Gracias, querido Pablo, por tu aporte conciso y claro.
Pero permítanme sumar otro comentario a nuestro tema, no para que alterquemos sino para pensar desde distintos ángulos.
Creo que uno de los problemas comunes al abordar este tema, es que se suelen considerar los dones como una especie de camiseta que alguien recibe para poder jugar en un determinado equipo.
Si quieres pertenecer al equipo de pastores consigues una camiseta de pastor, y te la pones. Si quieres hacer otra cosa, te pones otra camiseta que te identifique con el equipo que elijas…
Lo menciono, porque en algunos círculos cristianos hasta se llega a enseñar que Dios nos entrega un paquete lleno de dones, como si fueran regalos, y que de ese paquete podemos elegir los dones que nos parezcan mejores, o nos gusten más, basándose en 1ª Co.12:31 “Procurad, pues, los dones mejores”… ¡Uff! ¡Qué modo de torcer las Escrituras!
Pero la realidad es que los dones no andan sueltos por ahí, sino que no son aparte del creyente. Quiero decir que no somos creyentes que simplemente tenemos dones, o que podemos conseguirlos, sino que somos creyentes-dones, para la edificación de la iglesia.
A ver si lo puedo explicar sin que nadie se vuelva loco o me acuse a mí de serlo…
Por lo general decimos: (me incluyo) “Fulano tiene el don de evangelista” (o el que sea) Ahora, me pregunto: ¿está bien? ¿Es que fulano tiene el don de evangelista o debo pensar más bien que fulano es evangelista en función del don que está en él?
1ª Co.12:15 hace referencia a los miembros del cuerpo: “Si dijere el pie:¿Porque no soy mano no soy del cuerpo…? El cuerpo tiene Cabeza, ojos, oídos, manos, pies, etc., y Dios preparó y dotó a cada miembro del cuerpo para una función determinada. Veámoslo de este modo: Las manos no tienen el don de ser manos, sino que son manos. Y porque son manos pueden hacer diversidad de cosas, a diferencia de los ojos, que sólo miran o ven. Los ojos, aunque parece que no hacen mucho y se mueven poco, son tan importantes como las manos.
Por lo tanto, si somos ojo no podemos ser mano. El ojo es un don para el cuerpo, y no puede ser reemplazado por el don mano, que cumple otra función. ¿Me entienden?
Del mismo modo, creo que un pastor (siempre varón) es un don para la iglesia, y no que alguien recibe el don de pastor. Ahora, las condiciones para acceder al oficio en sí son otra cosa, pero, bueno, eso es harina de otro costal, y no pretendo alargar el discurso...
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Pero permítanme sumar otro comentario a nuestro tema, no para que alterquemos sino para pensar desde distintos ángulos.
Creo que uno de los problemas comunes al abordar este tema, es que se suelen considerar los dones como una especie de camiseta que alguien recibe para poder jugar en un determinado equipo.
Si quieres pertenecer al equipo de pastores consigues una camiseta de pastor, y te la pones. Si quieres hacer otra cosa, te pones otra camiseta que te identifique con el equipo que elijas…
Lo menciono, porque en algunos círculos cristianos hasta se llega a enseñar que Dios nos entrega un paquete lleno de dones, como si fueran regalos, y que de ese paquete podemos elegir los dones que nos parezcan mejores, o nos gusten más, basándose en 1ª Co.12:31 “Procurad, pues, los dones mejores”… ¡Uff! ¡Qué modo de torcer las Escrituras!
Pero la realidad es que los dones no andan sueltos por ahí, sino que no son aparte del creyente. Quiero decir que no somos creyentes que simplemente tenemos dones, o que podemos conseguirlos, sino que somos creyentes-dones, para la edificación de la iglesia.
A ver si lo puedo explicar sin que nadie se vuelva loco o me acuse a mí de serlo…
Por lo general decimos: (me incluyo) “Fulano tiene el don de evangelista” (o el que sea) Ahora, me pregunto: ¿está bien? ¿Es que fulano tiene el don de evangelista o debo pensar más bien que fulano es evangelista en función del don que está en él?
1ª Co.12:15 hace referencia a los miembros del cuerpo: “Si dijere el pie:¿Porque no soy mano no soy del cuerpo…? El cuerpo tiene Cabeza, ojos, oídos, manos, pies, etc., y Dios preparó y dotó a cada miembro del cuerpo para una función determinada. Veámoslo de este modo: Las manos no tienen el don de ser manos, sino que son manos. Y porque son manos pueden hacer diversidad de cosas, a diferencia de los ojos, que sólo miran o ven. Los ojos, aunque parece que no hacen mucho y se mueven poco, son tan importantes como las manos.
Por lo tanto, si somos ojo no podemos ser mano. El ojo es un don para el cuerpo, y no puede ser reemplazado por el don mano, que cumple otra función. ¿Me entienden?
Del mismo modo, creo que un pastor (siempre varón) es un don para la iglesia, y no que alguien recibe el don de pastor. Ahora, las condiciones para acceder al oficio en sí son otra cosa, pero, bueno, eso es harina de otro costal, y no pretendo alargar el discurso...
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