14-01-2016, 07:15 PM
Hola amados hermanos:
Gracias por sus acertados comentarios!
Si duda que el pasaje, citado por Willy, se inscribe en el contexto hebreo y en ese contexto debe ser analizado.
Claro que los que se afilian a la teoría del reemplazo (Es decir, suponen que la Iglesia reemplazó a Israel como pueblo de Dios) no disciernen ninguna diferencia, y se confunden en cuanto a los propósitos distintivos de Dios para con ambas comunidades. Muchos judíos, por su parte, suponen que la Iglesia ha sido injertada a la congregación de Israel, y en ese aspecto están igualmente confundidos.
Lo cierto es que la Iglesia no integra la nación bíblica de Israel, pero tampoco la ha reemplazado como pueblo de Dios.
Consideremos que, según las Escrituras, la humanidad se clasifica en tres grupos perfectamente diferenciados, y esto se incluye dentro de un expreso mandato para los creyentes: que no seamos tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la Iglesia de Dios (1ª Co.10:32)
Es claro: Los judíos son los que integran la nación de Israel, pueblo "terrenal" escogido por Dios para llegar a ser “renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme” (Is.60:21)
Los gentiles son los no judíos. Toda la humanidad que vive ajena al Señor, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Y por último, la Iglesia de Dios, es decir, todos los creyentes espiritualmente nacidos de nuevo, salvados eternamente merced a la gracia de Dios, y por la fe en el Señor Jesucristo y su Obra en la cruz, con Su sangre derramada para nuestra redención. (Creyentes salvados de entre los judíos y de entre los gentiles)
Entonces, ¿A cuál de estos tres grupos se refiere el pasaje en cuestión? La carta tiene destinatarios puntuales: “La Epístola a los Hebreos” De entre esos hebreos, a quienes se les dirige la carta, hay integrantes de la Iglesia, pero hay también los que están aún incluidos en el orden de Israel.
En otro escrito ya mencionamos los privilegios que gozaron los hebreos, que eran, y siguen siendo, patrimonio de ellos, y los reitero para mayor claridad:
Deu 4:31 porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.
Deu 4:32 Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella.
Deu 4:33 ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?
Deu 4:34 ¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?
Deu 4:35 A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él.
Deu 4:36 Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego.
Deu 4:37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder,
Deu 4:38 para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy.
Deu 4:39 Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.
Fíjense que los israelitas tuvieron pruebas visibles de Quién era Dios. Las señales eran de ellos, y no para la Iglesia, como hoy pretende el colectivo carismático.
El mismo Pedro, en Pentecostés, les habla así a los israelitas: Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
Hch 2:32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Hch 2:33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.
¿Qué era eso sino iluminación? Qué eran esas maravillas, prodigios y señales sino la manifestación palpable de la obra del Espíritu Santo a favor de ellos, y anticipo de los poderes del siglo venidero que a ellos les conciernen?.
No faltó la predicación, pues claramente les fue predicado el Evangelio:
Hch 2:36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Hch 2:37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Hch 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hch 2:39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
Hch 2:40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.
Hch 2:41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.
¿Qué pasó con los que no recibieron Su Palabra? Probablemente se convencieron y se entusiasmaron con ese promisorio futuro, pero, como fuere, ya no tenían la posibilidad de volverse atrás. O se convertían al Señor y eran salvos, o, si no, quedaban igualmente excluidos inexcusablemente de la futura salvación de Israel.
Como lo expresó Ramón, espero no marearlos, pero sólo los israelitas podrían ser salvos integrando la Iglesia o bien integrando la nación en el futuro cercano cuando se establezca el Reino Milenial. Empero no es una elección. Si hoy oyen el Evangelio, y el Espíritu Santo los ilumina, pero lo rechazan, ya no hay otro camino de salvación. Los demás oirán más tarde el Evangelio del Reino, con la misma base de salvación centrada en la sangre del Señor Jesucristo y los que perseveren hasta el fin serán salvos, para entrar luego al Reino MIlenial, tal como lo que Edison escribió.
Hay muchos detalles que no consideramos en función de la brevedad de este espacio, pero si hay algo que no queda claro, siempre hay posibilidad de que agreguen sus comentarios, y les agradezco que lo hagan.
Abrazos fraternales!
Heriberto
Gracias por sus acertados comentarios!
Si duda que el pasaje, citado por Willy, se inscribe en el contexto hebreo y en ese contexto debe ser analizado.
Claro que los que se afilian a la teoría del reemplazo (Es decir, suponen que la Iglesia reemplazó a Israel como pueblo de Dios) no disciernen ninguna diferencia, y se confunden en cuanto a los propósitos distintivos de Dios para con ambas comunidades. Muchos judíos, por su parte, suponen que la Iglesia ha sido injertada a la congregación de Israel, y en ese aspecto están igualmente confundidos.
Lo cierto es que la Iglesia no integra la nación bíblica de Israel, pero tampoco la ha reemplazado como pueblo de Dios.
Consideremos que, según las Escrituras, la humanidad se clasifica en tres grupos perfectamente diferenciados, y esto se incluye dentro de un expreso mandato para los creyentes: que no seamos tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la Iglesia de Dios (1ª Co.10:32)
Es claro: Los judíos son los que integran la nación de Israel, pueblo "terrenal" escogido por Dios para llegar a ser “renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme” (Is.60:21)
Los gentiles son los no judíos. Toda la humanidad que vive ajena al Señor, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Y por último, la Iglesia de Dios, es decir, todos los creyentes espiritualmente nacidos de nuevo, salvados eternamente merced a la gracia de Dios, y por la fe en el Señor Jesucristo y su Obra en la cruz, con Su sangre derramada para nuestra redención. (Creyentes salvados de entre los judíos y de entre los gentiles)
Entonces, ¿A cuál de estos tres grupos se refiere el pasaje en cuestión? La carta tiene destinatarios puntuales: “La Epístola a los Hebreos” De entre esos hebreos, a quienes se les dirige la carta, hay integrantes de la Iglesia, pero hay también los que están aún incluidos en el orden de Israel.
En otro escrito ya mencionamos los privilegios que gozaron los hebreos, que eran, y siguen siendo, patrimonio de ellos, y los reitero para mayor claridad:
Deu 4:31 porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.
Deu 4:32 Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella.
Deu 4:33 ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, sin perecer?
Deu 4:34 ¿O ha intentado Dios venir a tomar para sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales, con milagros y con guerra, y mano poderosa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?
Deu 4:35 A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él.
Deu 4:36 Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y has oído sus palabras de en medio del fuego.
Deu 4:37 Y por cuanto él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos, y te sacó de Egipto con su presencia y con su gran poder,
Deu 4:38 para echar de delante de tu presencia naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy.
Deu 4:39 Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.
Fíjense que los israelitas tuvieron pruebas visibles de Quién era Dios. Las señales eran de ellos, y no para la Iglesia, como hoy pretende el colectivo carismático.
El mismo Pedro, en Pentecostés, les habla así a los israelitas: Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
Hch 2:32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Hch 2:33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.
¿Qué era eso sino iluminación? Qué eran esas maravillas, prodigios y señales sino la manifestación palpable de la obra del Espíritu Santo a favor de ellos, y anticipo de los poderes del siglo venidero que a ellos les conciernen?.
No faltó la predicación, pues claramente les fue predicado el Evangelio:
Hch 2:36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Hch 2:37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Hch 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hch 2:39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
Hch 2:40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.
Hch 2:41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.
¿Qué pasó con los que no recibieron Su Palabra? Probablemente se convencieron y se entusiasmaron con ese promisorio futuro, pero, como fuere, ya no tenían la posibilidad de volverse atrás. O se convertían al Señor y eran salvos, o, si no, quedaban igualmente excluidos inexcusablemente de la futura salvación de Israel.
Como lo expresó Ramón, espero no marearlos, pero sólo los israelitas podrían ser salvos integrando la Iglesia o bien integrando la nación en el futuro cercano cuando se establezca el Reino Milenial. Empero no es una elección. Si hoy oyen el Evangelio, y el Espíritu Santo los ilumina, pero lo rechazan, ya no hay otro camino de salvación. Los demás oirán más tarde el Evangelio del Reino, con la misma base de salvación centrada en la sangre del Señor Jesucristo y los que perseveren hasta el fin serán salvos, para entrar luego al Reino MIlenial, tal como lo que Edison escribió.
Hay muchos detalles que no consideramos en función de la brevedad de este espacio, pero si hay algo que no queda claro, siempre hay posibilidad de que agreguen sus comentarios, y les agradezco que lo hagan.
Abrazos fraternales!
Heriberto

