20-07-2010, 07:04 PM
Quizás nos sea útil analizar las circunstancias de la promulgación de la ley de matrimonio “gay” u homosexual en Argentina y en otros países que ya se han unido, o se unirán en breve, a la ideología de desnaturalización del sexo y del matrimonio. .
No somos tan ingenuos como para creer que los actores políticos que apoyaron apresuradamente la norma, decidieron su voto por convicciones propias, en función de la pretensión de una minoría que reclamaba cuestionables derechos. Sencillamente dudamos de que las “minorías” formen parte de la agenda del gobierno, y creo que este caso no es precisamente una excepción.
En realidad el asunto se inscribe en un contexto mucho más amplio de política estratégica internacional, (Nueva Era) impulsada desde los países centrales, y cuyo objetivo final es imponer un nuevo orden mundial, destruyendo los pilares fundamentales sobre los que se sustenta la familia y la sociedad actual. .
Como cristianos, no ignoramos que ya está en acción el misterio de la iniquidad (2ª Tes. 2:7) y que ya cuando los acontecimientos se precipiten, los gobiernos del mundo entregarán su poder y autoridad a “la bestia” que ejercerá el gobierno mundial. La embestida del lobby homosexual no nos parece extraña si consideramos que ese siniestro gobernante se identifica sugestivamente en las Escrituras como alguien que “no hará caso del amor de las mujeres”. (Daniel 11:37)
De modo que, más allá de cualquier excusa esgrimida para justificar lo injustificable, la debilidad de nuestros gobiernos se hace evidente cuando no tienen más opción que adherirse dócilmente a la política mundial que se les impone desde afuera, recibiendo a cambio inversiones económicas, favores y generosas donaciones, así como otros dudosos "beneficios" que las poderosas empresas “gay friendly” es decir pro-homosexualismo ofrecen a quienes les siguen el juego. (Para mayores detalles, ver en: http://www.bioeticaweb.com/content/view/4604/824/ o http://www.forumlibertas.com/frontend/fo...eac3eed0e8 )
No se trata de descalificar a los gobiernos que, cándidamente o no, se someten a aventuras semejantes, ni a quienes han caído en la homosexualidad, que sin duda alguna necesitan de nuestras oraciones y ayuda, sino de tomar consciencia de la tenebrosa realidad que se esconde tras la precipitada promulgación de la ley en cuestión, a contramano de los irrenunciables valores que profesamos.
No somos tan ingenuos como para creer que los actores políticos que apoyaron apresuradamente la norma, decidieron su voto por convicciones propias, en función de la pretensión de una minoría que reclamaba cuestionables derechos. Sencillamente dudamos de que las “minorías” formen parte de la agenda del gobierno, y creo que este caso no es precisamente una excepción.
En realidad el asunto se inscribe en un contexto mucho más amplio de política estratégica internacional, (Nueva Era) impulsada desde los países centrales, y cuyo objetivo final es imponer un nuevo orden mundial, destruyendo los pilares fundamentales sobre los que se sustenta la familia y la sociedad actual. .
Como cristianos, no ignoramos que ya está en acción el misterio de la iniquidad (2ª Tes. 2:7) y que ya cuando los acontecimientos se precipiten, los gobiernos del mundo entregarán su poder y autoridad a “la bestia” que ejercerá el gobierno mundial. La embestida del lobby homosexual no nos parece extraña si consideramos que ese siniestro gobernante se identifica sugestivamente en las Escrituras como alguien que “no hará caso del amor de las mujeres”. (Daniel 11:37)
De modo que, más allá de cualquier excusa esgrimida para justificar lo injustificable, la debilidad de nuestros gobiernos se hace evidente cuando no tienen más opción que adherirse dócilmente a la política mundial que se les impone desde afuera, recibiendo a cambio inversiones económicas, favores y generosas donaciones, así como otros dudosos "beneficios" que las poderosas empresas “gay friendly” es decir pro-homosexualismo ofrecen a quienes les siguen el juego. (Para mayores detalles, ver en: http://www.bioeticaweb.com/content/view/4604/824/ o http://www.forumlibertas.com/frontend/fo...eac3eed0e8 )
No se trata de descalificar a los gobiernos que, cándidamente o no, se someten a aventuras semejantes, ni a quienes han caído en la homosexualidad, que sin duda alguna necesitan de nuestras oraciones y ayuda, sino de tomar consciencia de la tenebrosa realidad que se esconde tras la precipitada promulgación de la ley en cuestión, a contramano de los irrenunciables valores que profesamos.

