hasta donde recuerdo, sobre la Santísima Trinidad poco se hablo; y, en referencia al Espíritu Santo, permaneció como "EL GRAN DESCONOCIDO" (libro de Antonio Royo Marín; Biblioteca de Autores Cristianos); sin embargo, mi deseo de conocer más sobre mi religión y, sobre todo, como vivir mi fe, me lleva a estudiar constantemente las cuestiones teológicas, buscando un fundamento bíblico.
No sé si pueda aportar algo, pero lo intentaré. Y si logro aportar algo, demos gracias a Dios que nos abrió el entendimiento para comprender sus misterios.
Creo firmemente en Dios: UNO y TRINO.
La analogía del agua en relación a la Santísima Trinidad, que uso el hermano rmep me parece excelente. Sin embargo, en Gén. 1, 26.
“Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza… ».”
Observó la primera manifestación trinitaria y, al momento de meditar y analizar cual es la semejanza del hombre con Dios, concluyo que no sólo somos semejantes a Dios por las cualidades: libertad, inteligencia, voluntad y poder, que él mismo nos otorgó; sino que también nos asemejamos en la cuestión trinitaria, ya que el ser humano esta conformado de mente, cuerpo y alma-espíritu.
Padre es igual a mente. Hijo (Jesús-Cristo) es igual a cuerpo. Espíritu santo es igual a alma-espíritu. Sólo que en Dios estas distinciones conviven en total armonía y con autonomía. En el ser humano estas distinciones no siempre conviven en armonía, por cuestión del pecado, y son dependientes una de las otras y viceversa. Por ello es que sólo somos semejantes, no iguales a Dios.
Jesús mismo aclara que no es igual al Padre en repetidas; y también reconoce la superioridad del Padre:
“Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió. La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día».” (Jn. 6, 36-40)
Son voluntades distintas, así como lo es también el Espíritu Santo:
“Por eso les digo que todo pecado o blasfemia se les perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el futuro.” (Mt. 12, 31-32)
Sin embargo es don o gracia dada o transmitida por el Padre y el Hijo, para bendecir, ayudar y continuar enseñando y mostrando los misterios de Dios y de salvación.
“Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan.” (Lc. 11,13)
“Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.” (Jn. 14,26)
“Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.” (Jn. 15,26)
“A ellos les fue revelado que estaban al servicio de un mensaje destinado no a sí mismos, sino a ustedes. Y ahora ustedes han recibido el anuncio de ese mensaje por obra de quienes, bajo la acción del Espíritu Santo enviado desde el cielo, les transmitieron la Buena Noticia que los ángeles ansían contemplar.” (1ª Pe. 1,12)
Bueno, espero que esto ayude en algo y si no, al menos hice el intento.
Debo decir que también estudié un diplomado de teología, pero, hasta donde recuerdo, sobre la Santísima Trinidad poco se hablo; y, en referencia al Espíritu Santo, permaneció como "EL GRAN DESCONOCIDO" (libro de Antonio Royo Marín; Biblioteca de Autores Cristianos); sin embargo, mi deseo de conocer más sobre mi religión y, sobre todo, como vivir mi fe, me lleva a estudiar constantemente las cuestiones teológicas, buscando un fundamento bíblico.
No sé si pueda aportar algo, pero lo intentaré. Y si logro aportar algo, demos gracias a Dios que nos abrió el entendimiento para comprender sus misterios.
Creo firmemente en Dios: UNO y TRINO.
La analogía del agua en relación a la Santísima Trinidad, que uso el hermano rmep me parece excelente. Sin embargo, en Gén. 1, 26.
“Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza… ».”
Observó la primera manifestación trinitaria y, al momento de meditar y analizar cual es la semejanza del hombre con Dios, concluyo que no sólo somos semejantes a Dios por las cualidades: libertad, inteligencia, voluntad y poder, que él mismo nos otorgó; sino que también nos asemejamos en la cuestión trinitaria, ya que el ser humano esta conformado de mente, cuerpo y alma-espíritu.
Padre es igual a mente. Hijo (Jesús-Cristo) es igual a cuerpo. Espíritu santo es igual a alma-espíritu. Sólo que en Dios estas distinciones conviven en total armonía y con autonomía. En el ser humano estas distinciones no siempre conviven en armonía, por cuestión del pecado, y son dependientes una de las otras y viceversa. Por ello es que sólo somos semejantes, no iguales a Dios.
Jesús mismo aclara que no es igual al Padre en repetidas; y también reconoce la superioridad del Padre:
“Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió. La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día».” (Jn. 6, 36-40)
Son voluntades distintas, así como lo es también el Espíritu Santo:
“Por eso les digo que todo pecado o blasfemia se les perdonará a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el futuro.” (Mt. 12, 31-32)
Sin embargo es don o gracia dada o transmitida por el Padre y el Hijo, para bendecir, ayudar y continuar enseñando y mostrando los misterios de Dios y de salvación.
“Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan.” (Lc. 11,13)
“Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.” (Jn. 14,26)
“Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.” (Jn. 15,26)
“A ellos les fue revelado que estaban al servicio de un mensaje destinado no a sí mismos, sino a ustedes. Y ahora ustedes han recibido el anuncio de ese mensaje por obra de quienes, bajo la acción del Espíritu Santo enviado desde el cielo, les transmitieron la Buena Noticia que los ángeles ansían contemplar.” (1ª Pe. 1,12)
Bueno, espero que esto ayude en algo y si no, al menos hice el intento.
