18-01-2016, 11:38 PM
Hola hermanos: Sin ánimo de contender, creo francamente que Israel entra en el Milenio con todo el esplendor y privilegios del Reino terrenal que le fue prometido, siendo prominente entre las naciones de la tierra.
Consideremos que en Ap. 20:4 leemos los siguiente: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años."
Lo más probable es que se trate de mártires judíos, pero, como fuere, contemplamos aquí a personas resucitadas que, sin ser integrantes de la iglesia, reinarán mil años con Cristo. Si reinan, no se trata simplemente de vulgares súbditos, pues se les ha reservado una alta distinción.
Obviamente que la Iglesia, como esposa del Rey de reyes y Señor de señores, gozará de prerrogativas superlativas, con su ciudadanía celestial y su morada en la Nueva Jerusalén, no en el mundo terrenal, aunque sin dejar de tener acceso a éste, con todo lo que implica su cometido.
Sólo agrego un detalle interesante, pero de ningún modo pretendo cuestionar la opinión de Edison, aunque quisiera saber cuál es su interpretación respecto del texto aludido.
Un abrazo,
Heriberto
Consideremos que en Ap. 20:4 leemos los siguiente: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años."
Lo más probable es que se trate de mártires judíos, pero, como fuere, contemplamos aquí a personas resucitadas que, sin ser integrantes de la iglesia, reinarán mil años con Cristo. Si reinan, no se trata simplemente de vulgares súbditos, pues se les ha reservado una alta distinción.
Obviamente que la Iglesia, como esposa del Rey de reyes y Señor de señores, gozará de prerrogativas superlativas, con su ciudadanía celestial y su morada en la Nueva Jerusalén, no en el mundo terrenal, aunque sin dejar de tener acceso a éste, con todo lo que implica su cometido.
Sólo agrego un detalle interesante, pero de ningún modo pretendo cuestionar la opinión de Edison, aunque quisiera saber cuál es su interpretación respecto del texto aludido.
Un abrazo,
Heriberto

