03-11-2017, 01:06 PM
En el segundo viaje misionero de Pablo, las Escrituras dan cuenta que "salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor" (Hch.15:40)
Aquí encontramos otro principio importante. Un misionero sale encomendado, por los hermanos de la iglesia, a la gracia del Señor. Una vez más apelamos al diccionario de la lengua española y encontramos que uno de los significados de "encomendar" es: "Ponerse en manos de alguien". Sencillamente, los misioneros salieron al campo de labor, avalados por la iglesia, y puestos en las manos del Señor y Su gracia.
No hubo contratos ni salarios pactados. Quien es llamado y enviado a la obra por el Espíritu Santo, depende del Señor, y puesto en Sus manos, recibirá del Señor su necesario sustento. Esto exige ejercicio espiritual y práctico por parte de los hermanos y del misionero mismo. En tiempos difíciles, Pablo y sus compañeros usaron sus manos en trabajar y procurar su sustento, y aun ayudar a otros necesitados. "Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.
Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.
En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir." (Hch 20:33/35)
Continuaremos tratando este tema en la voluntad del Señor.
Aquí encontramos otro principio importante. Un misionero sale encomendado, por los hermanos de la iglesia, a la gracia del Señor. Una vez más apelamos al diccionario de la lengua española y encontramos que uno de los significados de "encomendar" es: "Ponerse en manos de alguien". Sencillamente, los misioneros salieron al campo de labor, avalados por la iglesia, y puestos en las manos del Señor y Su gracia.
No hubo contratos ni salarios pactados. Quien es llamado y enviado a la obra por el Espíritu Santo, depende del Señor, y puesto en Sus manos, recibirá del Señor su necesario sustento. Esto exige ejercicio espiritual y práctico por parte de los hermanos y del misionero mismo. En tiempos difíciles, Pablo y sus compañeros usaron sus manos en trabajar y procurar su sustento, y aun ayudar a otros necesitados. "Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.
Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.
En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir." (Hch 20:33/35)
Continuaremos tratando este tema en la voluntad del Señor.

