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Reflexión del día.
#1
Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Génesis 2: 15 

Después de crear al hombre, Dios lo colocó en el Jardín del Edén y le encomendó dos tareas: cultivarlo y cuidarlo. Estas dos tareas también son relevantes para nosotros hoy, especialmente porque las debemos aplicar a la asamblea local de la Iglesia. La asamblea local también se puede comparar con un jardín que debe cultivarse y cuidarse  (Cantar de los Cantares 4: 12–5: 1).

Tras haber llegado a la fe y recibido nueva vida, Dios nos ha dado un lugar en Su Iglesia. Allí tenemos las mismas responsabilidades que Adán tenía con respecto al Jardín del Edén: cultivarlo y mantenerlo. Si bien sabemos que sólo el Señor mismo edifica y mantiene a Su Iglesia (Mateo 16: 18), es también Su voluntad, que cumplamos con nuestra responsabilidad al respecto (1 Corintios 3: 6).
...
Cultivar nos hace pensar en labrar, desarrollar, nutrir y fomentar la "nueva vida" dentro de la congregación. 
Cuidar es preservar, conservar, guardar y aferrarse a los fundamentos de la reunión y asegurar que los hermanos y hermanas estén protegidos de las malas influencias. 

_Ambos son esenciales para el crecimiento saludable de las plantas y los frutos en el jardín del Señor._

_Extracto y adaptación D. Melui: Bibelstudium 2021_
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Reflexión del día. - por norma_km8@hotmail.com - 21-09-2025, 09:31 PM

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