31-07-2008, 11:26 PM
Bueno, es un tema difícil por las connotaciones que encierra.
Pero quizás deberíamos plantearlo invirtiendo el sentido de la pregunta: ¿Cómo llega a ser anciano o pastor quien no tiene las condiciones para serlo?
Porque creo que ése es en realidad el verdadero problema; y se produce cada vez que nos permitimos apartarnos del orden escritural, introduciendo procedimientos institucionales ajenos a la voluntad del Señor.
Algunas iglesias suponen que se debe designar uno o más “candidatos” para que luego la congregación los elija por votación. Cada vez que escucho que se hace eso me corre un escalofrío… porque se trata de un método tan distorsionado como peligroso. Claro, nos explican que tal iglesia es una perfecta “democracia”, y casi suena interesante… Pero ocurre que cuando la iglesia es una democracia, ya no está sujeta a su Cabeza, el Señor Jesucristo mismo, pudiendo ser seducida por cualquier lobo rapaz.
Pero, por otra parte, aunque pretendamos emplear métodos más “espirituales”, debemos considerar siempre, que todo lo que implique “elegir” un pastor es ajeno a lo establecido por Dios.
Pero enfoquemos el asunto desde otro ángulo: ¿Debemos pensar en un creyente con “don” de pastor, o debemos pensar en un creyente que es pastor como “don” (persona/don) para la iglesia? Pues, en tal caso, sólo le quedaría a la iglesia reconocerlo, ya que quien lo capacitó y lo puso para una función semejante es el Espíritu Santo, y de todas maneras ya estaría cumpliendo su tarea antes de que lo hubieran reconocido.
No quiero alargarme más, pero deberíamos complementar esto con lo que significa el oficio del pastor, que quizás podamos analizar en otro momento.
Pero quizás deberíamos plantearlo invirtiendo el sentido de la pregunta: ¿Cómo llega a ser anciano o pastor quien no tiene las condiciones para serlo?
Porque creo que ése es en realidad el verdadero problema; y se produce cada vez que nos permitimos apartarnos del orden escritural, introduciendo procedimientos institucionales ajenos a la voluntad del Señor.
Algunas iglesias suponen que se debe designar uno o más “candidatos” para que luego la congregación los elija por votación. Cada vez que escucho que se hace eso me corre un escalofrío… porque se trata de un método tan distorsionado como peligroso. Claro, nos explican que tal iglesia es una perfecta “democracia”, y casi suena interesante… Pero ocurre que cuando la iglesia es una democracia, ya no está sujeta a su Cabeza, el Señor Jesucristo mismo, pudiendo ser seducida por cualquier lobo rapaz.
Pero, por otra parte, aunque pretendamos emplear métodos más “espirituales”, debemos considerar siempre, que todo lo que implique “elegir” un pastor es ajeno a lo establecido por Dios.
Pero enfoquemos el asunto desde otro ángulo: ¿Debemos pensar en un creyente con “don” de pastor, o debemos pensar en un creyente que es pastor como “don” (persona/don) para la iglesia? Pues, en tal caso, sólo le quedaría a la iglesia reconocerlo, ya que quien lo capacitó y lo puso para una función semejante es el Espíritu Santo, y de todas maneras ya estaría cumpliendo su tarea antes de que lo hubieran reconocido.
No quiero alargarme más, pero deberíamos complementar esto con lo que significa el oficio del pastor, que quizás podamos analizar en otro momento.

